23/6/10

“La Posada del Pasado”

Allí en la cueva, con los ojos cerrados, me fijé detenidamente en el silencio. De él, comenzaron a salir, pequeños ruidos, que al principio no podía reconocer...

Poco a poco, fui reconociendo los olores, sensaciones, ruidos, de la posada de mis padres...

Observé toda la habitación, donde tantas veces había dado de comer a muchas personas. Todo estaba casi igual, menos por una de las sillas, que estaba justo en una de las esquinas de la habitación, como presidiendo la sala.

En la silla, una mujer un poco mayor, miraba la escena. Tuve que hablar:

- No lo comprendo - Dije - Ahora mismo sé que no estoy en la aldea de mis padres. Esa silla es la que vi en mi sueño... No sé qué pasa ¿Quién es esa mujer que hay sentada en ella?

A pesar de que estaba preguntando cosas y hablando, no escuché a la anciana responderme. Simplemente oía el ruido y el rugir del comedor de la posada. Era como si realmente estuviera allí.

Vi como la mujer, que estaba en la silla, cerraba los ojos, y tranquilamente, se quedaba dormida.

Intenté ver si estaban mis padres en aquel sitio, o yo misma.

Pero no. Solamente se veía a los comensales almorzar, a las personas hablar...

Tuve el deseo de estar allí, y en un momento abrí los ojos, para observar con sorpresa, que sí, que estaba en la aldea, en aquel comedor.

La mujer de la silla, estaba aún dormida, y a mí alrededor personas con aspecto de cansadas, y ropa de varios días, me gritaban:

- ¡Vamos, lléname la copa!

- Necesitamos más comida aquí.

Atónita, me acerqué a la cocina de la posada, esperando encontrar a mis padres.

Cuando me asomé, una sala distinta a la que pensaba encontrarme, estaba ante mí. Una sala repleta de lagartijas, que me miraban…

- Serena, Serena – Creí escuchar – Has llegado en el momento adecuado y justo. Bienvenida. Este es tu hogar. Este es tu destino.

Dejé de oír el ruido de la posada. Cerré los ojos.

Una mano fría me tocó. Y escuché:

- Serena, regresa… Se está haciendo de noche. Tenemos que volver a la torre.

Al abrir los ojos, me encontré de nuevo en aquella cueva con la anciana, sin comprender absolutamente nada de lo ocurrido, seguí a la anciana. Abrió la puerta y al otro lado, me estaba esperando el cocinero.

- Ven con él. Necesitas comer algo – Dijo la anciana.

- Pero… - Dije – No he entendido nada. No sé qué ha pasado, necesito ayuda.

La anciana me miró con delicadeza:

- Serena. No puedo ayudarte. Ve con Valentín y come. Sé que al final, entenderás… Y lo sé, porque yo al final entendí.

Más sorprendida aún de lo que estaba, tuve que seguir a Valentín por los largos pasillos de la torre, hasta llegar a los comedores. Allí recordé la última vez que estuve con Mariana, y tuve la necesidad de volver a estar en mi presente. Al hacerlo, me encontré allí…

En el comedor estaban Jeno, Josué, Jota... Todo parecía muy normal, menos por una persona: Valentín, que con el mismo aspecto, las mismas ropas, el mismo gesto con el que me había estado acompañando en el pasado, me miraba con desaprobación.

Entonces sentí como me decía, en voz baja:

- Serena… tienes que ser capaz de mantenerte en el pasado. Tienes que ser capaz…

Después de aquello, comí y seguí con mis tareas en el presente. No sé como regresar al pasado de nuevo…

Sé que tengo que hablar con Valentín, pero no coincidimos. Cada vez que voy a buscarlo, nunca está.

Voy a intentarlo dentro de un rato, a ver si lo consigo.

Hasta pronto. votar

2 comentarios:

  1. Hola!
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    Catherine

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  2. Me ha parecido muy profunda la historia que nos has contado aqui, porque se nota que te ha salido del alma todo lo que nos has contado. Espero seguir leyendote durante mucho tiempo.

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