12/11/09

“Jeno”

Parece que estoy aprendiendo rápido… o sanando poco a poco…

Esta semana, creo que he encontrado a Jeno.
Bueno, en realidad, me ha encontrado él a mí.

Me dijeron que era la persona más sabia de la torre, y no se equivocaban.

Cuando por la mañana vino a verme el cuidador (un chico joven, con el pelo largo y ondulado), me di cuenta de que sus ropas eran como de otro tiempo. En seguida, le pregunté:
- Señor…- dije despacio - ¿Por qué lleva ropas que parecen sacadas de algún libro viejo?
El hombre, se volvió despacio hacía mí, y me miró a los ojos detenidamente.
- Serena… Parece que te estás recuperando. Lo que te pasó el otro día, fue demasiado fuerte, ¿no crees?
Continuó mirándome a la cara por un largo rato, hasta que dijo:
- Bien… es hora de que me acompañes.

Después de vestirme y de lavarme la cara, le seguí por las instalaciones.
Me sentía rara desde el principio. Algo me hacía sentir extraña. Ese chico era especial, y no entendía bien por que hacía aquello.
Llegamos a la habitación de Lorenzo.
Metió su mano en su bolsillo, y sacó una gran llave oxidada.
Yo le miraba sin creer lo que estaba viendo, ya que de repente, aquel joven, comenzó a cambiar sus ropajes y su expresión dejó de ser calmada.
Una vez abierta la puerta, me susurró:
- Ten cuidado al entrar, Serena. Podrías quedar atrapada en dos mundos…

Con mucha precaución y muy atenta, entré en la habitación de Lorenzo.
El chico, se sentó en una de las sillas del cuarto:
- Cuando ayer me dijiste que habías “hablado” con el maestro… me preocupé mucho. Y cuando me contaste que debías encontrar a Jeno… más.
- ¿Por qué? – Inquirí intranquila - ¿Qué está pasando?
- Creo que ya lo sabes… creo que lo sabes desde el principio. Sino… mira dentro de ti.
En el momento, en que el chico dijo aquellas palabras, las escenas de mi sueño, vinieron a mi mente sin esfuerzo.

Me dí cuenta de que había estado equivocada. La persona que me habló en el sueño, no fue Josué, sino Lorenzo. De hecho, Josué y Mariana estaban allí, pero parecían estatuas de cera derritiéndose poco a poco…
- Pero… - Comencé a responder al chico.
- No Serena – Dijo él – Tienes que ser tú sola, la que llegue a la conclusión final. No puedo ayudarte.
Algo fastidiada por sus palabras, seguí recordando la pesadilla.
Después de que Lorenzo, me contara que debía encontrar a Jeno, me enseñó una imagen de él. Era un chico joven, bastante atractivo y con el pelo largo y ondulado… muy parecido a…
- ¡Eres tú! – Exclamé nerviosa – Todo este tiempo has sido tú. ¿Por qué no me lo dijiste?
- No podía Serena… las personas que me buscan, han de ser ellas, las que sepan quien soy. Al ver que tú no me reconociste, dudé…
- Entiendo Jeno… y ahora… dime: ¿Cómo vamos a ayudar a Lorenzo?
- Muy bien… comencemos la búsqueda. Para ello te he traído al lugar donde comenzó todo. Necesito que por unos días, te quedes aquí conmigo. Cuando estés preparada, iremos a por él.
- No está sólo Jeno… con Lorenzo, también está Mariana y Josué… ya te lo dije.
- Si, me lo dijiste, pero es otra ilusión de tu mente. La fiebre y los mareos que tuviste al salir de la habitación blanca, te han hecho confundir tus deseos con la realidad.
- Entonces… ¿ellos están bien? – Pregunté entusiasmada.
- No lo sé. Salieron a buscar a Lorenzo hace ya días, pero te puedo asegurar que el viejo maestro, está sólo en el pasado… los que le buscan no podrán llegar a él. Sólo tú y yo lo haremos…
Mi boca se quedó abierta todo el tiempo que Jeno hablaba, y mis ojos no pestañearon ni un momento:
- Jeno… menos mal que te he encontrado…

Después de aquello, no recuerdo nada más. Desde que me he despertado, estoy sola de nuevo en mi habitación. No sé si sigo enferma o si nada de lo que recuerdo es real… Como todas las tardes, el cuidador vendrá a verme. Ojala sea realmente Jeno…
Hasta luego. votar

2 comentarios:

  1. Excelente relato nos acercas hoy querida amiga.
    Todo un placer acercarse a compartir el deleite de tu obra.

    Cálido abrazo

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  2. Porque se llama Jeno? me hace gracia, yo también me llamo Jeno :S

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