30/4/09

“Llegó el circo ambulante”


Por fin la aldea se ha llenado de gente.
La otra noche, mis amigos circenses aparecieron en el pueblo, tal y como yo había deseado.
Junto a ellos, han venido por lo menos veinte personas que quieren quedarse a repoblar la solitaria aldea.
Han traído muchas anécdotas y muchos víveres para toda una estación.

¡Que bien me lo he pasado!
He colaborado con el circo, haciendo malabares que Jota se ha encargado de enseñarme.
También me ha enseñado a hacer pulseras (las hace con hilos que saca de las hojas de los grandes árboles. Es muy llamativo ver como casi de la nada, saca materiales para sus abalorios e instrumentos musicales).
¡Y hemos bailado y reído hasta cansarnos!
Por todo esto, no fue hasta ayer por la noche, cuando Josué me recordó su propuesta.
Él también ha estado muy ocupado, ya que ha organizado la vida en el pueblo. Ha sido una especie de líder para la aldea, aunque siempre ha estado tomando todas las decisiones con los nuevos habitantes.
Anoche, a pesar de mi cansancio intentamos la técnica.
Me tumbé en el suelo de la casa de Marcelo (cerca de la chimenea, ya que aún hace frío en esta época del año por estas latitudes), y cerré los ojos como me dijo Josué.
Comenzó a narrar una visualización, que yo tenía que seguir con mi imaginación, y sin quererlo me quedé dormida.
Ya lo sé. He desperdiciado un momento de oro para conocer cosas nuevas. Pero creo que ha sido lo mejor que pudo pasar. No sé si realmente estoy preparada para volver a tener aquel sueño real… Me sigue pareciendo algo totalmente extraño y aparte de mis creencias.
Cuando Jota y los demás amigos se hayan marchado, estaré más relajada y tranquila. Josué me ha dicho que entonces volveremos a probar, y que sino, en cualquier otro momento. Dice que está dispuesto a ayudarme a dejar de tener miedo a lo desconocido.
Eso es bueno. Le he dado las gracias de corazón.
Viene Jota con un cesto lleno de lazos de colores. Algo se le ha debido de ocurrir. Voy a ver que es.
Besos para todos.
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24/4/09

“Viajar sin moverse del sitio”


El pueblo sigue igual de silencioso que la semana anterior.
Bueno, tal vez algo más alegre, ya que todas las noches, nos sentamos al lado de la chimenea de la casa de Marcelo, y cantamos, contamos historias y reímos hasta muy tarde.

Esta mañana he creído ver a la mascota de Jota sobrevolando el bosque cercano. Ojala sea así y pronto Jota y los demás circenses, lleguen a la aldea.

Josué me ha comentado que lo que hice cuando tuve aquel sueño real, es una técnica muy antigua, que usaban sus maestros. A veces, y solo en determinadas ocasiones y en muy pocas personas, ocurre de manera espontánea.
Me ha explicado que la alucinación como yo la llamo, no es más que un estado diferente de la mente. No es sueño, pero tampoco realidad.
Sus explicaciones no las entiendo. Parece que habla de cosas extrañas y lejanas a la coherencia humana. Me ha animado a hacer una experiencia guiada por él. Me ha dicho que con esa técnica, nuestros antepasados “viajaban” por todos los lugares del mundo sin moverse del sitio. Os podéis imaginar mi cara cuando he escuchado aquello. Parece como si todos de los que hablaba Josué (y él mismo), hubieran perdido la cordura…
- ¡Locos!, les habría llamado mi anciano y querido padre. - Locos de atar, habría dicho mi amada madre. - Que se vaya, que se vaya ese loco, no lo oigas Serena, ¿no ves que no es más que un titiritero?, habrían dicho los dos al unísono.
Pero yo, a diferencia de ellos, soy muy curiosa. Necesito saber el por qué de las cosas y si realmente pueden ser verdad. Así, que creo que voy a hacer la técnica con Josué. No sé si pasara algo, pero por lo menos, seguro que algo más aprenderé.
Hasta pronto. Os deseo un feliz día.
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17/4/09

"Agua salada"


Hola… esta semana he estado andando sola por las montañas. O eso creía yo.


Josué, Marcelo y yo, quedamos en repartirnos las tareas, mientras llegaban los nuevos habitantes de la aldea. Yo fui a buscar leña para la chimenea y algunos frutos del campo para hacer una pequeña despensa para Marcelo.
Salí al monte muy temprano. Era la primera vez que salía sola. Al principio, me sentí muy extraña y con algo de miedo. A pesar de que esta no es tierra de lobos, estaba asustada por si alguna otra bestia del bosque me atrapaba.
No ha sucedido, pero he estado perdida. Comencé a dar vueltas en círculos y no me di cuenta hasta pasados tres días. Fue entonces, cuando tuve aquella alucinación…


El viento dejó de soplar y los ruidos se apagaron. Todo quedó tan quieto que parecía irreal. De pronto, una gran luz blanca me rodeó y me entró mucho calor. Perdí la consciencia. Cuando abrí los ojos, me encontré en un lugar lleno de agua. Nunca había visto nada parecido. El agua brillaba y se movía formando ondulaciones. Había un olor especial en el ambiente. Como tenía sed fui a beber de aquella masa de agua. No pude. El agua estaba muy rara. No estaba insípida ni dulce, sino salada. ¿Os lo podéis creer?


