4/8/10

“El Acantilado”


Han aparecido unos restos en un acantilado. Parece ser que son huesos humanos.

En la torre, no se comenta otra cosa. Sobre todo, porque hace ahora dos décadas, ya se sabía que ocurriría.

Una especie de leyenda “real” circula por la torre y los pueblos cercanos.
Fue hace veinte años, cuando un lugareño, vivió un extraño suceso, cuando se cruzó en su camino un hombre joven, con el pelo largo.

- Hola – Le dijo - ¿Eres de esta tierra? – Preguntó el joven desconocido.

- Sí – Balbuceó el hombre.

- Bien. Tienes que seguirme. Lo que te voy a enseñar es muy importante.

Sin saber porqué, el campesino siguió al joven.
Cuando llegaron a un gran desfiladero, el muchacho, sonrió y dijo:

- Es aquí. Justo en este lugar. Aquí ha de buscarme la chica. Si no es así, la historia se volverá a repetir. Recuerda… - Apuntilló – Las casualidades no existen. Eres una parte importante de la historia…

El lugareño, lleno de pavor, salió corriendo, al ver como ese joven de pelo largo, se iba transformando poco a poco en una aparición. Su color se fue tornando gris y comenzó a desaparecer.

- Recuerda – Se le oía gritar al joven – Ella tiene que venir dentro de veinte años… veinte años…

El susurro del viento, se fue confundiendo con las palabras del joven desconocido.

Cuando el campesino, llegó a su aldea, lo contó a todo el mundo. Muchas personas pensaron que estaba loco, pero otros tantos (sobre todo, los habitantes de la torre), creyeron sus palabras.

Desde ese día, más de un maestro de la torre, cuenta los días que faltan para el encuentro.

Nadie sabía de qué se trataba. Ni tampoco, quién eran los protagonistas de la “leyenda”… hasta hace dos días.

Josué vino a mi habitación con la noticia:

- Serena… Han encontrado unos huesos cerca de aquí… no sabemos de quién pueden ser, pero… es el acantilado de la leyenda...

El maestro me miró con desesperación, y continuó hablando:

- Creo que es Jeno… es posible que seas tú la chica de la leyenda, vas a tener que...

Sin querer escuchar aquello, interrumpí a Josué:

- ¿La leyenda? ¿Su protagonista? Por favor maestro… no es posible. Eso ocurrió hace veinte años… yo aún era un bebé…

- Serena… tienes que confiar en mí. Llevas días encerrada en tu cuarto, sin querer saber nada de nada. No aceptas quién eres o quién fuiste o en lo que te convertirás. Llevas ocultándote la realidad, detrás de una falsa perdida de memoria, que ya no necesitamos.

- ¿Piensas que estoy fingiendo Josué? – Pregunté algo indignada – Es cierto. No recuerdo quién soy, ni que hago aquí, ni siquiera recuerdo cuánto tiempo llevo encerrada en estas cuatro paredes. Necesito ayuda, y nadie me la brinda. Estoy sola Josué… sola.

- Nunca estás sola amiga – Dijo Jota desde el otro lado de la habitación. Sin saber como, había entrado a mi cuarto, y se incluyó en la conversación – Todos los de la torre, estamos contigo. Desde siempre…

- ¿Siempre? – Dije con sorna – ¿Por qué he de buscar la verdad yo sola? Necesito ayuda. No dejo de solicitarla, y no llega.

Josué, movió una de sus manos, haciéndole un gesto a Jota, para que se callara.

- Vale – Dijo el maestro – Tienes razón Serena. Tenemos que ayudarte. Vamos a acompañarte al desfiladero. Las leyendas no dejan de ser historias fantasiosas que alguien inventa, pero tú, necesitas salir de aquí, y nosotros te ayudaremos…

Jota, miró con los ojos muy abiertos al maestro.

- Sí – Dijo ella – No tardaremos en llegar si vamos juntos. Dentro de un par de días, cuando te sientas más fuerte, vendremos a por ti, junto a Mariana.

Estas fueron las últimas palabras que escuché.

Ya han pasado dos días, y hoy tengo que ir con ellos al acantilado.

De Jeno, aún no sabemos nada.

Aunque ayer escuché a unos estudiantes hablar del cocinero. Los chicos pasaron por la puerta de mi habitación, y se quedaron un largo rato, hablando delante.

Parece ser, que Valentín, ha regresado.

Deseo que así sea.

Veremos que sorpresa nos espera en el acantilado.

Hasta luego. votar

1 comentario:

  1. Intrigante. Me han quedado ganas de saber algo más. Veo que tienes un montón de capítulos ya escritos.

    Espero saciar mi curiosidad pronto cotilleando un poco lo que llevas hecho.

    Un saludo.

    Oski

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