ÍNDICE de la Blognovela La Vida de Serena

31/12/09

"En La Habitación Del Anciano"

He entrado en los sueños de Lorenzo.
No sé bien como, he conseguido conocer donde vive el anciano, desde que llegó del pasado.

Mariana y yo, convencimos a Jeno, para pasar unas horas con Lorenzo.
El joven sabio, después de mucho pensar, decidió que podía ser algo bueno para el maestro.
Pero, no nos dejó a las dos. Sólo pude entrar yo en la habitación de la torre.

Era un día lluvioso y oscuro. El viento se escuchaba en cada rincón del recinto.
Era como si el anciano, hubiera hablado con las nubes para que aquello ocurriera, ya que normalmente el tiempo dentro de la torre, es despejado y caluroso.

Cuando llegué a la puerta de la habitación, estaba Jeno esperándome. Acababa de atravesar todo el patio sin protección, y tenía el pelo completamente mojado.
Me miró con paciencia y dijo:
- Bien Serena. Si dejo que pases, es por que pienso que el anciano necesita de toda la ayuda que podamos ofrecerle – Sus ojos brillaban cada vez con más intensidad – Sé que tú tienes un gran vinculo con Lorenzo… no hace falta que te diga, que tengas mucho cuidado… la capacidad de convencimiento que posee el maestro desde su regreso, es muy grande… ten cuidado.

Bajé la cabeza, agradeciéndole a Jeno su decisión, y abrí la puerta del cuarto.
Lo primero que vi al entrar, fue una gran luz al fondo de la habitación.
Lorenzo no se veía por ningún rincón.
Pensé que había conseguido salir de allí, pero poco a poco, la luz intensa se fue apagando, y de la penumbra, apareció el anciano, con los ojos muy abiertos.
- Serena…- Gritó – Por fin has venido. El pasado nos espera a los dos.

Con paso calmado, me acerqué a Lorenzo, y le estreché una mano.
- Maestro – le dije – No estoy aquí para acompañarte al pasado, sino para regresarte de él…
Lorenzo me observó de arriba abajo, con una risa algo burlona en su boca.
- Claro Serena… está bien. Puedes creer lo que quieras, pero esta noche, iremos juntos al pasado…

Y no se equivocaba. Mientras dormíamos, una mano grande y caliente, me tocó en el hombro, y me despertó (o eso pensé yo en ese momento). Cuando abrí los ojos, un grupo de ancianos volaban por encima de mi cabeza. Entre ellos, estaba Lorenzo.
- Lorenzo… - Balbuceé – No está bien. No puedes hacer eso.
- Si que puedo joven… y tú también. Despégate de esas sabanas y ven con nosotros.
Al instante de decir aquello, mi cuerpo comenzó a elevarse de la cama. Me asusté, ya que entonces no comprendía que estaba en un sueño muy real.
Seguí a los ancianos por la habitación, y nos paramos al lado de la chimenea.
- Estas personas están aquí, para llevarnos de vuelta al pasado, Serena.
- Sí – dijo uno de ellos – sólo has de ser capaz de atravesar la chimenea con nosotros. No es muy sencillo, pero puedes conseguirlo, si no tienes miedo.

Pero el miedo ya se había apoderado de mí, desde que abrí los ojos en aquella especie de sueño del pasado.
Al ver que el fuego estaba encendido, creí que terminaría quemándome, y sin desearlo, regresé volando a mi cama, y abrí los ojos.

Esta tarde regreso a la habitación del anciano.
Me queda mucho que aprender y que ver.
Hasta pronto. votar

24/12/09

“Sin Creer En La Verdad”


Lorenzo está algo enfermo.
Lleva toda la semana titubeando palabras, y los sabios de la torre, están muy preocupados por él.
Parece que su mente, aún está en el pasado.
Las vivencias que ha tenido allí, le han marcado tanto, que me atrevería a decir, que Lorenzo, ya no es Lorenzo. Parece una sombra de quien fue. Un hombre que ya no es…
Me gustaría que comprendierais como nos hemos sentido todos esta semana en la torre…
No sé si lo conseguiré, ya que Jeno, ha cerrado la puerta de la habitación del anciano, con la idea de que nadie (- Absolutamente nadie – Dejó bien claro el maestro), intente hablar ni llegar a ningún acuerdo con él.
Por lo visto, Lorenzo tiene un poder de convicción enorme, y en estos días, lo único que dice que desea, es regresar a su mundo, como él lo llama.
Sus amigos flotantes ya le advirtieron que nada sería igual cuando regresara.
Sé de ellos, porque antes de lo ocurrido, Lorenzo, siguió dándome sus escritos.
Me quedé con unos cuantos, y creo que sé lo que le ocurre a Lorenzo.
Siento que es capaz de discernir entre pasado, presente y futuro, de tal forma, que ve en que farsa estamos nosotros viviendo… vivimos como él dice, atrapados en el tiempo, sin ver más allá de nuestras vidas…
Uno de los escritos decía:
“He llegado a un lugar desaparecido en el tiempo…
Creo que estoy volando o flotando… no sé bien lo que me ocurre.
Oigo ruidos que no conozco a mí alrededor.
Los seres que habitan aquí, saben más que todas las personas que conozco juntas.
Es posible que esté soñando, o tal vez, haya estado soñando todos los años que llevo vivo… no lo sé. Lo que sí sé, es que pronto, el mundo tendrá que darse cuenta de la irrealidad…”.
He leído y releído muchos de sus días en el pasado, y he llegado a la conclusión, de que Lorenzo necesita regresar a su mundo de verdad. Creo que esa persona vino a este presente, cuando yo era una niña. Tal vez a ayudarme, no sé. Pero mis teorías, no son más que puras fantasías, si las cuento a Jeno o a Josué.
Mariana viene esta tarde a vernos. Creo que ella entenderá algo mejor.
La historia que ella ve, es la de los restos, y allí el pasado, presente y futuro, se entremezclan todos los días.
Intentaremos entrar juntas a ver a Lorenzo.
El anciano, parece realmente enfermo, pero creo que yo puedo ayudarlo.
Besos para todos.
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17/12/09

"De Vuelta"


Hemos regresado. Los tres.
Jeno llevaba razón.
Lorenzo, estaba tan inmerso en el pasado, que apenas se daba cuenta de la realidad.
Sus experiencias de estos días, nos han hecho comprender un poco mejor a las personas que vivieron aquí, hace ahora miles de años.
Uno de los sabios, que han acompañado a Lorenzo todas estas semanas, fue uno de los antepasados de Lorenzo.
- Ha sido una gran ayuda - Nos ha dicho el anciano - Ocurrió todo como en un libro. Parecía estar escrito desde hacía años.
- Claro... pensé yo al escuchar aquello. Josué, encontró algún documento antiguo, donde aparecía el nombre de Lorenzo. Las cosas vividas por el viejo maestro, ya estaban escritas...
Lorenzo, ha llevado un diario en el pasado. Os dejo, uno de los tantos escritos, que ha realizado desde allí:
"Día primero. En busca de los niños del pasado:
Cuando me desperté esta mañana en la habitación de la torre, ya tenía en mente mi viaje.
No le dije nada a Josué, ya que sé, que no me habría dejado marchar solo.
Después, de estar todo el día andando y sin comer, he llegado a un lugar extrañamente gris.
El paisaje que tengo ahora mismo delante, es árido y solitario. En la lejanía, se distinguen grandes montañas desérticas. Sé, que los niños han pasado por aquí, porque he encontrado uno de los artilugios que les regalé. También hay trozos de tela, muy parecida a la de los ropajes de los chicos. Parece, que algo malo les haya pasado, ya que tengo la sensación de que salieron corriendo de este lugar.
Me gustaría haber venido con alguien más. Esta situación es peligrosa para una persona sola. Pero, ya he de continuar mi camino. Es posible que no haya tiempo que perder si es cierto que los muchachos están en peligro.
Necesito dormir... Seguiré luego.
Día... (¿Segundo?). La expedición continua.
No sé cuantos días han pasado desde que escribí lo anterior. Pienso que el tiempo y el espacio, se han debido de unir en uno, ya que no siento nada. La sensación de quietud y sin embargo desasosiego que tengo, nunca las había tenido.
El paisaje que me rodea es muy diferente al que veía cuando me quedé dormido.
Lo que hay, ya no es gris ni desértico, sino que hay un gran bosque verde cercándome. No veo a nadie, pero tengo la impresión de que me observan.
Puede ser... ".
Después de este segundo día, Lorenzo apenas escribió con coherencia. El cuaderno, donde ha estado escribiendo, casi se ha hecho trizas. Él mismo, parece hecho añicos.
Josué dice, que aún no ha conseguido dejar el pasado atrás. Que sigue en su cabeza...
Yo espero que no sea cierto. Necesito que Lorenzo nos cuente tantas cosas...
Voy a clase.
Hasta luego.
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10/12/09

“Aprender en los sueños”

Siempre había pensado, que cuando se va creciendo, después, ya no hay retorno posible al pasado, ya que es eso, lo que mis padres me enseñaron. Esto, es lo que sus padres les enseñaron a ellos, y así por generaciones.
Nadie, nos explicó, que la línea que une el pasado, presente y futuro, es tan delgada, que apenas si se llega a ver.

Los sueños reales, me han transportado a otra era. A otro mundo, que ni tan siquiera mis más viejos antepasados, conocieron.

Las noches al lado de Jeno, han sido especiales.
Hemos llegado a soñar las mismas cosas, y a hablarnos en los sueños, como si estuviéramos despiertos.
La conexión es muy fuerte. Es mucho más fuerte, que la que tengo con Josué. Él, tampoco ha dejado de buscar a Lorenzo desde que regresó a la torre.
Claro, que lo ha hecho de modo muy distinto al de Jeno y yo.
Josué, se ha encargado de recopilar datos históricos y archivos, para ver si en ellos, figura Lorenzo.
Como muy bien sabía Jeno, Josué, ha encontrado a Lorenzo, justo en la misma era, con la que yo estoy soñando.
Es una época llena de ruido y de gente.
Me despierto de los sueños, casi siempre, por los extraños sonidos que escucho en ellos. Son como silbidos fuertes y murmullos de personas recitando al unísono, algo parecido a versos.
La sensación, no suele ser agradable, ya que en mi mundo, los gritos, algarabías y ruidos, no son muy bienvenidos.

En uno de mis sueños, he visto a Lorenzo.
Estaba con otros ancianos, y flotaban por encima de mi cabeza.
Sus miradas sabias, y sus palabras, se han quedado en mí, una vez más.
- Siempre hay una salida positiva a los conflictos – repetía uno de los eruditos que acompañaban a Lorenzo.
- No lo creo – Le replicaba otro – Las circunstancias no siempre son las más adecuadas para ello.
- Por supuesto – Continuaba Lorenzo – las mejores oportunidades de cambio se dan si estamos preparados para ello.

