El paisaje que os
voy a describir ahora, es un panorama muy distinto al de la torre y al de mis
vivencias en la posada.
Después de muchos
minutos sin descansar y de mucho trabajo, Lorenzo y yo, hemos conseguido
encontrar en los libros, los descubrimientos de Juan.
Nos extrañó al
principio que sus conocimientos estuvieran en un idioma diferente y que su
nombre ya no fuera Juan sino John.
A pesar de todo,
supimos que era él, al descubrir una lámina con el medio de transporte que nos
dibujó.
- Vengo de un
futuro sin máquinas – Pudimos leer – Donde las personas y la naturaleza, son
más importantes que los gritos y las mentiras de los medios.
Observamos como a
pie de página, y al lado de un dibujo realizado por Juan de nuestra torre,
rezaba: El científico loco no deja de
inventarse una realidad ficticia.
Seguramente en su
época decidieron no escuchar sus descubrimientos y tan solo lo trataron como un
orate sin pruebas.
- He decidido – Escuché
a Lorenzo desde la otra punta de la biblioteca – Que voy a probar suerte en
otro lugar que me escuche.
Me acerqué al
Maestro, creyendo que esas eran sus palabras, pero cuando llegué a su lado,
pude observar que leía otro legajo aún más dañado por el paso del tiempo que
los anteriores.
- Creo que cambió
de casa – Dijo el Maestro con el rostro apesadumbrado – Debió de esperarnos
durante un tiempo – Señaló – Y al ver que nadie le creía, comenzó a ir de
arriba abajo, buscando apoyos en otros lugares.
El cambio de
nombre no podemos entenderlo del todo.
Lorenzo piensa
que fue por culpa de sus ideas.
- Muchos lo perseguirían
sin descanso, como ocurrió en otra época más lejana aún – El anciano parecía
cansado y algo triste – La ciencia fue engullida por el desconocimiento.
Un paso hacia
atrás en nuestro avance.
Mis expectativas
y deseos de ir hacía la realidad de Juan, se vieron más truncadas aún, cuando
encontramos unas hojas de defunción del científico.
- Serena – Me dijo
Lorenzo – Por supuesto que nuestro amigo dejó de existir en su presente – Me cogió
de la mano – Pero no tienes que tener miedo ni estar triste. Recuerda que yo
mismo regresé de entre los muertos y pude anclarme en esta realidad.
Es cierto que
todos lloramos la desaparición del Maestro Lorenzo, hasta que lo encontramos en
otra realidad, más vivo que nunca.
- Cuando hablamos
de los viajes en el tiempo y el espacio, las leyes normales no funcionan – Me dijo
– Juan sigue vivo en una realidad que no conocemos. Y es posible que lo
volvamos a encontrar en poco tiempo.
Como ocurría
otras veces, el Maestro hablaba como si supiera lo que iba a pasar.
- Recojamos los
legajos – Me animó – Estoy casi seguro de que esta noche nos encontraremos con
nuestro nuevo amigo.
Después de todas
las horas investigando, al final he comprendido que Lorenzo sabe más de lo que
dice. Sus ojos sabios le delatan.
Seguiré haciéndole
caso.
Tal vez tenga
razón y Juan o John, o como quiera que se llame, esté más cerca de nosotros que
nunca.
Os seguiré
contando.
Hasta luego.