26/5/10

“La Lagartija”

Encontré una lagartija en mi habitación.

Estaba tranquilamente tomando el sol en la ventana.
Cuando me acerqué a ella, no se inmutó.

Pensé lo feliz y despreocupada que era su vida, cuando de repente me encontré en el alfeizar de la ventana.

Ya no tenía mi cuerpo. Ahora, era pequeña y verde.
Miré pausadamente hacía arriba y me vi.

- Esa chica se parece a mí – Pensé.

Lo cierto, es que me daba igual que aquella persona me observara. En el sol de la tarde, estaba realmente cálida y cómoda.
La chica movió bruscamente la cabeza y me encontré de nuevo en mi cuerpo joven.

- Vaya experiencia – Dije en voz alta - ¿Los has sentido tú también, lagartija?

El animal me miraba, sin parecer comprender lo que había ocurrido.
Salí corriendo de mi cuarto, y al hacerlo, me tropecé con Jota.
Ésta, me paró con decisión:

- ¡Serena! – Exclamó – Cualquiera diría que tu nombre te representa.

La sonreí con una gran mueca, e intenté contarle lo que había pasado.
Entonces, escuché a mi amiga:

- Serena. Tranquila. Repite lo que has dicho muy despacio. No entiendo ni una palabra de lo que dices.

Repetí mis palabras. Por lo menos lo intenté, pero sin éxito.

- Vale, amiga – Me dijo Jota – Voy a traer a Jeno. Tú espérame aquí en la habitación.

Mientras la veía alejarse, intenté abrir mi boca y expresar algún sonido.

- A, a, a… - Escuché.
- Bien – Pensé – Ya puedo hablar.

Con impaciencia me fui del cuarto, en busca de Jota y de Jeno.

Anduve durante horas, o eso me pareció.
Recorrí todas las salas de la torre.
Entré hasta en las salas de color blanco (con el riesgo de quedar atrapada, que ello supone), pero tuve suerte y no pasó nada especial.

Continué mi marcha hasta que se hizo de noche.
- Vaya – Pensé – Parece que todo el mundo haya huido de la torre.
Estaba cansada, así que decidí tumbarme en el suelo de uno de los pasillos más céntricos.
- Si alguien pasa, me verá fácilmente…

Cerré los ojos y dormité durante unos minutos.
Cuando los abrí, me encontré rodeada de lagartijas de todos los tamaños.

Me sorprendí, ya que pude reconocer a la lagartija de mi ventana.

- Yo a ti te conozco – Pude decir – Eres la lagartija en la que me transformé.
- Serena. Hola…

Abrí mucho los ojos ¿La lagartija me estaba hablando? Volví a prestar atención.
- Serena. Vamos, regresa.

La voz suave y segura de Jeno, me hizo despertar.
- ¿Dónde has estado? Te hemos buscado durante horas por toda la torre – Dijo el joven maestro.
- No sé lo que ha pasado – Balbuceé.
- Bien. No te preocupes. Regresemos a tu habitación.

Cuando llegamos, ya no estaba la lagartija. Jeno me aconsejó que me durmiera y que intentara descansar.
Así lo hice.

Acabo de despertarme.
Espero llegar a comprender lo ocurrido con la lagartija…
Hasta pronto. votar

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