Apenas si entendía las palabras de aquellos seres flotantes.
Lorenzo, en un momento de la conversación, miró hacía donde yo estaba, y me invitó a participar.
Le dije que no quería hacerlo. Que no me sentía con fuerzas.
Le dije, que llevaba tiempo buscándolo, y que ahora que lo había encontrado, mi mayor deseo, era volver al presente, para seguir con mis estudios.
- Muchacha – Me cantó Lorenzo – Como es posible que estés deseando algo que aún no ha ocurrido y que no sabes si pasará. Estás aquí ahora. Aprendiendo. Tus sueños siempre te han enseñado, ¿no es cierto?

Recuerdo, que le miré con intriga y sin ganas, ya que el cansancio era mayor ahora.
El sopor que sentía, hizo que me desvaneciera en la nada.
Fue cuando desperté.

Mañana, Jeno vendrá conmigo a uno de esos sueños reales.
Me ha dicho, que teme que Lorenzo, esté perdiendo la noción del por qué está allí.
Veremos que ocurre…
Besos para todos. votar

3/12/09

“Descubriendo El Pasado”


Jeno me ha recordado el por qué de nuestra búsqueda.
Lorenzo, está muy cerca de nosotros. O nosotros de él…
Desde anoche, Jeno y yo, descansamos en la habitación de Lorenzo, intentando con nuestros sueños, atraer al anciano hacía el ahora.
Jeno ha soñado con él, durante todos estos días.
Yo, por el contrario, sólo he podido llegar a ver un reflejo del maestro en un espejo de mis sueños.
Cuando cierro los ojos, lo veo.
Veo al hombre que venía a visitarme cuando era una niña. Veo su pelo canoso, igual que ahora...
También estoy viendo más cosas…
Jeno es un sabio de la torre, que ha estado oculto para mí, desde que llegué.
No fue, hasta que enfermé la última vez, que no lo reconocí.
Ahora, veo con claridad, el día que lo encontré por primera vez…
No fue en la torre, sino en la posada de mis padres.
Es curioso, como la mente oculta informaciones valiosas para nosotros…
Aún es más curioso, ya que Jeno me llamó la atención, desde que entró por la puerta de la posada.
Sin embargo, el recuerdo que tengo de esa persona, no es la imagen que ahora veo de él.
Su rostro no era tan joven, y sus cabellos eran muy diferentes…
Jeno me ha estado explicando la capacidad de la mente, para atraer a las personas y circunstancias que nos hacen bien en nuestra vida.
Me ha dicho, que yo, en la época en que lo conocí, no estaba preparada para ello.
En esos momentos, nunca habría imaginado, que lo que estoy viviendo ahora, fuera posible.
Jeno se presentó en mi ciudadela, diciendo que venía de una tierra muy lejana. Traía las ropas desgastadas y muchas necesidades básicas que cubrir.
Cuando me acerqué a él la primera vez, recuerdo que me dijo:
- Serena… tu nombre es tu señal…
Lo miré a sus profundos ojos, y creí ver en ellos, una especie de sensación familiar. Me pareció reconocerme en su mirada.
Fue una sensación tan extraña y fugaz, que apenas se quedó en mi mente por unos instantes.
Cuando levanté la vista, ya estaba en otros pensamientos y en otras tareas del día a día.
Jeno es optimista con Lorenzo. Dice que si él no es capaz por sí mismo, de acercarse a nosotros, que seremos nosotros dos, los que llegaremos a él.
El pasado está muy presente en mí estos largos y tranquilos días, al lado de Jeno.
Su sonrisa me anima a continuar…
Sé que muy pronto, Lorenzo estará con todos nosotros.
Hasta pronto.
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26/11/09

“Recuerdos De Otra Época”


Echando la vista atrás, puedo reconocer imágenes y olores agradables de mi infancia.
Toda mi vida ha estado pasando por mi cabeza, sin descanso.
En sueños, mis familiares más cercanos han venido a visitarme.
Mi prima Eloisa, mi tía Luz y mis queridos padres, han estado pasando mucho rato conmigo.
Ya sé que, estas personas, son como retales del pasado, que han querido acercarse a mí, para revivir experiencias pasadas. Acontecimientos muy felices, por cierto.
Estos días, he comprendido por fin, el por que soy yo, y no otra persona de la torre, la que debe de rescatar a Lorenzo. Y por que Jeno, y no otro maestro, ha de ser mi guía.
Hemos hecho grandes logros. Más, desde que Mariana y Josué regresaron a la torre.
Ellos, volvieron cansados. Mariana, muy decepcionada de no haber encontrado al viejo maestro, y Josué, conocedor de que éramos Jeno y yo, los que terminaríamos por rescatar a Lorenzo, más exhausto que otra cosa.
Josué me ha comentado, que estos días en los que estuvieron fuera, supo de mis “enfermedades” y problemas. Lorenzo, a través de varios sueños telepáticos, le dijo como me encontraba. Ha sido gracias a las palabras de Josué, que he podido comprender…
Lo cierto es que resulta extraño de explicar, pero lo voy a intentar.
Lorenzo está unido a mí por mis sueños.
Desde que soy pequeña, he tenido sueños que yo pensaba “normales”, pero que a lo largo de este tiempo he visto que no eran así.
Recuerdo, que ya de niña, un anciano de pelo cano y sonrisa hermética, venía a verme por las noches.
Su rostro con arrugas y su largo cabello, era muy similar al de Lorenzo.
Esta persona, cada noche, en estos sueños (o eso pensaba yo que eran), me daba lecciones muy sabias. Podía llegar a comprender el por que de ciertas cosas, que una niña no tenía por que saber. Por ejemplo, recuerdo el día que me enseño acerca de la fuerza de la ayuda a los demás. Me reconoció que una parte importante de mi vida, era ayudar a mis padres en la posada y atender a los viajeros con mucha paciencia y entusiasmo (así fue por mucho tiempo)…
Me enseñó a sobrevivir en aquella ciudadela tan oscura…
Pero, cuando dejé de ser una niña… ese ser dejó de venir a verme. Poco a poco, fui olvidándome de él, aunque sus enseñanzas se quedaron muy dentro de mí.
Josué me ha hecho recordar todo eso.
Sus palabras y su atención a mis inquietudes, me han hecho mucho bien estos días.
He pasado mucho tiempo con mi pariente lejano y he conocido mejor a Jeno, ya que juntos, han estado velando por mi salud física y mental.
Jeno viene a verme…
Vamos a seguir con la labor de esta semana…
Lorenzo está cada vez más cerca del ahora que del pasado…
Os seguiré contando…
Hasta pronto.
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19/11/09

“Vivir Despacio”


Como es posible que el tiempo pase tan despacio aquí.
Vivo en esta ciudadela desde hace años, y nunca me había fijado en el silencio que recorre las calles.
Mis padres, ancianos ya, miran con temor a la luna, pendientes de que no se rompa en mil pedazos.
Mis abuelos maternos, viven muy cerca. Mi abuela, es una mujer muy fuerte y longeva. Parece más joven que mi propia madre.
Estos días, he tenido unos sueños muy curiosos…
Me han hecho creer que estaba viviendo en otra época o en otro mundo…
He soñado con un chico atractivo, del que no recuerdo el nombre…
Un momento… creo que alguien me llama…
......................... ................................ ..................
Acabo de regresar de mi poblado…
Jeno me ha llamado con todas sus fuerzas desde hace horas.
Parece ser que he estado sumergida en el pasado por mucho tiempo.
No logro recordar como ha ocurrido esto…
Estoy en mi habitación de la torre. Mis ropas son de colores vivos y mi pelo es más largo de lo que era. Hasta el color de mi cabello es más oscuro…
Creo que, debo empezar a contaros lo sucedido desde el principio.
Bien… allá va:
Después de despertar en mi habitación la semana pasada, esperé con entusiasmo a que llegara la tarde, para poder ver si Jeno era realmente el cuidador.
Pero, esa noche, no apareció nadie por allí, tan solo mi antigua compañera de cuarto (que desde que estoy así, me ha cedido la habitación entera), a traerme la cena y alguna que otra charla de los maestros.
Cuando se fue, cerré los ojos e intenté descansar, pero de repente una luz intensa y blanca, inundó la sala.
Mi mente entonces, dejó de pensar, mi cuerpo se paralizó y mis necesidades dejaron de tener importancia.
La puerta se abrió lentamente y una sombra alta y esbelta entró en la habitación.
Al principio pensé que era un sueño, pero pronto me di cuenta de que era muy real.
- Serena – Dijo la silueta – Tienes que venir conmigo. Tienes que tomar la decisión de estar enferma o de estar sana. Te necesito para rescatar a Lorenzo del pasado.
Con algo de miedo y consciente de que aquella voz era la de Jeno, asentí con la cabeza y tartamudeé:
- Jeno…
La sombra se movió veloz hacía mi cama. La luz intensa se hizo más suave y el bello rostro del chico, me sonrió desde una corta distancia.
- Muy bien Serena – Me susurró – Estás preparada. Levántate y acompáñame a la sala blanca.
Despacio, pero con muchas ganas, me incorporé y seguí a Jeno.
Entramos en la sala blanca a eso de las 12 de la noche de aquel día. Desde entonces, las imágenes y los recuerdos bailan en mi cabeza sin mucho sentido.
Sé que entré en aquella sala, pero no sé si salí de ella.
Jeno me advirtió que podía quedar atrapada en dos mundos, y parece que eso es lo que me ha ocurrido…
El pasado y el presente se han unido y he estado, no sé por cuanto tiempo, en mi ciudadela, junto a mis padres, trabajando en la posada (como de costumbre).
Aún no sé por que he de ser yo la que ayude a Lorenzo. Tampoco entiendo por que mi mente me engaña de esta forma…
Imagino que todo forma parte del aprendizaje…
Besos para todos.
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12/11/09

“Jeno”

Parece que estoy aprendiendo rápido… o sanando poco a poco…

Esta semana, creo que he encontrado a Jeno.
Bueno, en realidad, me ha encontrado él a mí.

Me dijeron que era la persona más sabia de la torre, y no se equivocaban.

Cuando por la mañana vino a verme el cuidador (un chico joven, con el pelo largo y ondulado), me di cuenta de que sus ropas eran como de otro tiempo. En seguida, le pregunté:
- Señor…- dije despacio - ¿Por qué lleva ropas que parecen sacadas de algún libro viejo?
El hombre, se volvió despacio hacía mí, y me miró a los ojos detenidamente.
- Serena… Parece que te estás recuperando. Lo que te pasó el otro día, fue demasiado fuerte, ¿no crees?
Continuó mirándome a la cara por un largo rato, hasta que dijo:
- Bien… es hora de que me acompañes.

