26/11/09

“Recuerdos De Otra Época”


Echando la vista atrás, puedo reconocer imágenes y olores agradables de mi infancia.
Toda mi vida ha estado pasando por mi cabeza, sin descanso.
En sueños, mis familiares más cercanos han venido a visitarme.
Mi prima Eloisa, mi tía Luz y mis queridos padres, han estado pasando mucho rato conmigo.
Ya sé que, estas personas, son como retales del pasado, que han querido acercarse a mí, para revivir experiencias pasadas. Acontecimientos muy felices, por cierto.
Estos días, he comprendido por fin, el por que soy yo, y no otra persona de la torre, la que debe de rescatar a Lorenzo. Y por que Jeno, y no otro maestro, ha de ser mi guía.
Hemos hecho grandes logros. Más, desde que Mariana y Josué regresaron a la torre.
Ellos, volvieron cansados. Mariana, muy decepcionada de no haber encontrado al viejo maestro, y Josué, conocedor de que éramos Jeno y yo, los que terminaríamos por rescatar a Lorenzo, más exhausto que otra cosa.
Josué me ha comentado, que estos días en los que estuvieron fuera, supo de mis “enfermedades” y problemas. Lorenzo, a través de varios sueños telepáticos, le dijo como me encontraba. Ha sido gracias a las palabras de Josué, que he podido comprender…
Lo cierto es que resulta extraño de explicar, pero lo voy a intentar.
Lorenzo está unido a mí por mis sueños.
Desde que soy pequeña, he tenido sueños que yo pensaba “normales”, pero que a lo largo de este tiempo he visto que no eran así.
Recuerdo, que ya de niña, un anciano de pelo cano y sonrisa hermética, venía a verme por las noches.
Su rostro con arrugas y su largo cabello, era muy similar al de Lorenzo.
Esta persona, cada noche, en estos sueños (o eso pensaba yo que eran), me daba lecciones muy sabias. Podía llegar a comprender el por que de ciertas cosas, que una niña no tenía por que saber. Por ejemplo, recuerdo el día que me enseño acerca de la fuerza de la ayuda a los demás. Me reconoció que una parte importante de mi vida, era ayudar a mis padres en la posada y atender a los viajeros con mucha paciencia y entusiasmo (así fue por mucho tiempo)…
Me enseñó a sobrevivir en aquella ciudadela tan oscura…
Pero, cuando dejé de ser una niña… ese ser dejó de venir a verme. Poco a poco, fui olvidándome de él, aunque sus enseñanzas se quedaron muy dentro de mí.
Josué me ha hecho recordar todo eso.
Sus palabras y su atención a mis inquietudes, me han hecho mucho bien estos días.
He pasado mucho tiempo con mi pariente lejano y he conocido mejor a Jeno, ya que juntos, han estado velando por mi salud física y mental.
Jeno viene a verme…
Vamos a seguir con la labor de esta semana…
Lorenzo está cada vez más cerca del ahora que del pasado…
Os seguiré contando…
Hasta pronto.
votar

1 comentario:

  1. Está bien hacer caso a los sueños alguna vez, por ejemplo esta.
    Excelente tu historia.

    Cálido abrazo.

    ResponderEliminar