17/11/10

“Tan Solo Sombras”

La luz cegadora de la mañana, me despertó.

Los pájaros se escuchaban cantar a lo lejos.

Abrí lentamente los ojos para ver una sombra a los pies de mi cama:

- ¿Quién eres? – Pregunté sin temor - ¿Qué quieres?

La sombra esbelta y algo gruesa, no me respondió. Se quedó inmóvil en el mismo lugar.

Volví a preguntar:

- ¿Quién eres? ¿Dónde estoy?

Mis parpados me obligaban a cerrar los ojos, pero yo luchaba contra ellos.

- No puedo dormirme, no puedo… - Repetía una y otra vez, intentando despertar por completo.

Una voz profunda me habló entonces:

- Serena, dime. ¿has recordado ya quién eres?

Me sentía como en una pesadilla. Deseaba tener mis ojos abiertos, pero el sopor no me dejaba. Apenas podía articular palabra:

- Sí, sé quién soy – Respondí – Pero, por favor, cuéntame quién eres tú y dónde estoy.

La sombra se entremezcló con la penumbra de la habitación.

Dejé de escuchar a los pájaros.

Y mi cuerpo fue despertando poco a poco.

Al abrir los ojos por completo vi donde estaba: en la habitación de la torre.

Sorprendida ante los acontecimientos, balbuceé:

- ¿Jeno? ¿Valentín? ¿Sois vosotros?

Nadie me respondió, así que observé con mayor detenimiento la sala: fuera parecía de nuevo de noche y estaba sola en mi habitación.

Sin comprender muy bien la pesadilla que acababa de tener, decidí levantarme rápidamente. Cuando fui a hacerlo, algo me lo impidió.

Miré… observé mi cuerpo… y nada había.

- ¿Qué me ocurre? ¿vuelvo a soñar?

Con la esperanza de que alguien me escuchara, intenté gritar pidiendo ayuda, pero no pude.

Otra sombra se apareció a los pies de mi cama. Esta vez, había más sombras a su lado. Escuché que decían:

- Serena no se habría ido sola.

- Es cierto. A mi me habría dicho algo.

Que bien. Las sombras, parecían conocerme. Yo sin embargo, no reconocía sus voces. Pero no me preocupé.

- Estoy aquí – Pensé – No me he ido a ninguna parte. De hecho he regresado del pasado ¿Amigos?

Un grupo de sombras más pequeñas, entraron en la habitación:

- Te están buscando – Dijo una de las nuevas sombras, a la figura más alta y gruesa de todas ellas – Tienes que ir rápido. Es por Serena…

Todos salieron corriendo de la sala, dejándome sola.

Intenté restregar mis ojos con mis manos, pero me di cuenta de que no tenía manos, ni tampoco ojos…

- ¿Qué soy? – Me pregunté – ¿Ya no soy nada ni nadie? Me están buscando en el lugar equivocado. Yo sigo aquí…

Sentí un leve soplido y caí de nuevo en los sueños.

Hasta esta mañana…

Besos para todos. votar

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