Después de vestirme y de lavarme la cara, le seguí por las instalaciones.
Me sentía rara desde el principio. Algo me hacía sentir extraña. Ese chico era especial, y no entendía bien por que hacía aquello.
Llegamos a la habitación de Lorenzo.
Metió su mano en su bolsillo, y sacó una gran llave oxidada.
Yo le miraba sin creer lo que estaba viendo, ya que de repente, aquel joven, comenzó a cambiar sus ropajes y su expresión dejó de ser calmada.
Una vez abierta la puerta, me susurró:
- Ten cuidado al entrar, Serena. Podrías quedar atrapada en dos mundos…

Con mucha precaución y muy atenta, entré en la habitación de Lorenzo.
El chico, se sentó en una de las sillas del cuarto:
- Cuando ayer me dijiste que habías “hablado” con el maestro… me preocupé mucho. Y cuando me contaste que debías encontrar a Jeno… más.
- ¿Por qué? – Inquirí intranquila - ¿Qué está pasando?
- Creo que ya lo sabes… creo que lo sabes desde el principio. Sino… mira dentro de ti.
En el momento, en que el chico dijo aquellas palabras, las escenas de mi sueño, vinieron a mi mente sin esfuerzo.

Me dí cuenta de que había estado equivocada. La persona que me habló en el sueño, no fue Josué, sino Lorenzo. De hecho, Josué y Mariana estaban allí, pero parecían estatuas de cera derritiéndose poco a poco…
- Pero… - Comencé a responder al chico.
- No Serena – Dijo él – Tienes que ser tú sola, la que llegue a la conclusión final. No puedo ayudarte.
Algo fastidiada por sus palabras, seguí recordando la pesadilla.
Después de que Lorenzo, me contara que debía encontrar a Jeno, me enseñó una imagen de él. Era un chico joven, bastante atractivo y con el pelo largo y ondulado… muy parecido a…
- ¡Eres tú! – Exclamé nerviosa – Todo este tiempo has sido tú. ¿Por qué no me lo dijiste?
- No podía Serena… las personas que me buscan, han de ser ellas, las que sepan quien soy. Al ver que tú no me reconociste, dudé…
- Entiendo Jeno… y ahora… dime: ¿Cómo vamos a ayudar a Lorenzo?
- Muy bien… comencemos la búsqueda. Para ello te he traído al lugar donde comenzó todo. Necesito que por unos días, te quedes aquí conmigo. Cuando estés preparada, iremos a por él.
- No está sólo Jeno… con Lorenzo, también está Mariana y Josué… ya te lo dije.
- Si, me lo dijiste, pero es otra ilusión de tu mente. La fiebre y los mareos que tuviste al salir de la habitación blanca, te han hecho confundir tus deseos con la realidad.
- Entonces… ¿ellos están bien? – Pregunté entusiasmada.
- No lo sé. Salieron a buscar a Lorenzo hace ya días, pero te puedo asegurar que el viejo maestro, está sólo en el pasado… los que le buscan no podrán llegar a él. Sólo tú y yo lo haremos…
Mi boca se quedó abierta todo el tiempo que Jeno hablaba, y mis ojos no pestañearon ni un momento:
- Jeno… menos mal que te he encontrado…

Después de aquello, no recuerdo nada más. Desde que me he despertado, estoy sola de nuevo en mi habitación. No sé si sigo enferma o si nada de lo que recuerdo es real… Como todas las tardes, el cuidador vendrá a verme. Ojala sea realmente Jeno…
Hasta luego. votar

5/11/09

“Encerrada”

He estado equivocada.
Sí que podía ayudar a mis amigos, pero ahora lo tengo muy difícil.

El sueño del otro día, casi se ha hecho realidad. Pero, no del todo.
Cuando iba a clase de “Silencio” (en estas clases, no enseñan a permanecer callados durante horas. Es una clase sin tiempo, ya que cuando salimos de ella, a pesar de que parece que hemos estado dentro tres horas por lo menos, nos percatamos de que solo han pasado unos minutos), tuve que atravesar una de las habitaciones acostumbradas a ser blancas.

Mi estado de ánimo, me delató entonces. La habitación me dejó atrapada en ella.
Como había ocurrido la otra vez, mis sentimientos de pesadumbre, hicieron que la sala se tornara negra y gris.
Tenía mucha prisa en salir de allí e intenté por todos mis medios, alejar de mí las pesadillas que inundaban mi mente. Pero a pesar de que lo conseguí pronto, la sala no me dejaba ir.
Respiré profundamente. Entonces la habitación se llenó de luz, y comencé a ver lo que había en ella.
Al principio me asusté mucho, ya que vi tres siluetas acercándose a mí con paso lento.
Cuando la luz llegó a sus rostros, me quedé asombrada.
Eran Josué, Lorenzo y Mariana. Ninguno de los tres podía hablar. Sus bocas estaban selladas por algo.
Tragué saliva, cerré los ojos y esperé a que se fueran las alucinaciones…
Pero lejos de eso, comencé a escuchar a Josué en mi cabeza:
- ¡Serena!… - Me gritó – Estamos atrapados. Necesitamos de tu ayuda. La torre se ha hundido y estamos en el fondo de la tierra. No podemos salir...

Abrí los ojos. Observé como mi pesadilla del otro día, me estaba persiguiendo. Porque, sí, allí estaban tal y como los recordaba en mi sueño. Josué y Mariana alrededor de Lorenzo, que parecía contarles algo muy importante, y las piernas del anciano maestro, estaban heridas.
Busqué en la habitación. Necesitaba saber si de verdad aquello era la torre, y si era cierto que estaban allí atrapados.
Me dí cuenta de que sí, de que era la habitación de Lorenzo. De que estaban allí. Tal vez en otro tiempo… no supe entonces que hacer, pero Josué lo tenía claro.
- Serena – prosiguió – Has de salir de aquí lo antes posible. Tienes que ir al maestro Jeno. Es el maestro más sabio que hay ahora mismo en la torre. Él sabe la respuesta a las preguntas que tienes. Sabrá como ayudarnos, ya que Jeno, está también aquí encerrado con nosotros, pero en otro tiempo. Ve Serena… Te necesitamos.

Después de aquello, la luz se fue, y la habitación se volvió de nuevo blanca. Las puertas estaban abiertas y yo estaba muy mareada.
Quise salir de allí corriendo, pero tuve que sentarme en el patio a respirar.
La sensación de pánico y de asfixia, habían vuelto como en el sueño, pero esta vez, sí era real.

Jeno… es mi cometido ir a buscarlo… pero he tenido un problema.

La persona que se encarga de cuidar de nuestra salud, me ha encerrado en mi habitación…
No puedo salir. Dice que estoy enferma. Que las salas, nunca han transmitido ningún aviso telepático. Y que lo que digo, no puede ser.
Así que, como el mareo aún no se me ha ido, y por lo visto, Jeno no existe…
Tengo que estar en reposo, hasta que sane…

No sé que voy a hacer.
He de salir de aquí.
Tengo que ayudar a mis amigos.
Ojala hubiera alguna forma de escapar…
Hasta pronto. votar

29/10/09

“La Torre Se Hunde”

He tenido un sueño.
O tal vez fuera real… no lo sé.

Lorenzo no ha dado señales de vida en toda la semana.
Josué, Mariana y un grupo de investigadores de la torre, han ido en su busca.

Después de un cuidadoso análisis de los escritos encontrados, han llegado a la conclusión de que es imposible y totalmente irracional que el oeste no exista (tal y como pone en los escritos). Sin embargo, han analizado el dibujo y han visto que sí tiene miles de años…
La verdad, es que no se que pensar.
Lorenzo nos dice en sus clases, que el pasado, presente y futuro están unidos de cierta forma… así que…

Estoy bastante preocupada por todos ellos. Más después del “sueño” que he tenido esta noche.
No se parecía mucho a los sueños reales que ya he tenido, pero aún así, me ha dejado muy confundida.

El sueño es el siguiente:
Estaban Josué, Mariana y Lorenzo en el camino cercano a la torre. Allí, me los he encontrado. Lorenzo tenía una expresión de terror en su cara. Mariana y Josué lo cogían cada uno de un brazo, con la intención de llevarle a la torre (imagino que para curarle, ya que andaba con mucha dificultad).
Les he saludado, como si Lorenzo nunca se hubiera ido y como si fuera normal aquella escena.
El sueño ha dado un salto, y de repente, estábamos los cuatro en una de las habitaciones de la torre. Todo parecía curiosamente tranquilo, hasta que hemos comenzado a escuchar unos ruidos en el patio. Como Mariana y Josué estaban ocupados escuchando algo que Lorenzo les tenía que decir, salí sola a ver que pasaba.
Y aquí viene lo terrible del sueño.
La torre entera, ha comenzado a sumergirse en la tierra. Se ha abierto un gran agujero y literalmente la torre ha sido tragada por él. Han debido de pasar muchos minutos, mientras yo observaba como la torre caía hacía el fondo de la tierra, ya que se me ha hecho eterno.
Entonces, Josué ha contactado conmigo por telepatía. Me ha dicho, que estaban allí encerrados. Que no sabían lo que estaba ocurriendo, y que no tenían ni idea de cómo salir de aquella situación.
Lo raro de todo esto, es que no ha sido una telepatía “normal”, sino que he estado allí abajo con ellos en la torre, en aquel profundo agujero, y he sentido la asfixia y el horror que ellos estaban sintiendo.

Me he despertado antes de que Josué acabara su mensaje y me he convencido desde el principio, de que ese sueño no ha sido un aviso ni nada real.
Un sueño tan absurdo…
Creo que tengo miedo a que no regresen mis amigos, y por eso he soñado esta asombrosa historia.
También pienso que si Josué quisiera contactar conmigo, lo haría de algún modo más práctico y no encerrada en una pesadilla.

De todas formas, si es cierto que están en peligro, yo no puedo hacer nada.
Esperaré acontecimientos…
Besos para todos. votar

22/10/09

“El Oeste No Existe”

Lorenzo partió hace tres días, y aún no sabemos nada de él.
Emprendió su marcha, con muchas ganas e incertidumbre.
Josué quería acompañarlo (ya que yo decidí no hacerlo), pero esta semana, es muy complicada para él, ya que tiene muchas clases.

Lo cierto, es que el Lorenzo. No tendría que haberse ido tan pronto al oeste, porque lo que ocurrió hace unas horas, le habría resuelto muchas de sus dudas.
Os explico.

