13/10/10

“Los Chicos Del Patio”

Después de unos días sin recibir visitas, Valentín vino a verme:

- Serena… Siento la espera. No me dejaban venir a verte… - Dijo el cocinero con voz triste y una bandeja llena de comida en las manos.

- No pasa nada – Dije – Ya casi estoy acostumbrada a los encierros, Valentín…

- Tienes razón amiga – Continuó el cocinero – No entiendo que les pasa a las personas de este presente… siempre había pensado que eran más avanzadas que los que viven en tu presente… pero, veo que me equivocaba.

- Eso parece - Repliqué con fastidio – ¿Soy una amenaza o algo así, Valentín? ¿Por qué no ha venido Lorenzo a verme? ¿Y dónde está Jeno?

- El maestro Lorenzo… Es un erudito en esta época. Casi nadie se atreve a llevarle la contraria…

- Pero…- Interrumpí - ¿Por qué no me contaste que el maestro formaba parte de tu presente?

El cocinero se quedó callado y con la mirada pérdida.

- ¡Dime! – Exclamé - ¿Por qué?



Valentín, se levantó despacio y se aproximó a la puerta, cerrándola.

- Serena – Dijo suavemente – No es el Lorenzo que conoces… no puede ser. El maestro falleció en el pasado. Y esta persona, apareció a los pocos días del suceso, diciendo que había regresado. Todo el mundo piensa que es el maestro Lorenzo… bueno, casi todo el mundo…

Valentín, señaló por la ventana, a un grupo de jóvenes que escuchaban música en el patio.

-¿Los ves? – Preguntó.

Yo asentí.

- Son incrédulos. Aquí, catalogamos a las personas por lo que piensan solamente. No nos fijamos en quienes son. Ellos, no creen en casi nada. Por supuesto que tampoco en Lorenzo.

- ¿Por qué? – Pregunté con ganas de saber.

- Si me preguntas por qué no creen en nada, te diré que ellos mismos lo decidieron, después de darles a elegir entre varias formas de pensar. Y si me preguntas que por qué, permanecen en el patio durante horas…

Sorprendida ante la respuesta, volví a preguntar:

- ¿Qué ocurre en este futuro? No entiendo a la gente… tantas historias contadas, tanto que saber, y ¿hay personas que no quieren creer en nada? Pasan ahí su tiempo, no me digas más… en mi presente había seres así. En mi aldea, muchos eran así… no tenían ganas de saber de nada, ni se interesaban por nada. Tan solo vivían… siempre ofuscados…

- No creo que sea lo mismo, Serena. Date cuenta, de que aquí se les ha dado a elegir. Ellos saben que hay otras opciones…

Callé y miré a los chicos del patio, que reían y cantaban, despreocupadamente.



De repente, unos golpes en la puerta, nos sacaron de nuestra conversación.

- Serena – Susurró el cocinero – Abre la puerta, pero hazlo muy lentamente.

Sin mediar palabra, me levanté de mi cama, y me acerqué a la puerta.

Al abrirse chirrió como un grito, en toda la sala.

- ¡Serena! – Gritó el maestro Jeno, empujando la puerta, para abrirla por completo – Por fin te veo…

- Maestro, que alegría – Dije, mientras abrazaba a mi amigo.

- Tenemos que irnos ya – Dijo Jeno – Este presente no es seguro. Por eso te han traído Serena… Tenemos que ir hacía el futuro de los escritos que encontraron.



Observé la cara redonda del cocinero, que miraba a Jeno con expresión de asombro.

- Sí – Dijo – Nos vamos. Busquemos a los chicos del patio. Ellos nos ayudarán a partir.

Sin conocer nada más de Jeno ni del porque de nuestra huida, seguí a ambos hacía el patio.

Jeno se acercó a uno de los chicos:

- Sí, claro… - Escuché decir a uno de ellos – Nosotros os ayudaremos. Venid aquí en tres días y lo tendremos todo preparado.

Ha llegado el día.

Hasta luego. votar

1 comentario:

  1. Hola querida;D

    Pasando a desearte un hermoso finde;D

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