He regresado a mi presente, sin ninguna motivación.
Después de las palabras de la anciana, me dirigí a hablar con Lorenzo. Éste, con su cara más envejecida, me animó:
- ¡Serena! – Exclamó – Lo que me cuentas es muy bueno. Tus antepasados cuidan de ti. No debes de olvidar que tú, al igual que yo, no pertenecemos realmente a esta época.
- ¿Pero que dices maestro? – Pregunté muy extrañada - ¿Cómo es posible que digas eso, si hasta hace unos días, no querías saber nada del presente?
El anciano con una pequeña sonrisa, me convenció:
- Eso que dices no fue del todo cierto. Lo que he hecho en este pasado, es absorber todo lo posible. He deseado experimentar cosas que nunca había sentido y me he esforzado en ser otra persona, para llegar a comprender.
- Llegar a comprender ¿qué? – Miré a los ojos al anciano maestro, y vi en su rostro, la imagen del anciano Lorenzo, maestro de la torre.
La respuesta me llevó al ahora con tal ímpetu, que todas las enseñanzas de esos días en el pasado, pasaron a segundo plano.
- Comprender las vidas de las personas de este pasado. Como te he contado muchas veces en clase, el tiempo es relativo. El pasado, presente y futuro se entremezclan en ocasiones, dando lugar a situaciones que parecen irreales. Es habitual, que esos pasados y futuros, sean más de uno. Todo es en función, de la persona que observe esa época.
- De acuerdo maestro… eso quiere decir que existen muchos pasados paralelos al nuestro, pero… ¿cómo puede ser que hayan dos personas iguales viviendo tiempos o épocas diferentes?
- La anciana de este pasado eres tú, como ella dice Serena. Me lo contó al poco de llegar, y me dijo que una persona que era yo, había cuidado de ella desde muy niña. Aunque en estos momentos del presente de la anciana, “yo” ya no existo – Quedó en silencio y continuó – Serena… hemos de regresar. Tenemos que ir a la torre. Aquí ya no tenemos nada que hacer. Tú has de llegar a comprender y tienes que hacer lo que yo acabo de hacer en este pasado…
- ¿Cómo? No entiendo maestro. Las dudas que tengo son muchas, y cuanto más hablas, menos comprendo. ¿Ir a ese otro pasado que me dice la anciana, para estar en la piel de esas personas? ¿Pero de que servirá?
- Eso es lo que has de comprender por ti misma. Lo que sí puedo decirte, es que yo voy a estar contigo si me necesitas. Sea más joven o más anciano, yo siempre estaré a tu lado.
Le sonreí y le di un gran abrazo. Después de aquello, fuimos a despedirnos de la anciana y de las gentes del lugar. Nuestra aventura en aquella época, había terminado (por el momento).
Besos para todos.

Hola, Carol. Muchas gracias por tu visita. Me pasaré con más calma para leer tus relatos de Serena.
ResponderSuprimirUn saludo