Esta mañana, Mariana, llegó con grandes nervios a la torre.
Sin embargo, caminaba despacio, como si algún lastre la sujetara de los pies.
Cuando vio que el maestro Lorenzo no estaba, cayó aún más en la desesperación.
Le conté porque se había tenido que ir y alzando la voz, me dijo:
- No puede ser Serena. Necesito a Lorenzo. Él es único capaz de comprender lo que está pasando en los restos.
- ¿Qué está ocurriendo Mariana? ¿Ha habido algún nuevo hallazgo? – Le respondí.
Mariana, sin parar de caminar de un lado a otro, me miró con terror en sus ojos.
- Sí amiga. Después de lo que me has contado de los niños del oeste, sí, ha habido un nuevo y espeluznante nuevo hallazgo…
Sin poder aguantar más su misterio, dije con un leve grito:
- ¡Dime Mariana! Cuéntamelo. ¿Es necesario que organicemos un viaje para localizar a Lorenzo?
Mariana no me respondió. Su mirada perdida y sus incesantes cambios de lugar, me estaban poniendo muy nerviosa a mí también.

Por fin, Mariana hablo:
- Serena… - Dijo despacio - ¿Recuerdas que cuándo estuviste en la excavación, encontramos algún artilugio extraño, que no es propio de ésta era y varios escritos?
- Claro – Respondí con entusiasmo – Fueron los mejores días de mi estancia en aquel lugar. Hasta que enfermé…

- Bien – Continuó Mariana – Esta misma tarde, hemos encontrado otros restos parecidos. Pero esta vez, sí hemos podido determinar de cuándo son, ya que…
Mariana enmudeció. Su cara pálida y sus ojeras, le hacían parecer más mayor.
- Creo que Lorenzo está en serio peligro Serena… el oeste no existe. Hace tiempo desapareció, según los escritos que hemos encontrado esta tarde en los restos, hace ahora dos mil años.

Después de escuchar aquello, comprendí lo que pasaba. Mariana había caído en el mal del excavador. Sus ideas no eran más que reflejo de su falta de comida y agua.
- Sé lo que estás pensando amiga – Me dijo Mariana como si me hubiera leído el pensamiento – No estoy loca. Tienes que venir a verlos. Los escritos son reales… incluso hemos encontrado algo mucho más extraño…
¿Algo más extraño?, pensé con desazón.
- Al lado de los escritos – Continuó Mariana – Había una especie de dibujos de niños en una aldea muy parecida a la torre.
Lo inexplicable de todo lo que está ocurriendo, me ha hecho estar todo el día atenta a los acontecimientos.
Voy a acompañar en un rato a Mariana a los restos. Josué y otros maestros también van a ir a investigar.
Si lo que dice Mariana es la verdad, algo que se escapa de la lógica, hemos vivido todo el tiempo que estuvimos con Sergio y sus compañeros.
Os sigo contando.
Hasta luego. votar

15/10/09

“Los niños”

Esta semana, un grupo de niños han venido a algunas de nuestras clases.
Son chicos de unos nueve años, con muchas ganas de aprender.

Ellos vienen de las profundas tierras del oeste.
Apenas si tienen para vivir, pero son muy felices (están todo el día riendo. Son estupendos).

Yo, he hecho especial amistad con un niño.
Se llama Sergio y me ha contado muchas cosas de su vida.

Dice, que desde que nacen ellos ya saben que serán y como vivirán.
Muchos de sus amigos supieron a muy corta edad, que no tendrían futuro.

- En casa – Me contó casi nada más llegar – Mis hermanas y mi madre, están todo el día fuera. Siembran y van a por agua. Apenas si tienen descanso y yo… aún no puedo hacer nada, ya que no soy una niña ni un hombre…
- Vaya – Le respondí – ¿No puedes ayudar a tu madre y a tus hermanas?
- No… Está totalmente prohibido. Mis mayores dicen que si un futuro hombre se implica en labores de mujer, terminará la maldición por llegar a su familia.
- Es curioso Sergio – Le dije – hace pocos días, tuve una clase con Lorenzo y habló de las personas que vivieron aquí antes que nosotros.
- ¿Y? – Preguntó el chico con desgana.
- Pues que contó las costumbres de un pueblo que vivió cerca de aquí, hace miles de años. Y sus costumbres eran iguales que las que me cuentas. Parece que no hayan cambiado muchas cosas, ¿no?

Sergio se quedó mirándome con sus grandes ojos, y con la expresión de alguien que ha vivido mucho, me respondió:
- No, Serena. Mi pueblo no sabe de otros como nosotros. Creemos que somos los primeros que han instaurado esa forma de vida. No sé si deberías creer a ese tal Lorenzo…

Sorprendida ante sus palabras y sus gestos, opté por callarme y planear un encuentro fortuito con Lorenzo aquella misma tarde.

Justo a las ocho de ese día, invité al niño a dar un paseo conmigo por los bosques cercanos (sabía que Lorenzo estaría allí, como todas las tardes, antes de cenar. Con una especie de misterio en su caminar).
Fue entonces, cuando Lorenzo se dio cuenta de lo realmente especial que era Sergio.
Me separó del chico, y me dijo:
- Es como una persona muy vieja, encerrada en un cuerpo de un niño pequeño. Parece que sabe más cosas de las que habla. Gracias por traérmelo Serena.

Después de aquello, el anciano maestro me hizo un gesto de despedida, y se quedó con el chico.

A la mañana siguiente, cuando ya todos lo niños se habían ido, Lorenzo me llamó a su cuarto:
- Serena… Ha pasado algo muy extraño y que queda fuera de mi compresión – Me contó Lorenzo – Ese niño parece haber salido del pasado más remoto. No sabe nada del pasado, ni tiene las habilidades que tenemos ya nosotros en esta era. No sé exactamente como Serena, pero ese chico proviene del pasado…

Me quedé sin palabras.
Aún ahora estoy sin creérmelo.
Lorenzo me ha dicho que va a ir a ver a estos niños donde viven. Saldrá en pocos días. Me ha preguntado si quiero ir con él, pero no lo tengo claro.
Ya lo pensaré.
Hasta luego. votar

8/10/09

"De excursión"

Ayer salimos muy temprano de excursión.
Fue un evento planeado por Lorenzo, con la intención de aprender a explorar nuestro interior.
Decidió que fuéramos Isabel, él y yo, a unos acantilados de dentro de la torre.

Caminamos despacio. Siempre con la precaución de poner un pie delante de otro, con seguridad para no resbalar.
Lo que me apeteció hacer, cuando observé el camino tan complicado, fue volver a la escuela.
Pensé que no sería capaz de pasar por esos recovecos. Era tan de madrugada, que la noche aún caía sobre nosotros.
Entre el sueño que tenía (el día anterior tuve un día muy ajetreado… Estuve haciendo varias clases de control mental y físico, y terminé agotada), y lo de noche que era, lo único en lo que pensaba era en mi cama.

- Isabel – Le decía a mi nueva compañera de cuarto - ¿Cómo haces para estar tan risueña? Es tan pronto, que ni tan siquiera los pájaros están despiertos.
- Fácil – Me respondía ella – Sólo tienes que desear estar bien, y no fijarte en que es de noche o de día. Tan sólo disfrutar del momento.

“Disfrutar del momento… Claro. Es lo más sencillo…”, pensaba al principio de la travesía con gran ironía.

Poco a poco, el camino difícil fue convirtiéndose en un paseo.
Lorenzo iba siempre delante, con su paso ágil y juvenil.
A veces se volvía a mirarnos, y sonreía con ganas (Parecía contento. Su risa era burlona. O eso pensaba yo en esos instantes).

Después de mucho andar en silencio, caminar ya no era un problema. Ni tan siquiera la noche que aún nos acompañaba. Todo estaba muy tranquilo, fuera y dentro de mí.

El acantilado se hizo gruta y entramos en su interior.
Lorenzo nos dio entonces una clase sobre la excursión.

Lo cierto, es que apenas si habló. Lo hicimos más Isabel y yo, y sinceramente aprendí mucho.
Lo importante de esa clase, fue lo que mi compañera y yo dijimos. Como habíamos afrontado cada una la situación.

Isabel contó muchas cosas en las que yo no me había fijado. Dijo que por el camino, había visto muchos insectos y animales variados. Que le había gustado observar como caminaban las orugas (tan despacio) y que había decidido que por la mañana de otro día, volvería a verlas de nuevo.
Yo por mi parte, apenas tuve que contar.
No había visto nada de todo aquello que había maravillado a Isabel.
Mi mente estaba en otra cosa. Sólo en que tenía sueño, en que estaba cansada, en que no podía más.
La de experiencias que me perdí…

¡Lección aprendida!
O eso creo.
Volveré con Isabel otro día a ver a las orugas. Y aunque sea de noche y esté cansada, disfrutaré del momento.
Besos para todos.
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1/10/09

“Tierra Opaca”

Después de mi “aventura” en la sala blanca, he estado muy tranquila y feliz esta semana.

Mis compañeros de clase, me han apoyado mucho y hemos unido más nuestros lazos.
Lo cierto, es que aquí, apenas se habla. Solo se mira, se observa… no se suele necesitar más. Pero no tienen miedo de acercarse a darte un abrazo o un beso. Aunque no te conozcan, aunque sea la primera vez que los has visto. Llena de paz y de alegría, el sentirse tan acompañado.

Como sabéis, vengo de una aldea oscura (Tierra Opaca), en la que cualquier contacto físico o no, son excepciones. Hasta con la familia, solemos tener especial recato. Sobre todo si vamos andado por las calles de la ciudadela.
A veces, yo me sentía apartada y extraña en ese lugar, ya que siempre he sido una persona muy cariñosa y abierta con todos (es lo que tiene trabajar desde pequeña en una posada. He conocido gente de todas partes, aventureros o viajeros, de casi todos los lugares. Y muchos de ellos, sí eran diferentes y para nada silenciosos. He tenido mucha suerte de trabajar en la posada con mis padres).

Otra cosa por la que estoy mucho mejor, es que, desde hace unos días, mi cuarto (donde descanso), ha cambiado de color de nuevo. Y ha sido a causa de Isabel.
Creo que Josué y Lorenzo hablaron de mí por mucho rato, después de mis tristezas, y llegaron a la conclusión de que una compañera de habitación, me haría mucho bien (aunque es cierto, que me han felicitado también, por salir tan rápido de la sala. Dicen que tengo una gran capacidad y que tengo que aprender a controlar mis pensamientos y sentimientos. Que si lo consigo, podré controlar pronto mi mente).

