7/7/10

“Presente…, Pasado…, Futuro…”


- Hay condiciones que ocurren pocas veces en el día, y tienes que poder verlas… - Así, comenzó Valentín sus explicaciones, de cómo regresar al pasado cuando yo lo deseara – Es fácil si aprendes a intuir su presencia – Prosiguió.


Estuvimos sentados juntos, alrededor de una mesa del comedor de las sillas “mágicas”.
Por más de dos horas, me explico y yo le pregunté acerca de aquello.

- Pero entonces – Le dije – si es tan sencillo, ¿por qué no todo el mundo en la torre lo hace?

El cocinero asintió con la cabeza:

- Es una buena pregunta, Serena… - Su expresión cambió – Hay otras personas en la torre, con la capacidad de ver las señales para ir al pasado (y al futuro, dijo de modo más bajo), pero…

- ¿Al futuro? – Le interrumpí.

Valentín me miró largamente, y casi murmurando, me dijo:

- No puedo hablarte de eso aquí… Pero te diré lo que Lorenzo dice en sus clases: El pasado, presente y futuro están en una misma línea. Todo lo que ocurre, pasa a la vez en los tres momentos… en esta habitación hay una sala de estudio en otro período, y hay estudiantes por todos lados…

- ¡Lorenzo! Has hablado de él en presente… ¿acaso está el maestro en el pasado? - Dije entusiasmada.

- Chis… calla Serena. No grites. Hablaremos de eso en otra ocasión. Ahora déjame que te cuente como ver las señales…

- De acuerdo – Balbuceé – Pero, dime Valentín… ¿Quién en la torre es capaz de viajar al pasado (y al futuro, dije de manera casi inaudible)?

- Pues el maestro Jeno es uno de ellos. Él sabe que estoy hablando contigo ahora. Pero otros maestros y estudiantes, aunque conocen las señales… prefieren no moverse de su presente…

- ¿Por qué? – Dije extrañada.

- Pues porque hay una especie de miedo colectivo… es como un mal presagio… muchos creen que si viajamos al pasado o al futuro, algo cambiaremos… y eso (dicen), no es bueno para nadie.
Convencida de que las últimas palabras del cocinero, no podían ser del todo ciertas, pregunté:

- Pero los cambios, si se pueden producir, son buenos, ¿no? Por lo menos, eso era lo que el viejo maestro Lorenzo enseñaba en sus clases…

- Sí, así es. Pero hay mucho miedo al fin de los días.

Con los ojos muy abiertos y con el recuerdo de mis ancianos padres, dije:

- No puede ser, que en un lugar tan avanzado como la torre, aún se tengan supersticiones como en mi aldea…

Indignada, le di un sorbo a mi taza de té.

- Pues lo es, Serena. Por eso es tan importante que seas capaz de regresar al pasado por ti misma. Allí, hay una generación de sabios que están haciendo todo lo posible para que el pasado y el futuro, se cojan de la mano…

- La anciana… el maestro Jeno… - Apuntillé.

- Sí. Además de algún estudiante de otra época, y de algún personal de la torre, como yo, que viven en el futuro …

- ¡Lo sabía! – Exclamé – Tú no pareces de esta torre. Casi nunca te veo cuando lo deseo y en el pasado, apenas coincidimos…

- Así es Serena. Pero tenemos que dejarlo por ahora. Nos reuniremos aquí dentro de una semana y tres días. Mientas tanto, necesito que aprendas a descubrir las señales por ti misma… es muy importante.

- De acuerdo – Le respondí – No te preocupes. Lo haré.


Por ahora no he conseguido volver al pasado, pero creo que una de las señales, fue aquel día que se repitió. Algo se unió para que ocurriera.

Sé que estoy muy cerca de regresar por mi misma…

Hasta pronto. votar

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