Después de aquello, mi sed aumentó y aumentó. Cerré los ojos deseando una gran jarra de agua del manantial de mi aldea. Respiré tranquila al imaginarme dicha escena.


Abrí los ojos. No había agua de mi manantial, pero allí estaban Josué y Marcelo, mirándome con cara alegre.
- Hola. Por fin has vuelto. Has estado “perdida” una semana entera – Dijo Josué.
- ¿Cómo me habéis encontrado? – Pregunté yo, aún extasiada de mi trance.
- Nunca te has ido de la aldea, Serena. No hemos tenido que ir en tu busca. Cuando llegó la noche del primer día, tú simplemente te fuiste a acostar, hasta hoy. ¿Has estado soñando?


Soñando decía Josué. No, eso no era un sueño. Yo había estado en aquel lugar lleno de agua salada. Les pregunté si alguno sabía si eso era real, si un sitio así existía. Josué abrió mucho los ojos y sorprendido dijo que sí, que él había conseguido llegar una sola vez a un lugar llamado mar. Yo le dije que nunca había oído hablar del mar, ni nada por el estilo.


Josué me ha dicho que sabe la explicación a lo que me ha pasado. Pero no me lo ha querido decir todavía. Dice que me recupere del “viaje” y que me sienta fuerte para ayudar en este pueblo rodeado de misterio y silencio.
Eso haré. Veremos si antes de su explicación, no caigo de nuevo en esa magia del sueño real donde he estado todos estos días.


Voy a descansar. Buenas noches.
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8/4/09

“Aldea misteriosa”


Nos hemos desviado de nuestro camino al Sur. Pero solo por unos días.

La misma noche que iba a decidir si seguir con Josué, nos encontramos a un anciano necesitado de ayuda.
El anciano tenía aspecto desaliñado y parecía desorientado (tal vez porque no había comido ni bebido nada, desde hacía mucho, como más tarde nos enteramos).
Nos dijo que vivía sólo en una pequeña aldea. Que todos los habitantes del lugar emigraron hacía años, y que hacía dos semanas, su amada esposa había fallecido, dejándolo completamente sólo en aquel pueblo fantasma.
Nos pidió nuestra ayuda:
- El día que falleció Estela, salí de mi casa roto de dolor – Nos dijo - Llevaba con mi esposa más de 60 años y simplemente me puse a caminar sin descanso… No sé cuanto llevo caminando, ni donde estoy. Por favor, ayudadme a encontrar mi aldea. Me gustaría llegar y dar el aviso a la aldea más cercana de la soledad de mi pueblo. Ese era el último deseo de Estela: que el pueblo se repoblara.
Como Josué es un gran rastreador, hemos estado siguiendo los pasos de Marcelo (que gracias a la comida y agua que le hemos dado, su aspecto ha mejorado mucho).
Justo esta tarde, hemos llegado a la aldea. Que silencio habita en ella. Me he quedado impresionada. Imagino que nos quedaremos en esta aldea misteriosa varios días. Por lo menos hasta que Marcelo encuentre compañía…
Mejor así… podré meditar todo este tiempo si seguir mi camino con Josué, o hacerlo sola.
Voy a ayudar a preparar la cena.
Besos para todos.
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1/4/09

“Al Sur”


Hoy Josué me ha dicho que tiene que ir a las tierras del Sur. Dice que los escritos que hemos encontrado tiene que llevarlos a su maestro y a los demás profesores que ha tenido. Ha estado muchos años estudiando y practicando todo lo que me ha enseñado, en una gran posada del Sur. Dice que es un lugar lleno de misterios, y que por mucho que lo recorras, nunca encuentras las mismas salas. Le he debido de mirar con incredulidad, por que rápidamente me ha dicho:

- Si no me crees, puedes venir conmigo. Hay personas que se parecen a ti. Gente que como tú, no creen hasta que no lo ven.

He dudado en decirle que sí. Me apetece seguir el camino con él, pero por otro lado, empiezo a echar mucho de menos a mis queridos padres.

Josué me ha recordado una de las meditaciones que hicimos hace unos días.
“Cierra los ojos y visualiza un camino. Mira el sendero que tienes ante tus ojos. Es estrecho y largo y parece complicado llegar al final de él. Pero tú sabes que el camino es sólo una ilusión. Que realmente tú no estás ahí ahora y que podrás llegar al final.
Camina despacio, sintiendo tus pasos. No llevas calzado y sientes la tierra mojada en tus pies. Céntrate en el camino ahora. Ignora todo lo demás. Abre los ojos. ¿Has llegado al final del sendero?”

Curiosamente la respuesta que le dí, fue que sí. La ensoñación era muy real, y había terminado el trayecto sin darme apenas cuenta de nada más.

Me he quedado un poco pensativa. No he sabido decirle si lo voy a acompañar al Sur. Creo que esta noche soñaré con ello y mañana le daré una respuesta.Hasta luego. votar