21/6/09

"El maestro"


Aún no hemos llegado al Sur. Parece ser, que ya no queda muy lejos.

Todos estos días y mientras caminábamos, el maestro de Josué ha estado enseñándome.
Lorenzo me ha contado la manera de hallar el silencio mientras caminamos.

Le dije a Josué, que estaba algo malhumorada por los acontecimientos… fue entonces, cuando llamó a su maestro. Éste todo veloz, llegó hasta donde estábamos nosotros (Lorenzo siempre va unos metros por delante. Es muy difícil alcanzarle). Y desde ese momento no se ha separado de mí.

La verdad es que estoy mucho mejor y bastante contenta. El desánimo que tenía se ha evaporado… ahora sólo tengo ganas de llegar al Sur y de seguir descubriendo cosas nuevas.

Lorenzo habla muy despacio. Medita todas sus palabras y sólo con estar a su lado, ya te tranquiliza. Josué también ha estado a nuestro lado, escuchando al maestro. Dice, que a pesar de haberlo oído miles de veces, nunca se cansa de escucharlo.

- ¡Vamos Josué! – Exclama a menudo Lorenzo – Ya mismo estaremos en nuestro destino y hemos de acabar de enseñar a Serena todo lo previsto…
- Sí maestro – Le responde Josué muy risueño – El camino no se acabará si no terminamos de enseñar.

Quieren ayudarme a llegar al Sur, con muchos conocimientos. Yo les he dicho, que mi mente tiene un límite y que es posible que la mitad de las enseñanzas se me olviden. Muy optimistas, me dicen los dos al unísono: “- Serena, todo lo que escuchas está en tu mente. No se te olvidará. Tu mente no tiene límites”.
Bueno, yo ahora mismo creo que sí que los tiene… ya no recuerdo lo que hace tres días me enseñaron… de lo que sí me acuerdo es de cómo “discutían” entre ellos, queriendo llegar a un acuerdo de qué era lo mejor para mí… parecían niños… la verdad es que estoy muy entretenida…

Voy a seguir con la lectura de uno de los manuscritos de la gruta…
Dicen que más tarde me preguntarán sobre ello…
Así que os dejo.
Hasta pronto.
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