22/1/09

“La aldea estaba muy lejos”


Hemos estado andando varios días. La aldea estaba más lejos de lo que parecía. Pero por fin hemos llegado.

Ayer, a media tarde, Josué gritó algo así como: “Comida a la vista”. Todos le miramos con cara de sorpresa… hemos comido muy poco en el trayecto…
Cuando vimos la aldea a lo lejos y el humo de las chimeneas… suspiramos aliviados. Sobre todo Alexandro y María. Mi primo ha llevado a María casi todo el rato. Su pie en vez de mejorar, ha ido empeorando.

Esta mañana estamos todos en nuestras habitaciones. Descansando. Anoche cenamos cordero, y esta mañana una chica muy simpática, nos ha traído unos bollos y leche. La chica, es hija del posadero. Me recuerda mucho a mí… Su forma de ser, su cara… Tengo que preguntarle… Tal vez seamos parientes. Claro… que sería muy raro. Que yo sepa la familia de mis padres nunca han salido de Tierra Opaca.

María aún duerme a mi lado. Los chicos me imagino que siguen también dormidos en la habitación de al lado. Yo llevo despierta una hora por lo menos. Me he levantado con mucha hambre.
Esta mañana viene un médico a ver a María. Espero que se cure pronto, y podamos seguir nuestro camino todos juntos.

¡He recordado una cosa!… Voy a ir a ver a la chica de la posada… Es posible que… Sería algo mágico pero quién sabe… Os cuento... Mis padres me relataban de niña una historia muy curiosa. Decían que en el otro lado (más allá de las montañas), cada uno de nosotros teníamos un doble. Me contaban que en el otro lado, una chica como yo, vivía en una posada, y ayudaba a sus padres… igual que yo. El mismo pelo, la misma cara, las mismas ideas… Yo no les creía. Sabía que era un cuento. Sin embargo… Últimamente han ocurrido tantos acontecimientos que he deseado y se han cumplido… Tal vez la magia existe. Voy a comprobarlo. Hasta luego.
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