21/7/10

“Sin Saber Regresar”

He descubierto aspectos de mi misma, que desconocía.

Es curioso, ya que pensaba que me conocía perfectamente.

Pero no… en el momento en que “aterricé” en el fututo, hay muchas cosas que cambiaría, y sin embargo una parte de mi yo actual, acepta toda su vida con mucha tranquilidad.

Me sorprendí ayer diciéndole al cocinero:

- Pero Valentín… las circunstancias que he vivido son las que son, y sin ellas, no sería quién soy hoy.

- Serena – Me recordó el chico – No lo olvides. Tú no eres de esta época. Tienes que hacer mayores esfuerzos para regresar a tu presente…

- No me apetece hoy amigo… las luces de este lugar me parecen ahora muy relajantes. Ya no hecho de menos la luz del sol.

- Ese es el primer paso para quedarte aquí… si no eres capaz de regresar sola, tendré que llevarte conmigo a mi presente…

El cocinero, muy preocupado, me agarró del brazo y me zarandeó levemente.

- Serena… Te necesitamos. Todo lo que has vivido no es real… Tú no eres de ésta época…

Las últimas palabras del chico del futuro, no las escuché. Mi mente ya cansada, tatareaba canciones aún desconocidas para mí.

- Voy a llevarte conmigo, Serena – Me gritó – Quieras o no.

El joven cocinero salió de mi habitación, dando un portazo.


Un envejecido Jeno, ha venido esta mañana a verme.

- Serena. Me han dicho que no eres tú… ¿Recuerdas quién eres?

- Hola maestro – Le respondí – Claro que recuerdo quién soy. También recuerdo quién eres tú…

Jeno sorprendido ha seguido indagando:

- Si te acuerdas de toda esta vida, sin ser realmente tú… ¿qué diferencia existe con la Serena joven?

- No lo sé amigo – Dije sin pensar – Es posible que ninguna. Mis clases de todos estos años, han demostrado algo que Lorenzo decía a menudo… pero no sé…

- Yo creo que tienes que irte Serena. Si no lo haces, la joven que eras, es posible que no llegue a ser la anciana que eres hoy… Como dice Valentín… Te necesitamos en el pasado…

- ¿Por qué lo dices Jeno? – Pregunté algo preocupada - ¿Qué sabes que no me has contado?

El anciano maestro conmovido y nervioso, me miró con cariño:

- Daría todo lo que fuera por decirte lo que tienes que hacer ahora… pero está claro, que si no lo sabes, es que no eres la misma anciana que hace tres semanas, era consciente de sus actos y del porque de ellos…

- Jeno… - Susurré – Aún no he descubierto el siguiente paso… ¿Ya es demasiado tarde?

- Nunca es demasiado tarde amiga – Dijo Jeno con expresividad – Pero, tienes que despertar. Tienes que regresar a tu presente… y creo que yo sé como hacerlo… iré contigo.

La sorpresa que me ha dado Jeno esta mañana, aún no se me ha ido.

No puedo entender lo importante que es que regrese.

Pero si el maestro viene conmigo, puede que lo consiga.

Veremos que ocurre.

Hasta pronto. votar

No hay comentarios:

Publicar un comentario