22/12/10

“Lengua Desconocida… Sueño Compartido”

Han pasado los días sin pausa.

Estuve hablando con Jeno sobre el hombre que me entregó en Tierra Opaca:

- Pienso que esa persona, no forma parte de mi actual vida… no creo que se haya relacionado conmigo…

- Yo pienso igual que tú, Serena – Respondió Jeno, con tono tranquilo – De hecho, es posible que esa persona ya no exista…

Miré a Jeno con interés. Él parecía saber muchas más cosas de las que me contaba.

- Cuándo tuve la ensoñación el otro día…- Dije, esperando encontrar respuestas – Acerca de aquel que se parecía a ti, te sonreíste… ¿qué significado tiene?

Jeno volvió a sonreír. Tranquilamente se levantó de la silla, y se acercó a una de las estanterías de su habitación, donde estábamos:

- Mira – Dijo relajado – Este libro está redactado en otro idioma. La mayoría de las personas de este futuro, no lo pueden leer… ¿Tú puedes?

Cogí el libro con intriga, y lo hojeé con ganas:

- Claro… entiendo perfectamente el libro ¿Por qué? ¿No está en nuestra lengua?

- No Serena – Respondió el maestro – Es otra diferente como te he dicho. Es una lengua poco conocida, porque nadie ha podido decir de qué época es…

- ¿De qué época es? – Pregunté – Entonces, si nadie la reconoce ¿por qué la entiendo?

- Es algo que estoy seguro que descubrirás esta misma noche. Cena temprano y acuéstate pronto. Nos veremos en tus sueños.

Con aquellas palabras, Jeno se despidió de mí y yo me fui a mi dormitorio.

- Una lengua desconocida… un sueño compartido – Dije en voz alta – Cada día me sorprende con algo nuevo…

Aquella noche hice lo que Jeno me había recomendado.

Nada más cerrar los ojos, sentí una presencia en la sala. Quise preguntar si había alguien, pero mi cuerpo estaba totalmente inmóvil.

La oscuridad del cuarto se fue. En su lugar, una claridad casi invisible, me rodeó.

Escuché palabras sin sentido y distorsionadas, hasta que una de ellas la oí claramente:

- Serena… Soy Jeno. Tienes que dejarte llevar. Vamos a encontrar al hombre que te dio a tus padres… respira profundamente.

Hice lo que Jeno me dijo. En un segundo estaba fuera de mi cuerpo, y volaba entre las nubes de la noche.

A mi lado, con una luz azul muy fuerte, Jeno me acompañaba.

- Tus padres no fueron precavidos en ocultártelo todo… eso es bueno, porque así, podremos llegar fácilmente a esa parte de tus recuerdos que has difuminado con los años…

Me agarré fuertemente a él, y llegamos a una especie de torre elegante.

- ¡Es aquí! ¿Verdad Serena? Aquí es donde naciste.

- Es la torre… pero no puede ser. Nada es como tiene que ser.

- ¿Es el futuro o el pasado, Serena? Tienes que saberlo.

Mi mente vagó por el lugar con dudas y miedo. Jeno se dio cuenta de aquello y me miró con los ojos muy abiertos:

- El miedo te hace regresar… el miedo te hace regresar…

La voz y las imágenes desaparecieron. Y de nuevo estaba en mi habitación…

Conmovida aún por la experiencia, intenté dormirme sin éxito. Pero después de mucho rato, lo hice. Hasta esta mañana. Creo que he dormido días enteros…

Os seguiré contando.

Hasta luego. votar

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