21/1/10

“La Anciana del Pasado”


Las conversaciones con Lorenzo de estos días, me están haciendo ver la vida de modo más global.
Ya no creo tanto en lo bueno y en lo malo, lo real y lo irreal…
Todos los acontecimientos (pasado, presente y futuro), se han unido en uno solo (como siempre ha enseñado el viejo maestro).
La anciana más sabia del pasado, me ha dicho cual es el siguiente paso. Aunque aún no lo entiendo muy bien.
Cuando llegué a verla, una chica muy joven, me atendió con gran disposición:
- Hola - Me dijo - Eres Serena, ¿no? La anciana ha pedido verte la primera. Pasa. Está al final de la tercera puerta.
Sin mediar palabra alguna con aquella persona, me dirigí al lugar señalado.
Una vez en la puerta, un pequeño hombre, me estaba esperando.
- Alto Serena - me avisó - Antes de entrar, tienes que comprender varios aspectos de la habitación a la que vas a entrar... ¿estás familiarizada con los colores de las salas?
Sorprendida de que en el pasado (y tan lejos de la torre), las cosas se parecieran tanto a mi presente, le contesté con un somero "sí".
Al entrar, lo primero que descubrí fue el cambio de color de la habitación.
Antes de entrar yo, era de color apagado claro, pero una vez que entré, el color se volvió muy fuerte y llamativo.
- Veo que vienes con mucha fuerza - Dijo la anciana con la voz tranquila - Pasa, y siéntate a mi lado.
Hice lo que me mandó, me cogió de la mano, y en ese momento caí en un profundo recuerdo, del cual no quedaba rastro en mi memoria consciente.
Es el siguiente:
Me vi a mi misma en la posada. En una época difícil para mí. Era una adolescente con deseos sin cumplir y sin ganas de trabajar con mis padres.
Una noche, ya metida en mi cama, después de sollozar durante mucho rato (como acostumbraba a hacer por aquel entonces, demasiado a menudo), una luz en los pies de mi cama, me llamó la atención. Con miedo abrí poco a poco los ojos mojados por las lágrimas, y observé como de la luz se formaba la imagen borrosa de una anciana de pelo cano y sonrisa amable. Sin embargo, sus palabras, no fueron nada tranquilizadoras:
- Serena, tienes que ayudarme. Tienes que hacer que esto salga a la luz. No debes permanecer en esa situación por más tiempo. Tú eres yo. Yo soy tú. Ayúdame. Estoy muriendo sola...
Me limpié rápidamente las lagrimas, para observar con más detenimiento aquella aparición, pero una vez que lo hice y que me incorporé (aún con miedo) de la cama, la imagen de la anciana y la luz, ya no estaban.
Después de aquel recuerdo, abrí los ojos en el pasado.
La anciana (la misma que había venido a verme en mi adolescencia), me observaba en silencio.
- Veo que has recordado el momento en que nos conocimos. Has estado años sin acordarte de mí, sin embargo, el mensaje que te dí, si penetró en tu vida. Por eso, estás aquí hoy.
- Sabia anciana... - Balbuceé - ¿Qué te ocurre? ¿Acaso estás enferma? ¿Puedo ayudarte?
- Ya lo estás haciendo Serena - respondió - Te busqué hace ahora exactamente un día y varias horas, y ya estás aquí. Tengo que decirte lo que ahora tienes que hacer.
Abrió un gran libro que sostenía en sus piernas, y me enseñó unas imágenes:
- Esta eres tú, en unos años. Tus compañeros de la torre, tienen que saber que corren un grave peligro de desaparición.
Mire con recelo el libro, y vi a una mujer mayor, con el pelo suelto, rodeada de niños y de seres que sobrevolaban la escena (como los ancianos, amigos de Lorenzo).
- Eres tú… – Estuvo un rato sin hablar y continuó – En otro pasado.
Muy atenta a lo que la anciana decía y con los ojos muy abiertos, respondí:
- ¿Cómo puedes saber cosas de mi futuro? ¿Qué va a pasar en la torre?
Sin responder a mis preguntas, la anciana prosiguió:
- Serena, tu siguiente paso es volver a este otro pasado. Tienes que regresar a la torre.
En ese momento, un fuerte sonido fuera nos distrajo.
La chica joven, entró corriendo:
- Sabia anciana… has de venir.
Sin ninguna prisa, la anciana dejó el libro encima de la mesa cercana, se levantó de su asiento y me dijo:
- Seguiremos en otro momento Serena. Ahora, he de irme.
Después de aquello, no la he vuelto a ver. Ella tampoco me ha llamado.
Mientras que ocurre, estoy disfrutando de las sabias charlas de Lorenzo y sus amigos.
Espero aclarar todas mis dudas pronto.
Hasta luego.
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2 comentarios:

  1. Tus letras bellamente conjuntadas alegran la mañana de quien se acerca a tu espacio.
    Gracias por compartir.

    Cálido abrazo.

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  2. Es curioso como a veces pasado, presente y futuro se conjugan en uno solo. Espero que encuentre pronto una luz a sus dudas.

    Un abrazo.

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