20/10/10

“Atrapados”

No hemos conseguido salir de este futuro…
Un grupo de estudiantes nos delató, cuando nos acercábamos al patio:

- ¡Allí están! – Escuchamos gritar – Que alguien dé la voz de alarma. Se escapan.

Valentín cargado de bolsas y otros bártulos, sudaba sin parar.

El maestro Jeno, no hacía más que repetir una y otra vez:

- No puede ser… no me lo creo.

Yo, por mi parte, intentaba ayudar con un leve:

- No pasa nada, todo se arreglará
El grupo de jóvenes, llegó hasta nuestro lado, y nos rodearon.

Uno de ellos, con larga melena y aspecto de líder, gritó:

- Es una vergüenza, que estemos pasando por esto. No habría ocurrido cosa semejante si el maestro Lorenzo, nunca hubiera abandonado su presente.

Un murmullo de afirmaciones se enredó en el ambiente:

- Si, si, eso es verdad.

- Si no hubiera ido…

- Sí, es cierto, muy cierto.

De repente una enérgica voz, inundó la torre:

- ¡Vamos, separaros chicos! – Dijo el maestro Lorenzo con voz firme – Es hora de que me dejéis a solas con los tres.

El líder de los estudiantes, le impidió el paso:

- No Lorenzo – Dijo – No podemos permitirlo…

El grupo de estudiantes y maestros, que se habían reunido alrededor, quedaron en silencio. Solo es escuchó a una niña susurrar:

- Le ha levantado la voz al Maestro…

El chico mantuvo su mirada fija en la de Lorenzo por un rato, hasta que se dio cuenta del poder del anciano, y lo dejó pasar:

- Es así como tiene que ser – Dijo el maestro – Y vosotros – Prosiguió, mientras miraba hacía nosotros tres – Seguidme.



Todo el mundo se apartó para que pudiéramos seguir a Lorenzo.

Cuándo lo hicieron, pude ver a los chicos del patio, que sin apenas inmutarse, seguían escuchando música.



Lorenzo nos llevó hasta su habitación. Ésta, era exactamente igual que la del pasado. Lo único que no cuadraba en la escena, era él, el maestro.

Nos observó de uno en uno.

El desasosiego se notaba en el lugar.

Jeno habló:

- Maestro… - Dijo – Tienes que dejar que nos vayamos. Tú sabes que éste no es nuestro sitio.

Lorenzo asintió.

- Lo sé… Pero – Continuó – Las cosas son así. Sois vosotros los que habéis venido hasta aquí. Y ahora, dependéis de nosotros, para continuar vuestro viaje.

- Maestro… – Murmuré.

- Serena – Dijo él, mirándome fijamente a los ojos – ¿Has visto? Hay algo más… siempre hay algo más.

- Maestro – Repetí con la voz rota – Has dudado de mí. Tú, que me dijiste que…

Lorenzo me cortó:

- Te dije muchas veces, que el pasado, presente y futuro están en una misma línea temporal… y te lo dije, convencido de que tú, formabas parte de algún lugar de ese tiempo.

Agaché la cabeza, en vista de que no podía decir con palabras, lo que sentía en ese momento, de mi querido amigo y maestro.



Algo se ha quebrado en mí esta semana. En mí, y en mis compañeros de viaje. Menos mal que estamos los tres juntos. Sin Jeno y Valentín, todo estaría siendo más difícil.

Los chicos del patio, nos ayudan todos los días. Intentan acceder a nuestro encierro desde el patio, pero parece imposible.

A uno de ellos, se le ha ocurrido hacerlo a través de los sueños.

Tal vez así, salgamos.

Así lo deseo…

Hasta pronto. votar

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