Isabel está todo el día feliz. Ríe mucho y me contagia… la habitación desde que llegó, es casi blanca.
Ya os contaré más cosas de ella. Entro a clase con Lorenzo en poco rato (espero que siga hablando de los restos…).
Hasta luego. votar

24/9/09

“Mis padres”

Parece que lleve en la posada mágica años.
No sé si es cierto, ya que el tiempo en este lugar, ha dejado de existir (así lo sentimos y así nos lo enseñan en las clases de tiempo).

Mi estado de ánimo estos días atrás ha sido pésimo…
Mi habitación se ha tornado opaca y llena de pesadumbre. Apenas si he podido respirar en ella.
He estado tan melancólica, que al final aquello que temía, se ha hecho realidad.

Entré en una sala acostumbrada a ser blanca (donde la maestra de cien años, nos ayuda a superar los conflictos que tenemos). Fui sola a recoger unas muestras de tinta de diferentes colores, para la clase de Lorenzo.
Entré… y me quedé atrapada.

Cuando me percaté de que todo a mi alrededor se había vuelto igual de oscuro que mi dormitorio, ya era tarde para salir de allí.
Mi mente no me ayudó entonces a calmarse y a estar más sosegada y feliz.

Intenté hacer las respiraciones de las clases de Cris e intenté visualizar escenas relajantes.
Pero en vez de eso, a mi mente, solo llegaban escenas de recuerdos pasados. De mi padre, de mi madre, de la posada, de los pequeños ratones de la ciudadela…

Lo oscuro se fue tornando cada vez más oscuro, hasta que un silencio espectral, invadió la sala.
Creí escuchar la voz de mi madre, que fuertemente me decía:
- Serena hija, regresa a casa. Te echamos de menos. Necesitamos que nos ayudes con la posada…

Sin duda, la voz no era más que una invención de mi cabeza y no una señal telepática, ya que mis padres cerraron la posada, unos días antes de emprender yo mi viaje.
Mis miedos y mis ataduras salían a relucir entre aquellas paredes.

No recuerdo bien que pasó.
La voz de Josué (preocupado por mí), llegó a mi mente con fuerza. Sus palabras positivas y motivadoras, me hicieron comenzar a pensar sin tristeza.

Sin esperarlo, después de haber estado dando vueltas incasablemente, por la gran sala, encontré una puerta. El pomo estaba caliente y parecía tener vida propia.
Giré la manecilla y salí al patio de la torre.
Respiré profundamente. Y me giré para ver la puerta por la que acababa de salir…

No había nada. Ni una sala, ni una puerta. Sólo maleza y pilones de piedra.

Fui corriendo a ver a Josué.
Se sorprendió de verme tan inquieta.
- ¿Qué te ha pasado Serena? ¿Te has perdido? – Preguntó.
- Llevo días desaparecida en una sala acostumbrada a ser blanca. Hasta que escuché tu voz… gracias Josué – Respondí.

Josué levantó la vista de los escritos que estaban leyendo, y dijo:
- Acabas de salir de mi clase Serena. No llevas días desaparecida. Si es como me has contado, has conseguido escapar de la sala muy rápido. Enhorabuena. No he sido yo quién te ha sacado de allí.

Extrañada y a la vez, entusiasmada por las palabras de Josué, me despedí de él con un gran abrazo.

Ahora mi habitación, ha vuelto a su color gris, pero con destellos blancos y reflejos violetas… estoy mucho más tranquila. Y curiosamente no echo tanto de menos a mis padres.

Hasta pronto. votar

17/9/09

“Las salas”

Antes de llegar a la posada mágica, durante el viaje, Josué me contó que aquí, por más que recorres las salas, nunca encuentras las mismas.
Cuando lo oí, pensé que era una invención de Josué, pero una vez en la escuela, comprendo bien sus palabras.

Desde que llegamos, se nos asigna una habitación donde descansar. Este dormitorio es diferente según quién entra en él y según el estado de ánimo de su inquilino. Por ejemplo, mi cuarto, la mayor parte del tiempo, es de color gris pálido y está lleno de adornos brillantes.

Aquí, no somos nosotros los que acomodan las habitaciones a sus dueños, sino que son las habitaciones las que se acomodan a la persona que allí habita.

Por eso las salas de la posada, son diferentes cada vez.
Lo único que no cambia, son los colores que tienen a la hora de enseñar un maestro sus conocimientos (la sala amarilla para los recién llegados, la sala roja para la actividad física, la sala blanca para las clases de energía…).

Pero cuando no estamos en esas salas aprendiendo, y pasas por una de ellas, el color que tienen cuando hacemos actividades, no es el mismo (a veces, he visto como muchos colores se han juntado en una misma habitación, llena de gente).

Es muy beneficioso para los nuevos, que los más veteranos, nos enseñen cuáles son las mejores salas para realizar una determinada actividad, ya que si entramos en una habitación acostumbrada a ser por ejemplo de color blanco, con un estado de ánimo muy bajo (tristes o enfadados), la sala reacciona convirtiéndose en una sala oscura, de la cual es muy difícil encontrar la salida.

Espero que eso no me ocurra a mí…
Aunque llevo unos días algo cabizbaja…
Echo de menos mi aldea y a mis allegados…
Ojala pudiera comunicarme con ellos de alguna forma…

Creo que Magda me ha llamado desde su cuarto (es una experta en telepatía. Yo no tengo que hacer ningún esfuerzo para escucharla).
Nos vemos pronto. votar

10/9/09

“El nuevo maestro”

Esta mañana ha llegado un nuevo profesor. Viene de las Tierras del Este y su aspecto es más bien aniñado (aunque parece ser, que tiene más de cuarenta años).
En realidad, aquí que los maestros sean jóvenes, no sorprende.

El aspecto físico como señaló Josué el otro día, no es importante.
Tenemos un profesor de unos quince años, que nos ofrece toda su sabiduría, realizando pinturas en las paredes mágicas de la torre.
Otra profesora, tiene cerca de cien años, y es muy parecida a Lorenzo en agilidad. Ella nos prepara para las situaciones difíciles de afrontar (que según de donde vengas es diferente… por ejemplo, para mí y las personas de mi ciudadela, la muerte y todo lo que la rodea, es un tabú, difícil de superar).

Cris, que es así como nos ha dicho el nuevo maestro que le llamemos (ya que su nombre real es más bien extraño para nosotros), nos ofrece clases de respiración y actividad física y mental.

Todas las madrugadas, después de volver del lago, y antes de desayunar, estamos con él un buen rato.

Primero nos tumbamos en el cálido suelo de la sala roja, y relajamos todo el cuerpo. Seguidamente nos dice que imaginemos escenas (escenas tranquilizadoras, que poco a poco, se van convirtiendo en escenas mágicamente reales y llenas de vida).
Por ejemplo la escena de hoy, ha sido que nos imaginemos que somos un animal (el que más nos guste), y que nos convirtamos en él. Yo he elegido el búho. De repente toda la calma y el silencio del bosque, han entrado en mí. He dejado de pensar y me he convertido en el búho por completo. Ha sido estupendo.

Cuando terminamos de visualizar estas escenas, nos levantamos del suelo, y hacemos estiramientos de modo muy lento. Siempre con mucha relajación y respirando a la vez.

Esta tarde voy a acercarme con Estrella a hablar con él. Las tierras del Este son tan desconocidas para mí… que tengo muchas ganas de que me cuente su forma de vivir y sus costumbres.

Besos para todos. votar

3/9/09

“El significado de los sueños”

Como os dije el otro día, Josué nos reunió a los nuevos alumnos en la sala amarilla, para darnos unas pautas a seguir en la posada mágica.
Yo pensé que seríamos muchos, pero al llegar, solamente estábamos cinco personas: Raúl, Luis, Estrella, Magda y yo.

Josué nos instó a que fuéramos vestidos de negro, ya que necesitaba que estuviéramos muy activos y atentos durante la sesión.

El primero en hablar fue Josué:
- Imagino que todos sabéis que estáis haciendo aquí. Algunos habréis venido solos y otros como Serena, con algún maestro de la torre – hizo una pausa para observar detenidamente a los alumnos – Pero todos tenéis una cosa en común: vuestros deseos de aprender y avanzar.

Estrella sonrió y asintió con la cabeza.

- Como veis – continuó Josué – el aspecto físico en este lugar carece de importancia. Luis es una persona de edad avanzada – se dirigió a Luis y le estrechó la mano – Magda tiene una limitación que le impide andar – pasó cerca de donde estaba ésta, y le tendió también su mano – Raúl es casi un niño – repitió el acto anterior – Estrella es una buscadora, y esta escuela no es su primera parada – Estrechó también su mano – Y Serena era una joven bastante escéptica al comienzo de su viaje… ¿Verdad Serena?

Josué me tendió su mano e hizo que me levantara y me pusiera cerca de él.
- Sí… - respondí con algo de pudor – en mi aldea todos son así. Vivimos rodeados de oscuridad y silencio. La magia no existe para mi pueblo…
Un leve murmullo se escuchó en la sala.

- Bien – Dijo Josué – Mirad. Todos habéis tenido uno o varios sueños antes de llegar aquí – Magda puso cara de sorpresa – Serena los ha tenido en más de una ocasión en el viaje. Cada uno de vosotros sois los únicos que podéis saber el significado de esos sueños. La escuela os ayudará a entenderlos, si aún no lo habéis comprendido.

- Vaya…- Pensé – Parece que no voy a saber de que se trata por ahora…

- Serena sabe el significado de uno de sus sueños ¿no es así Serena? – Preguntó Josué.
Estupefacta respondí:
- Creo que no… aún no se el porque de mis sueños reales. En algunos los he pasado bastante mal, aunque otros han sido muy gratificantes.
- Exacto – Dijo en voz alta Josué – Los sueños en los que lo has pasado tan mal, fueron durante la primera etapa del viaje… Luego, llegó la calma…
- Es cierto – Dije pensativa – Al principio que no creía en nada, mis sueños eran desagradables. Pero luego, cuando estuve enferma en las excavaciones, tuve sueños que se parecían mucho a los alrededores de la escuela…
- Viste el futuro en tus sueños Serena. Tu mente viajera, ha ido aprendiendo y adquiriendo varias habilidades. Los sueños te han ayudado a ello. La telepatía ha sido otra de estas habilidades. Todo pasa por algo, todo tiene un significado. Nada ocurre por casualidad.

