15/05/13

“En El Presente Más Remoto”


He llegado aquí sola.
Nadie me siguió en mis andanzas por la torre.
Me descubrí a mí misma, rebosante de vida en un lugar mucho más alejado incluso que la posada de mis ancianos padres.
El cielo de aquellas noches, se fueron difuminando en la nada.
Ni el Maestro ni mis amigos, pudieron hacer nada por mis obsesivas ideas.
Creía que llegaría a saber el porqué de todo. Que el inicio de la vida y el fin de la tecnología, eran preguntas con respuesta…
Sin embargo, nadie me avisó de lo dudosas que eran las averiguaciones de los últimos días en la biblioteca.
- No son legajos reales – Me advirtió Lorenzo entre dientes – Alguien se encargó de trucar las palabras, para que creyéramos en ellas.
Un sinfín de miedos y de secretos, se instalaron en los recovecos de la torre.
Jeno y Josué, bailaban al son de los oscuros silencios de los que más saben.
Y mi amiga Jota, vivía enfrascada en su embarazo múltiple.
- Son por lo menos dos – Me dijo hace unas noches – Lo he soñado y siento miles de pataditas en mi interior.
En su mundo no existe la desdicha ni las ocultaciones.
Lorenzo asiente cuando me ve llegar.
Entiende mi desazón ante las mentiras de la historia.
- Algunos dedicaron su tiempo a engañar y a inventar relatos que nunca existieron – Me decía – Por eso no podemos ir al presente remoto de Juan… No tenemos los medios suficientes.
Nada venia en los legajos sobre los viajes en el tiempo y el espacio en ese lejano pasado.
Me sentía hundida, hasta que una voz conocida me despertó esta mañana:
- Serena – Valentín parecía el mismo de siempre – Sé cómo puedes viajar a ese pasado que tanto te preocupa.
Las manos grandes de mi amigo, me ofrecieron cobijo.
Lo seguí sin reparos.
A través de un artefacto creado por él, muy parecido a la moto de Juan, Valentín y yo, dejamos la torre.
Con una sonrisa de oreja a oreja, el cocinero lanzó un grito de placer:
- Hacía las nubes, Serena – Vociferó – Vamos hacía las nubes.
La niebla nos invadió por completo y el espectáculo de luces resplandecientes no se hizo esperar.
- Juan nos espera – Escuchando esas palabras de Valentín, perdí la conciencia – Grandes descubrimientos nos esperan.
Cuando abrí los ojos, rodaba encima de ese transporte tan curioso por una vía llena de piedra dura y lisa.
Seguimos viajando.
Aquí, las distancias son largas.
Hasta pronto.


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08/05/13

“De Entre los Muertos”


El paisaje que os voy a describir ahora, es un panorama muy distinto al de la torre y al de mis vivencias en la posada.
Después de muchos minutos sin descansar y de mucho trabajo, Lorenzo y yo, hemos conseguido encontrar en los libros, los descubrimientos de Juan.
Nos extrañó al principio que sus conocimientos estuvieran en un idioma diferente y que su nombre ya no fuera Juan sino John.
A pesar de todo, supimos que era él, al descubrir una lámina con el medio de transporte que nos dibujó.
- Vengo de un futuro sin máquinas – Pudimos leer – Donde las personas y la naturaleza, son más importantes que los gritos y las mentiras de los medios.
Observamos como a pie de página, y al lado de un dibujo realizado por Juan de nuestra torre, rezaba: El científico loco no deja de inventarse una realidad ficticia.
Seguramente en su época decidieron no escuchar sus descubrimientos y tan solo lo trataron como un orate sin pruebas.
- He decidido – Escuché a Lorenzo desde la otra punta de la biblioteca – Que voy a probar suerte en otro lugar que me escuche.
Me acerqué al Maestro, creyendo que esas eran sus palabras, pero cuando llegué a su lado, pude observar que leía otro legajo aún más dañado por el paso del tiempo que los anteriores.
- Creo que cambió de casa – Dijo el Maestro con el rostro apesadumbrado – Debió de esperarnos durante un tiempo – Señaló – Y al ver que nadie le creía, comenzó a ir de arriba abajo, buscando apoyos en otros lugares.
El cambio de nombre no podemos entenderlo del todo.
Lorenzo piensa que fue por culpa de sus ideas.
- Muchos lo perseguirían sin descanso, como ocurrió en otra época más lejana aún – El anciano parecía cansado y algo triste – La ciencia fue engullida por el desconocimiento.
Un paso hacia atrás en nuestro avance.
Mis expectativas y deseos de ir hacía la realidad de Juan, se vieron más truncadas aún, cuando encontramos unas hojas de defunción del científico.
- Serena – Me dijo Lorenzo – Por supuesto que nuestro amigo dejó de existir en su presente – Me cogió de la mano – Pero no tienes que tener miedo ni estar triste. Recuerda que yo mismo regresé de entre los muertos y pude anclarme en esta realidad.
Es cierto que todos lloramos la desaparición del Maestro Lorenzo, hasta que lo encontramos en otra realidad, más vivo que nunca.
- Cuando hablamos de los viajes en el tiempo y el espacio, las leyes normales no funcionan – Me dijo – Juan sigue vivo en una realidad que no conocemos. Y es posible que lo volvamos a encontrar en poco tiempo.
Como ocurría otras veces, el Maestro hablaba como si supiera lo que iba a pasar.
- Recojamos los legajos – Me animó – Estoy casi seguro de que esta noche nos encontraremos con nuestro nuevo amigo.
Después de todas las horas investigando, al final he comprendido que Lorenzo sabe más de lo que dice. Sus ojos sabios le delatan.
Seguiré haciéndole caso.
Tal vez tenga razón y Juan o John, o como quiera que se llame, esté más cerca de nosotros que nunca.
Os seguiré contando.
Hasta luego.


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