7/1/10

“El Cielo Rojo”


He desaparecido en los sueños de otra persona, y es realmente una experiencia extraña, pero inolvidable.
Por fin, Lorenzo me ha llevado con él al pasado.
Las luces en este lugar son tan diferentes…
Estoy como hipnotizada desde que llegué.
Al final, el sabio anciano, me ha convencido y me ha ayudado a superar los obstáculos que mi mente me ponía para ir con él.
Los seres voladores regresaron a los dos días de la experiencia pasada.
Entonces, yo ya estaba preparada.
Jeno me advirtió:
- Como cometas el error de aprender a volar en sueños, corres el peligro de abandonar este mundo.
La verdad es que no me importa…
Si Jeno viera lo que yo estoy viendo, si sintiera lo que estoy sintiendo…
La magia existe en este lugar mucho más que en la torre (y ya es decir).
Mis antepasados han regresado conmigo y yo me siento más despierta que nunca.
Aunque lo cierto, es que estoy en silencio y en sueños, pero en fin…
Lorenzo me ha dicho que todo esto es real.
Que es tan real como yo quiera que sea.
Le he dicho que quiero ir a ver a mis padres.
El maestro dice, que podemos intentarlo, pero que es posible que mis padres en el pasado no sean mis padres.
- Su cuerpo será otro Serena – me ha comentado – Y tienes que prestar especial atención a las circunstancias de esa vida. Si ellos no están preparados no interactuarán contigo.
Me he quedado algo triste, por que lo que yo deseo, es ver a mis padres tal y como son ahora. Sus caras, sus cuerpos, sus formas de ser…
- Ellos son ellos Serena – Me ha recalcado el anciano – Aunque tú no los veas como son ahora, ellos son tus padres ¿Lo entiendes?
Pues no… no entiendo aún lo que significa eso.
Creo que tiene que ver con que la energía no desaparece, aunque lo material se esfume como si nunca hubiera existido…
Y con eso que a Lorenzo le gusta repetir:
- El presente, pasado y futuro son uno. Somos lo que somos y fuimos lo que fuimos, pero somos sin más.
Ay… Este anciano… cada vez creo más en sus palabras, y veo a los demás de la torre con mucho miedo ante lo desconocido. Es como cuando en mi ciudadela, el cielo algunas mañanas se tornaba de color rojo. Mis padres y muchos mayores del lugar vaticinaban que algo terrible vendría ese día…
Al final nunca ocurría nada, claro.
Las supersticiones de mi aldea, parecen haber renacido en ese lugar mágico, que es la torre.
Es curioso…
Ahora mismo tengo la sensación de que esto ya lo había vivido.
Voy a contárselo a Lorenzo.
Besos para todos.
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2 comentarios:

  1. Hermoso el post que nos acercas, es un placer leerte en la mañana.

    Gracias por compartir.

    Cálido abrazo.

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  2. buenos dias Carol que bella entradaa, espero que tengas una linda tarde besitosssssssss

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