8/4/10

“Mateo Y Su Cocodrilo Enano”

El reloj de la sala principal, fue alcanzado por un rallo hace unos días.
Una tormenta nos dejó sin luces en toda la torre. Éstas, han estado estropeadas toda la semana.
No hemos podido dar nuestras clases, ni tampoco Jota y los niños, nos han podido enseñar con detenimiento sus animales.
Por eso, nos hemos divido las tareas, para por lo menos, conocer a uno de ellos.

Cada estudiante de la torre, nos hemos encargado de un niño y de su animal.

El niño que trajo una especie de cocodrilo enano, ha estado conmigo.
Se llama Mateo y le encanta hablar. A pesar de ser aún pequeño, tiene la voz grave y es muy avanzado.
Conoce muchas de las cosas que se enseñan aquí en la torre.
Me ha contado que sus padres, siempre fueron férreos defensores de la naturaleza y de los animales, y que desde que él nació, viajó con ellos por todas partes.
Esto fue así, hasta que alguien les avisó mientras hacían escalada, en una de las montañas más altas de los alrededores:
-         Hay una persona que nos necesita y nos busca – Les dijo un escalador amigo – Una aldea recién repoblada, busca gentes que deseen ayudar a su pueblo a avanzar, y a descubrir cosas nuevas.

Mateo me dijo entonces, que sus padres, apenas se lo pensaron. Recogieron todos los arneses, y todo el material y las tiendas de campaña, y se fueron al poblado.

Nada más llegar, les recibió Jota y el anciano, y juntos les enseñaron la aldea.
-         Esta es una de las cabañas más alejadas – Les dijo Jota – Nos gustaría que os instalarais aquí, y que vigilarais a las nuevas especies de animales que os encontréis.

Los padres de Mateo aceptaron y dejaron de moverse de un lado a otro.
Mateo no conocía esta forma de vida y me contó que le había costado mucho adaptarse, pero que una vez que encontró la diversión de conocer a otros niños por más tiempo que el acostumbrado, se sintió feliz y con ganas de participar en todas las actividades de la aldea.

Sus padres comenzaron la búsqueda de nuevas especies, y en poco tiempo, encontraron multitud de ellas. También avisaron a otros amigos escaladores y el poblado, se fue llenado de personas amantes de los animales y de la naturaleza.
Todos los niños del pueblo, se encargaron de cuidar de uno de los animales. Iban al bosque todos los días y poco a poco, se acercaban a ellos, y los observaban con detenimiento.
Todo siguió así por un tiempo, hasta que uno de los animales (concretamente el cocodrilo enano), comenzó a intercambiar pensamientos y sensaciones con Mateo.
-         ¡Sí! – Exclamó el chico con muchas ganas – Un día sentí que el cocodrilo enano, necesitaba decirme algo. En ese momento, las distancias que nos separaban como humano y animal se disiparon. Y entonces comencé a escuchar palabras en mi cabeza provenientes del animal, y comencé a ver imágenes de este cocodrilo.

Encantada con la explicación detallada de Mateo, le convencí, para que me enseñara la técnica que usaban.
Me dijo que requiere algo de tiempo y sobre todo estar muy abierto a nuevas experiencias.
-         Estoy dispuesta a aprender lo que me enseñes – Le respondí – Por eso dejé mi ciudadela y a mis padres. Me gusta mucho conocer cosas nuevas.

El niño me dijo que de acuerdo.
Mañana comenzaremos las explicaciones de la técnica (aunque en realidad, Mateo dice que la técnica es que no hay técnica…).  
Veremos que me cuenta.
Hasta luego.
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1 comentario:

  1. Que curioso este blog, aunque creo que todo es como una novela no? Buen texto!


    saludos


    andrés

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