8/4/09

“Aldea misteriosa”


Nos hemos desviado de nuestro camino al Sur. Pero solo por unos días.

La misma noche que iba a decidir si seguir con Josué, nos encontramos a un anciano necesitado de ayuda.
El anciano tenía aspecto desaliñado y parecía desorientado (tal vez porque no había comido ni bebido nada, desde hacía mucho, como más tarde nos enteramos).
Nos dijo que vivía sólo en una pequeña aldea. Que todos los habitantes del lugar emigraron hacía años, y que hacía dos semanas, su amada esposa había fallecido, dejándolo completamente sólo en aquel pueblo fantasma.
Nos pidió nuestra ayuda:
- El día que falleció Estela, salí de mi casa roto de dolor – Nos dijo - Llevaba con mi esposa más de 60 años y simplemente me puse a caminar sin descanso… No sé cuanto llevo caminando, ni donde estoy. Por favor, ayudadme a encontrar mi aldea. Me gustaría llegar y dar el aviso a la aldea más cercana de la soledad de mi pueblo. Ese era el último deseo de Estela: que el pueblo se repoblara.
Como Josué es un gran rastreador, hemos estado siguiendo los pasos de Marcelo (que gracias a la comida y agua que le hemos dado, su aspecto ha mejorado mucho).
Justo esta tarde, hemos llegado a la aldea. Que silencio habita en ella. Me he quedado impresionada. Imagino que nos quedaremos en esta aldea misteriosa varios días. Por lo menos hasta que Marcelo encuentre compañía…
Mejor así… podré meditar todo este tiempo si seguir mi camino con Josué, o hacerlo sola.
Voy a ayudar a preparar la cena.
Besos para todos.
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