Nada ocurre por casualidad… parece verdad.
Os veo luego.
Hasta ahora. votar

28/8/09

“La clase con Lorenzo”

Los días y las noches se hacen eternos.
Todas las mañanas nos despertamos y vamos a un paraje cercano a ver amanecer.
Antes de llegar, aún no se ha hecho de día, y el único sonido que se oye es el del viento meciendo los grandes árboles milenarios de la zona.
Después de un rato corto, comienzan a desperezarse algunos pájaros. Los más escandalosos terminan por despertar al resto de aves.
Nos acomodamos cerca de un lago a ver y a oír el espectáculo.
Hacer esto todas las madrugadas, hace que el resto del día, estemos como si flotáramos. La energía de la naturaleza del lugar, nos envuelve por completo. Dejamos de ser nosotros solamente, para convertirnos en parte de ese maravilloso mundo.

Como os dije el otro día, el tiempo en la Posada Mágica se ha detenido por completo. No sé cuanto llevamos aquí, a veces no sé si es de día o es de noche. Incluso la luna, que veo a través de mi ventana, parece brillar más de lo normal (hay una clase a la que voy, que trata sobre la luz y la energía del sol. En ella el maestro enseña todos los tipos de luz que se encuentran y se han encontrado en el universo en todos estos años. También nos explica el uso de cada una de ellas. Esas horas, aunque ya haya anochecido, las pasamos rodeados de una luz brillante y mágica, que hace que tengamos más ganas de seguir aprendiendo).

A la clase que dio Lorenzo, vino Mariana con mucha motivación. Ese día compartimos dormitorio y comida. Se ha alegrado mucho de verme tan bien. Ha estado muy entusiasmada por la idea de volver en breve a más charlas del maestro (otra cosa que le ha gustado mucho, es que aquí no hace calor, y el viento que levanta la tierra, respeta las horas a las que salimos a pasear. El paisaje es similar al que he visto siempre desde mi querida aldea, lo desierto ha dado lugar a zonas de esplendorosos bosques, lagos y cataratas).

La clase de Lorenzo fue especial. Nos mostró muchas fotografías de los restos, que Mariana se encargo de llevarle.
Lorenzo cuando enseña es muy tranquilo y sosegado. Su expresión y su rostro parecen otros. Cualquiera diría que tiene una edad avanzada (su cara se transforma. Es una persona joven, casi un niño el que habla…).
Esto es algo que apunté de esa clase:
- Los seres que aquí habitaban eran parecidos en parte a nosotros. Sus días parecían los mismos, sus noches también. Cualquiera que nos conociera diría que somos nosotros los que aquí existimos… pero no - dijo Lorenzo rotundo - los seres que aquí vivían eran (y son, recalcó), personas muy distintas en costumbres y en ideas a nosotros…
Entonces alguien le interrumpió para preguntar una duda surgida en el momento:
- Maestro – dijo en voz muy alta el chico - ¿por qué ha dicho que son? ¿Siguen estando entre nosotros? Tenía entendido que ellos mismos se hicieron desaparecer poco a poco…
Lorenzo sonrió con gracia.
- Son, por supuesto… existieron hace miles de años, es verdad, pero hay algo que se te escapa… el pasado, el presente y el futuro coexisten en una misma línea temporal. Todo lo que estamos ahora mismo viviendo aquí, está ocurriendo en su pasado (levantó la mano, y dibujó unas líneas en el aire. Mágicamente se quedaron estáticas y se vieron durante un buen rato, flotando en mitad de la habitación). ¿Veis? Las líneas aquí señaladas nos hace ver, como incluso el futuro, las cosas que aún no han ocurrido, están pasando en este recinto, en este preciso momento…no sólo somos nosotros los que estaremos aquí mañana, también dentro de unos años (cuando ya no estemos nosotros aquí físicamente), otros nos sustituirán (nos sustituyen ya, claro) – Terminó con una carcajada llena de felicidad.

Es estupendo poder estar aquí aprendiendo tanto. Hoy Josué dará unas guías a seguir en la Posada Mágica para todos los nuevos. Creo que va a hablar de los sueños reales que tuve.
Hasta pronto.
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21/8/09

“La Posada Mágica”

Por fin pudimos irnos de las excavaciones.
El calor y el polvo continuo, no ayudaban a mi completa sanación.
Josué tomó la decisión hace unas noches, cuando me vio beber temblorosa, una jarra de agua.

Salimos muy temprano, con la idea de llegar cuanto antes a la posada “Mágica” (me ha dado por llamarla así. Desde que llegamos aquí, el tiempo parece que no existe).
Mariana vendrá en unos días, ya que Lorenzo va a impartir unas clases de nuestros antepasados.
No hablará de restos, pero todo lo relacionado con esas personas, a Mariana le interesa mucho.

Nada más llegar a los alrededores de la posada, se vislumbra una torre.
Ésta forma parte de la posada, y aunque parezca estrecha y alargada por fuera, por dentro es muy amplia y sin escalones.

La Magia comenzó a vernos desde el preciso instante en que atravesamos una ladera donde está escrita con piedras en el suelo, la palabra: SUR.
Lo primero que presentimos fue, que Lorenzo aparecería al girar la última curva del camino. Y así fue. Con su peculiar agilidad nos vino rápidamente a buscar:
- Me alegra veros amigos – Gritó vivaracho – Las clases comienzan en dos horas. Nos da tiempo de ver vuestras habitaciones.
- Estupendo – Respondió Josué – Serena necesita algo de reposo antes de empezar.
Le seguimos.
Llegamos a la torre, y no se veía nada más…Para mí sorpresa, entramos en ella.
Las luces claras del día, se tornaron oscuras y notamos como el calor se iba.
- ¡Descalzaros! – Avisó Lorenzo – Esta zona es para no ser manchada por la tierra de fuera. Y coged cada uno un candil de esa despensa. Necesitaremos luz.
El frío, estaba ya en todo mi cuerpo. Sentí escalofríos y algo de temor. El lugar era extraño y parecía abandonado.
No era como lo había imaginado…
Recelosa cogí un candil.
Una vez encendidos, seguimos a Lorenzo.

Esa mañana fue la primera y la más emocionante, pero no por eso la más rara.
Están pasando muchas cosas que me impresionan.
Las clases, mi habitación, las personas que aquí hay… (Aquí las personas andan muy despacio. Es como si andaran sin tiempo. Sin espacio. Casi como si volaran…).

Tengo que ir a clase.
Os sigo contando más tarde.
Besos. votar

13/8/09

"El Elefante Cojo"

Seguimos con Mariana. Esta semana, ha sido muy tranquila.
Os dejo el cuento del otro día.
Hasta pronto.

“El Elefante Cojo”

Había una vez, un pequeño elefante, que soñaba ser como los demás.
Desde siempre, su mayor deseo, había sido correr junto a los otros elefantes, y tener muchos éxitos.
Sus hermanos y sus amigos, le llamaban cariñosamente “cojito”, ya que nació con un defecto en una pata, que le hacía cojear.
“Cojito” se daba cuenta de las diferencias y de cómo los otros, lo trataban a él.

Una tarde, se celebró una competición. Todos sus compañeros correrían para llegar a un punto muy cerca del precipicio.
El que llegara antes, sería nombrado “corredor oficial de la manada”, y tendría el honor de ser siempre reconocido y admirado por su potencial.

Esa tarde, “cojito” tomó una decisión.
Algo le empujaba sin control, hacía esa carrera.
Sabía que le dolerían las patas, sabía que tal vez terminaría muy cansado, pero tenía el convencimiento de que ese día, él (y no otro elefante “normal”), ganaría la competición.

Cuando su familia lo vio inscribirse, le dijeron que no lo hiciera. Intentaron hacerle comprender que él no era como los demás, que nunca llegaría a correr como los otros.
“Cojito” levantó la cabeza. Miró al camino del precipicio y dijo:
- ¡Sí, puedo! Y lo voy a conseguir.
Sus palabras sonaron llenas de energía y fuerza. Sus congéneres lo miraron estupefactos.
¿Ese era “cojito”? No podían dar crédito. “Cojito” nunca había sido tan confiado.

La tarde llegó. “Cojito” se preparó con ganas. Estuvo todo el día descansando sus patas y encerándolas continuamente.

Tomaron posiciones.
3…2…1… La carrera comenzó.
“Cojito” aún permanecía en su puesto. Sus hermanos lo miraban con asombro. “Cojito” respiró profundamente y se dijo: - Vamos allá. Sabes que puedes.
“Cojito” comenzó a correr con su característica cojera.
Empezó lento, pero poco a poco, consiguió ponerse al nivel de los otros. Éstos lo miraban asustados. “Cojito” seguía corriendo rápido. Adelantó al que iba en primera posición.
Sus andares llamaban la atención, pero su deseo de llegar era más fuerte que su cojera.

Y “cojito” llegó el primero. Llegó cerca del acantilado e intentó parar, pero su pata coja necesitaba tiempo para adaptarse a la nueva marcha.
El precipicio se acercaba y “cojito” decidió rodar al suelo.
Esta fue la única forma que tuvo para no caer por el acantilado.
Cayó, y se hizo daño en las cuatro patas y en el costado, y muchos de los elefantes, rieron al verle caer.

Pero “cojito”, levantó la vista y no vio a nadie delante de él.
Sin duda había ganado.

Sin prisas, se levantó del suelo, mientras el resto de los participantes llegaba.

“Cojito” se superó a sí mismo.
Creyó en él. Confió en sus capacidades. Tuvo la certeza de que sería el primero, y cuando llegó, no le importaron las burlas y cayó al terroso suelo.
Desde esa tarde a “cojito”, ya no le llaman “cojito”. Ahora tiene diferentes nombres.
Unos le llaman “el que se levantó”, otros “el campeón” y otros “el capaz”.
A “cojito” sin embargo, le sigue gustando su antiguo mote…
Al fin y al cabo, si no hubiera sido quien fue, no sería el que es ahora.

Fin.
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6/8/09

“Los cuentos”

Ya estoy mucho mejor. Ya no tengo sueños y por las mañanas me dejan acercarme a los restos. Tengo que ir con todo el cuerpo cubierto y acompañada de dos investigadores, pero me encanta que me permitan ver lo que están desenterrando.

Por fin regresó Josué, y aún no nos podemos marchar. Dice que cuando esté completamente recuperada, lo haremos.
Me ha dicho que supo de mis pérdidas de consciencia y de mis sueños, gracias a la telepatía. Incluso me ha descrito algún sueño real de los que tuve… me parece asombroso.

Lorenzo partió ayer a nuestro destino. Tiene estudiantes que lo esperan desde hace semanas, y ya no podía retrasarlo más.

Josué me ha explicado el por qué de mis sueños. Dice, que eran necesarios que los tuviera:
- Es importante – Dijo – que los sueños que has vivido no los olvides… te serán de gran utilidad a donde vamos. Cuando comiences las clases, entenderás mejor lo que te digo.

