1/4/10

“La Defensora De Los Animales”

Mientras me acordaba del padre de Marina, Jeno apareció en la puerta de mi cuarto con una gran sonrisa:

- Serena, ha venido alguien a verte. Creo que la conoces…

Con mucha curiosidad, me levanté y seguí al joven maestro por los recovecos de la torre. Fuimos hacía la entrada de la escuela. Por el camino Jeno me dijo que por un motivo que pronto comprendería, la persona que había venido a verme, no podía entrar hasta mi habitación.

Cuando llegamos a la entrada, no vimos a nadie. Sin pensarlo mucho dije:
- ¿Me has traído hasta aquí, para que saliera de mi reclusión?
Jeno me observó con media sonrisa en su rostro.
- Pues no. Hay alguien más allá de la primera esquina del camino. Creo que te gustará mucho – Jeno dejó de caminar – Ahora, me gustaría que fueras sola.

Sin mucho rechistar, continué mi camino.
Antes de llegar al lugar indicado, miré hacía atrás, y Jeno ya no estaba.
- Vaya… - Dije en voz baja – No sé que estará tramando este chico, pero todo es muy extraño…

De repente, una voz conocida, me sacó de mi letargo.
- Serena… ¡Por fin te encontramos! No sabía que la torre, estaba tan alejada.

Con una gran sonrisa, Jota se acercó a mí, no sin antes, señalarme a quién venía con ella. Un grupo de niños y niñas, todos ellos con una animal al hombro o entre sus pequeñas manos, me saludaban con muchas ganas.

Jota y yo, nos dimos un gran abrazo.
- Mira – Continuó – Estos niños han venido a enseñaros sus descubrimientos…

Los miré con más detenimiento. Uno de ellos, sostenía entre sus brazos una especie de cocodrilo enano, pero no era un cocodrilo.
- Ese animal parece peligroso- Dije, enfocando mi dedo índice hacía el cocodrilo.
- No es un cocodrilo – Dijo el niño que lo llevaba – Y no es peligroso. No hay que tener miedo a los animales…

Jota acarició el pelo del chico, y cogió al animal.
- Mira Serena. En la aldea de Marcelo, estamos muy contentos. Desde que os fuisteis hemos rehecho el poblado, y cada vez son más las personas que desean unirse a nosotros. Estos niños, son los hijos de un grupo de escaladores y amantes de los animales, que cierto día llegaron a mi nuevo hogar, con la intención de quedarse y de hacer avanzar a nuestras gentes.

La miré bien. Lo cierto es que mi amiga, estaba cambiada. Físicamente había cambiado…Ya no parecía la misma chica que dejé con Marcelo.
Era como si el descubrimiento que habían hecho, la hubiera transformado de algún modo.
- Sabes que yo siempre he sido una defensora de los animales, ¿verdad? Pues lo que os vengo a contar cambiará mucho las enseñanzas de la torre.

Así, que ya veis. Por fin he salido de mi habitación. Casi a la fuerza, pero con mucha ilusión.
Echaba de menos a Jota y pensé que no volvería a verla (por lo menos hasta dentro de mucho tiempo), y aquí está (creo que viene a quedarse. No lo ha dicho claramente, pero me da la sensación de que lo hará).
Os seguiré contando.
Hasta pronto.
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