19/5/10

“El Comedor”

“En aquella época, el silencio inundó la torre.
Apenas se podía respirar.
El aire se hizo tan pesado, que ni los insectos podían volar”.

Un susurro me despertó de mi ensoñación.
Aún estaba en clase de teatro, pero me había quedado dormida.
Escuché a Mariana, que con delicadeza me decía:

- Serena. Ya hemos terminado la clase.

Con afecto, me acarició el brazo:

- Saúl ya se va. Dice que los protagonistas de la obra, han de ir a verle en una hora.

- Gracias Mariana – Le respondí – Creo que anoche me acosté muy tarde.

Mariana asintió, mientras que sus ojos acompañaban la salida de Saúl de la habitación.

- Que suerte que me dejen dar clases de artes escénicas, aunque no sea alumna del centro.

Por fin terminé de desperezarme y juntas nos fuimos a desayunar.

El comedor de la torre es algo viejo.
A pesar de ello, la magia se nota en cada palmo de la habitación.
Los colores de la sala son variados, y cada una de las sillas, se adaptan a los comensales (según sus gustos y preferencias de ese día).

Esa mañana, Mariana se sentó muy despacio. Parecía cansada o extasiada.
En cuanto lo hizo, lo vi: una silla antigua de color claro que me resultaba muy familiar.

- ¿Has estado alguna vez en las tierras del Norte? – Le pregunté a mi amiga.

Mariana con expresión de aburrimiento, respondió:

- No… Ni siquiera he conocido algunas aldeas más cercanas… ¿Por qué?

- No sé… ¿has visto en que silla estás hoy?

Mariana que no había prestado atención a su silla, la miró con detenimiento.

- Pues sí. Es muy anticuada ¿Qué tiene de extraño?

- Acabo de ver esa silla en mi sueño, en clase de teatro. Y el frío y la nieve, acompañaban la escena.

Mariana se quedó atónita.

Ninguna de las dos, le podemos dar explicación a ese hecho, por lo que esta tarde iré a hablar con Josué o con Jeno.
Besos para todos. votar

1 comentario:

  1. Valentín19/5/10 10:27

    Ese hueco de escalera lo conozco o se parece mucho a uno que yo conozco, pero ya reformado.

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