Como en otras ocasiones, las palabras de Josué no me han aclarado gran cosa, pero por lo menos, me han hecho sentir más tranquila. Parece ser, que el haber tenido los sueños ha sido algo muy bueno para mí…. Yo desde luego, estoy totalmente de acuerdo. He podido disfrutar y ver paisajes y animales, que nunca había tenido la oportunidad de conocer.

Mariana me ha regalado uno de los restos. Son unos escritos de hace muchos años.
- ¿Cuántos? – Le he preguntado curiosa a Mariana.
- Muchos Serena… muchos… más de los que podrías imaginar – me ha respondido con ese halo de misterio que a las gentes del lugar les gusta tener.

En realidad el escrito es como un cuento. De esos que Josué cuenta a los niños y a todo el que le quiere escuchar, mientras practica su magia. Está escrito en color azul muy fino, como los rollos que encontramos en la gruta. Al ver que Mariana no me ha dicho la fecha del escrito, se lo he preguntado a Josué, y él me ha dado más información. Me ha contado que los restos que están encontrando, son de las personas que escribían estos cuentos. Parece ser que muchos años antes de que existiera todo lo que conocemos, hubo otros seres parecidos a nosotros (yo digo que eran como nosotros, pero es que a Josué le encanta inventar leyendas). Estos seres, utilizaban muchos artilugios para poder entenderse los unos con los otros, y tenían una gran variedad de tintas de colores con los que escribían de muchos temas.
- Eran gente curiosa – me ha dicho con expresión de admiración – Les encantaba acumular todas estas cosas y escritos. Lorenzo dice que incluso en muchos hogares, tenían cientos de ellos en una única habitación…y allí los dejaban.

Tengo ganas de leer otra vez el escrito.
Voy a decirle a Josué, que lo cuente él.
Hasta pronto. votar

30/7/09

“En los sueños”

Una palabra en mi mente: Gaviota.
No sé de donde viene ese nombre, pero dentro de mi sueño, hay muchas de ellas.
Sobrevuelan por encima del mar, y de vez en cuando, se estrellan en él para coger algún pez despistado. Mientras pasa esto yo estoy de pie, observando la escena, con mis pies descalzos en ese agua tan curiosa. Es una sensación muy agradable.

Como veis, sigo en la misma situación que hace unos días. Mariana se fue a otra excavación cercana hace unas horas. Dice, que volverá pronto y que traerá consigo al hombre más sabio que conoce. Yo le he dicho que no se preocupe, que al fin y al cabo, la temperatura de mi cuerpo ya es normal y los desvanecimientos han dejado de producirse. Le he dicho que solo me quedan estos sueños reales, de los que yo disfruto.
Pero ella no es capaz de dejar de preocuparse. Lleva toda la semana nerviosa, esperando ver aparecer a Josué y su maestro. Para ella habría sido un gran alivio que esto ocurriera, ya que hace cuatro días descubrieron otro resto calificado de “extraño”.

No me ha querido contar bien de que se trata, pero me ha comentado que gracias a ese artilugio, las personas que vivían aquí antes, eran capaces de comunicarse en la distancia, sin necesidad de practicar la magia de hoy en día (para llegar a comunicarnos en la distancia, tenemos que estudiar y practicar mucho. Josué me enseñó esto, cuando estuvimos en la gruta y gracias a ello, he podido tener sueños telepáticos con él, e intuiciones fuertes de que pronto regresaría).

No he comprendido bien, como un instrumento o un aparato físico, puede servir para comunicarse con personas que viven lejos. Si lo tuviera, podría hablar con mis padres y saber si se encuentran bien. Podría intentarlo con la magia, pero dice Josué, que si mis padres no creen en ella, que aunque me escuchen o me sientan, van a pensar que son imaginaciones suyas. Así que… he decidido no intentarlo.

Veo que Mariana ya ha regresado. Viene cargada de regalos y de comida. Que bien. Pero parece que está sola… tal vez no haya encontrado al sabio… si es así, no me importa. Josué y Lorenzo, ya están cerca de aquí. Y siento que pronto me recuperaré por completo. Tengo ganas de continuar el camino.
Besos votar

23/7/09

“Cruzando el puente”

Estoy casi todo el tiempo, en una especie de sueño.
La pérdida de consciencia del otro día, se agravó.
Tengo alucinaciones y los curanderos de la zona, no saben a que se debe. Algunos dicen que es por el calor. Dicen, que al venir yo de un clima tan gélido, el aire caliente y la falta de agua, montañas y vegetación me hacen alucinar.
Josué aún no ha regresado. Siento que sabe lo que me ocurre, pero aún no he tenido noticias de él ni de Lorenzo.

Lo cierto es, que a pesar de que parezco loca para los que me rodean, yo estoy muy a gusto con esta situación, ya que llevo varios días en un lugar maravilloso… bueno, eso es lo que yo veo.

Creo que Mariana está bastante preocupada. Cuando despierto de mis sueños reales, ella está siempre ahí, con muchas ganas de animarme… pero claro… es que yo estoy muy animada.

Los sueños (como les llaman los sabios de aquí), son como visitas a otra realidad. Por las mañanas suelo acercarme al bosque frondoso y lleno de cascadas de agua clara. Por las tardes, me divierto en aquello que llaman mar, y que tuve la ocasión de conocer en el primer sueño real que tuve.

Estoy muy desconectada del mundo. Pero, a pesar de eso, en ocasiones puntuales, me doy cuenta de donde estoy, de quién soy y del por qué de mi viaje al Sur. Como ahora. Cuando lo hago, voy con mi imaginación al puente que hay cerca de casa de mis padres. Cuando era pequeña, me daba miedo cruzarlo. Para mí, aquel puente fue todo un reto, que conseguí atravesar sola siendo aún muy niña. Me gusta recordarlo, por que esta situación que se escapa de mis manos, sé que pronto conseguiré superarla.
Hasta pronto. votar

19/7/09

“Mariana”


Casi no he dormido.
He estado acompañando a Mariana.
Josué y su maestro tuvieron que partir a una aldea cercana. Una llamada de auxilio de unos niños, les hicieron tomar la decisión de alejarse por unos días del Sur.
Ayer ya no pude más y perdí la consciencia.
No estoy acostumbrada a tanto calor.

Mariana es una persona especial. En parte nos parecemos, pero por otro lado, es demasiado escéptica. No cree nada que no consiga ver con sus propios ojos.
Reconozco que yo antes era así, pero este viaje, me está haciendo cambiar.
Le intenté contar las aventuras pasadas, desde que salí de la posada de mis padres…
En ocasiones, ha sido como hablar con un trozo de madera.

A algunas experiencias que le he relatado, sí que les ha prestado más atención. Incluso hemos llegado a las mismas conclusiones (como cuando Jota decidió dejar su vida, para incorporarse a aquel pueblo recién nacido. En este punto coincidimos. Mariana dice que es tan importante perseguir nuestros ideales más profundos, como respirar. Por eso ella está aquí en la excavación. Apenas si le cuesta trabajo. Está haciendo algo que le emociona y le estimula mucho).

Cuando le he explicado algunas experiencias sin mucha lógica (como cuando tuve aquel sueño real o me perdí cerca del cementerio…), ha intentado buscar la explicación en mi cabeza. Dice que todo es producto de mi gran imaginación. Dice que Josué se parece mucho a mí en ese aspecto… Le he dicho que para mí todo lo vivido ha sido muy real, y que si ella lo hubiera “visto”, que también lo sentiría así…

Ahora estoy reposando. Ya no dejan que me acerque a los restos. Cuando algún ayudante de Mariana me ve, grita la voz de alarma. Entonces unos cuantos salen a mi encuentro ataviados con grandes sonrisas y buenos modales…

Vaya… espero recuperarme pronto… y espero que cuando lo haga me dejen seguir colaborando en los hallazgos… esta gente es muy estricta…

Estoy en una tienda de tela, sin puerta. El aire caliente y el polvo, entran constantemente dentro.
Parece que regresa Mariana con mi comida…
Ojala la convenza para que me dejen trabajar esta tarde…
Besos y abrazos.
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11/7/09

"En la excavación"


Seguimos en la excavación.
Mariana me ha contado historias que jamás había escuchado…

Dice que nuestros antepasados llegaron a ser seres muy inteligentes y que sus aldeas (llamadas en esa época “ciudades”), eran grandes y llenas de “tecnología”.

Me ha explicado que la “tecnología” es algo así como la magia de la que habla Josué. Como no he comprendido nada, Mariana ha decidido enseñarme varios artilugios fabricados por nuestros antepasados.

- Con el poder de su mente y de sus manos – Me ha comentado Mariana- éstas personas, realizaban miles de objetos. Muchos de ellos, aún no sabemos para que les servían, pero otros, son de uso cotidiano. Algunos aún los usamos nosotros…

Estoy ansiosa de ver esta tarde los artilugios de los que habla Mariana… ya os contaré…

Respecto a lo que dijo la amiga de Josué, de que éste, había tenido que huir de su aldea… le he estado dando muchas vueltas…
Anoche, decidí preguntarle al propio Josué, el por qué de su huida.
Me ha dicho que en ese pueblo, sólo creen en lo que pueden ver con sus propios ojos. Dice que son personas que si hay algo que se escapa de su comprensión, le dan de lado. No tienen la curiosidad de investigar el por qué de las cosas… y cuando ven a alguien que sin explicación (para ellos, claro), hace lo que él es capaz de hacer con su magia, lo tachan de titiritero y de loco… y en esa aldea no hay cabida para esa clase de personas.

Es una historia muy triste. La de enseñanzas que se han perdido por no ver más allá…
Lo cierto es que se parecen mucho a los habitantes de mi aldea… no confían en nadie, no creen en nada… sólo viven sin pensar en nada… sin alegría en sus corazones…

Os dejo ya. Vamos a comer todos juntos alrededor de una gran mesa de piedra… es genial. Hasta luego.
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4/7/09

"Restos"

Después de la fiesta a los muertos, Josué y su maestro, me preguntaron si me importaba que atrasáramos la llegada por unos días más. Me dijeron, que un buen amigo, les había marcado el camino hacía unas ruinas y unos hallazgos muy sorprendentes.
Con algo de duda les dije que de acuerdo. Y esa misma noche nos pusimos en marcha hacía allí.

Hemos tardado en llegar dos días y tres noches… ha sido un largo camino, pero gracias a las enseñanzas de Lorenzo, los días se han hecho cortos.

Os voy a describir lo que allí nos encontramos:
Nada más salir del escaso bosque, unas grandes luces nos deslumbraron. La arena del lugar, se metió en nuestros ojos y apenas si podíamos ver. Comenzamos a andar a trompicones. Una voz de mujer gritó:
- ¡Alto! No sigáis caminando – Se oyó un murmullo – Chicos – continuó – apagad las luces.
De golpe, el zumbido que habíamos escuchado desde nuestra llegada al círculo de arena, se detuvo. Y con él las luces.
Poco a poco pudimos observar lo que ocurría a nuestro alrededor.
Una maraña de extraños artilugios, rodeaban el gran círculo de arena. Y dentro de él, enmudecidos, un gran grupo de personas nos miraban con sorpresa.
- Josué… Cuanto tiempo sin vernos – Dijo la chica de antes – Por lo menos desde hace 10 años ¿no es así?
Josué precavido se acercó a ella.
- ¿Mariana? – Dijo con la voz entrecortada.
- Claro amigo… Soy yo. No sé nada de ti desde que te fuiste de la aldea… me dijeron que habías tenido que huir…

¿Huir? Sí… Esa mujer había dicho que Josué había tenido que huir de su aldea… No lo podía creer. Josué continuó la conversación:
- Mariana… que bien el encontrarte… No, no tuve que huir. Simplemente me fui. Ya sabes como es la gente de aquel poblado. No creen en nada que no vean con sus propios ojos…
- Sí amigo. Así soy yo también. Por eso estoy aquí. Estamos excavando unas ruinas… creo que hemos encontrado “recuerdos” de otras eras. Son restos muy novedosos…

Y así es… parecen restos de cuando éramos antes… de nuestros antepasados. Son extraños tubos de metal y cuadrados brillantes…
Josué me ha dicho que antiguamente las personas usaban muchas cosas como esas… y también dice que hay indicios de que muchos de ellos no conocieron los bosques y animales tal y como los conocemos nosotros…

Hay tantas cosas por descubrir…
Hasta pronto. votar

27/6/09

“La cremación”


Estamos muy cerca de nuestro destino.
Hemos llegado a la entrada de la aldea a la que nos dirigíamos.
Pero aún no hemos pasado.

En el Sur hace bastante calor. Esto no se parece en nada a mi frío pueblo.
Ya no tengo que llevar esa gran capa que Josué me dio los primeros días.
Ni tampoco tenemos que encender una hoguera todas las noches, ya que no hace falta para calentarnos y ni tan siquiera hay animales salvajes que nos puedan atacar (el fuego ha sido un gran aliado durante la travesía. Gracias a él, no hemos tenido que vigilar durante la noche oscura, ni hemos tenido encuentros con las bestias de las montañas).

Lorenzo ha querido volver sobre nuestros pasos, para enseñarme una cremación.
Hemos llegado a un gran círculo de tierra blanca. En él hay una especie de mesa alta hecha con troncos de árboles viejos. Sobre esa mesa, yace una persona muerta.
Parece ser que aquí no tiran a los muertos (como sí hacen en mi aldea y en los alrededores que yo conozco), sino que les hacen una fiesta con música y bailes, y su cuerpo es quemado rodeado de flores y guirnaldas de vivos colores.

Estoy viendo la escena y apenas si puedo entenderlo. ¡Queman y veneran a los muertos! No tienen miedo de que les persiga la muerte y la desdicha en sus hogares. Parece gente muy valiente.

Josué ha venido a hablar conmigo. Dice que no me asuste. Que tengo cara de terror. Yo le he dicho que es más bien de sorpresa. Nunca había visto nada parecido. Él ya me había contando algo, pero verlo es diferente. Sé que las costumbres de mi pueblo son supersticiones, pero al final son cosas que se meten muy dentro de ti, y es difícil de deshacerse de ellas.

Seguiré observando detenidamente.
Besos para todos.
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21/6/09

"El maestro"


Aún no hemos llegado al Sur. Parece ser, que ya no queda muy lejos.

Todos estos días y mientras caminábamos, el maestro de Josué ha estado enseñándome.
Lorenzo me ha contado la manera de hallar el silencio mientras caminamos.

Le dije a Josué, que estaba algo malhumorada por los acontecimientos… fue entonces, cuando llamó a su maestro. Éste todo veloz, llegó hasta donde estábamos nosotros (Lorenzo siempre va unos metros por delante. Es muy difícil alcanzarle). Y desde ese momento no se ha separado de mí.

La verdad es que estoy mucho mejor y bastante contenta. El desánimo que tenía se ha evaporado… ahora sólo tengo ganas de llegar al Sur y de seguir descubriendo cosas nuevas.

Lorenzo habla muy despacio. Medita todas sus palabras y sólo con estar a su lado, ya te tranquiliza. Josué también ha estado a nuestro lado, escuchando al maestro. Dice, que a pesar de haberlo oído miles de veces, nunca se cansa de escucharlo.

- ¡Vamos Josué! – Exclama a menudo Lorenzo – Ya mismo estaremos en nuestro destino y hemos de acabar de enseñar a Serena todo lo previsto…
- Sí maestro – Le responde Josué muy risueño – El camino no se acabará si no terminamos de enseñar.

Quieren ayudarme a llegar al Sur, con muchos conocimientos. Yo les he dicho, que mi mente tiene un límite y que es posible que la mitad de las enseñanzas se me olviden. Muy optimistas, me dicen los dos al unísono: “- Serena, todo lo que escuchas está en tu mente. No se te olvidará. Tu mente no tiene límites”.
Bueno, yo ahora mismo creo que sí que los tiene… ya no recuerdo lo que hace tres días me enseñaron… de lo que sí me acuerdo es de cómo “discutían” entre ellos, queriendo llegar a un acuerdo de qué era lo mejor para mí… parecían niños… la verdad es que estoy muy entretenida…

Voy a seguir con la lectura de uno de los manuscritos de la gruta…
Dicen que más tarde me preguntarán sobre ello…
Así que os dejo.
Hasta pronto.
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13/6/09

“Esperando el Sur”


Ha sido triste dejar el cementerio y a Lucila y Samuel.
He estado muy a gusto con ellos, y he aprendido muchas cosas.


Antes de irnos, Samuel vino a despedirse de mí, muy tranquilo:
- Hasta la vista Serena. Sé que estarás bien y que siempre nos llevarás en tu corazón.
- No lo dude Samuel… - Le respondí – De regreso a casa pasaré de nuevo por aquí y les haré una visita.


Fue entonces cuando Lucila me dijo algo que me extrañó:
- No hija… no volverás a pasar por aquí… aunque quisieras hacerlo, nunca nos encontrarías.
- No la preocupes mujer… - Dijo Samuel dirigiéndose a su esposa – Serena no es como los demás. Estoy convencido de que si desea regresar al cementerio encontrará el modo de hacerlo…


“Pues claro” – Pensé yo – “¿Por qué no iba a volver? Después de ir al Sur, regresaré a mi casa. Aunque Josué no me acompañe, sé el camino”.
- Sé el camino – Dije en voz muy alta, deseosa de que Lucila viera que Samuel tenía razón.
- No se trata de eso pequeña – Me respondió ella en tono cariñoso – aunque tú sepas el camino, el camino no te reconocerá a ti, y no te dejará volver aquí…


No entendí lo que decía Lucila. Intenté que me lo explicara, pero en ese momento Josué llegó apresurado con su viejo maestro:
- Nos hemos de ir ya – Gritó con la cara sonriente – El camino se hará largo si no salimos antes de que el sol aparezca por el horizonte…Vamos Serena. El Sur nos espera.
El viejo maestro, a pesar de su edad, está muy ágil y ya nos estaba esperando en la gran puerta del cementerio.


- Mi maestro nos ayudará cuando lleguemos – Dijo Josué muy animado.
Josué está muy contento. Su cara vuelve a ser la del principio del viaje, y hace bromas y ríe todo el tiempo. Es una alegría ver que ya no tiene preocupaciones.


Respecto a mí… creo que estos días de camino al Sur, estoy algo más desanimada que cuando comencé esta aventura. No sé bien el por qué. Tal vez porque el hecho de no saber ciertas cosas me deja pensativa y algo enfadada. No sólo es por lo que Lucila dejó en el aire, sino también porque cuando le pregunté a Josué por la sombra de los alrededores del cementerio, me respondió con una especie de acertijo:
- Quien lo ve, es porque quiere. Si lo deseas volverás a encontrártelo. Nunca es tarde para creer.


Pues muy bien. No entendí nada de nada. Y mira que le he estado dando vueltas…
En fin… por ahora seguiré el camino con Josué y su maestro. Tampoco sé si el Sur queda muy lejos de estos bosques… pero la verdad, es que eso no me preocupa. Estar cerca del maestro de Josué es todo un regalo.
Voy a verlos.
Hasta luego.
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7/6/09

Los "vivos"


Ayer llegó Josué al cementerio con su maestro.
Es un hombre mayor, muy delgado, con manos grandes y pelo largo y blanco.
Han llegado muy cansados, por lo que estaremos aquí por lo menos hasta mañana.

Casi no puedo salir a los alrededores, ya que esta semana Lucila ha estado bastante tiempo a mi lado.
Hemos compartido tareas y el cementerio ha estado casi todos estos días, lleno de gente.

He conocido a una mujer de mediana edad, muy vivaracha y llena de sorpresas.
Se ha reído mucho conmigo (y eso que yo no he hecho gran cosa para ello).
Me ha hecho acompañarla a las cercanías del cementerio.
Lucila y Samuel no se dieron cuenta de mi ausencia hasta que pasó un buen rato.
Matilda me llevó a un río cercano a coger agua “sagrada”.
Bueno… eso dice ella, que el agua de ese río da juventud y vida a los vivos y paz eterna a los muertos.
De regreso al cementerio, me cogió del brazo fuertemente y me dijo:
- Serena. Ten cuidado con los vigías de los muertos. No son como nosotros. Se dice que de noche, salen como lobos, a cazar insectos, ratas y niños pequeños.
Por lo visto, ellos no son los únicos, ya que muchos como ellos, se reúnen en el claro del bosque para hacer rituales extraños y peligrosos.

Cuando Matilda terminó de hablar, decidí no responderle.
Asentí y le dí las gracias, ya que estaba tan convencida de lo que decía, que cualquier palabra mía, no la habría cambiado de opinión.
Lo único que añadí fueron unas palabras de tranquilidad:
- Me están tratando muy bien señora. No se preocupe.

En fin… Que los “vivos” piensan que Samuel y Lucila son una especie de monstruos, y ellos piensan lo mismo de los que visitan el cementerio…

No he podido averiguar aún quién era aquella silueta que vi, ni tampoco si lo que me contó Samuel era cierto.
Entre hoy y mañana, hablaré con Josué para ver si él sabe algo, e intentaré salir a los alrededores.
Besos para todos.
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