28/1/10

“En Algún Lugar”


- ¡La torre se derrumba!
Con ese grito ensordecedor, me desperté esta mañana.
Cuando abrí los ojos, pude comprobar, con algo de calma, que nada estaba pasando a mí alrededor.
Por lo menos, no en esta época en la que me encuentro.
Los gritos de desesperación, provenían de uno de mis sueños reales.
En él, estaban Josué y Jeno, asustados ante los acontecimientos.
La torre, como bien decían, se estaba viniendo abajo.
Los maestros corrían sin rumbo por los largos pasillos, y mis compañeros, les seguían sin tener claro hacía donde se dirigían.
Las palabras de la anciana (“Tus compañeros de la torre, tienen que saber que corren un grave peligro de desaparición”), parece que me están influyendo… Aunque yo no soy consciente de ello.
Aún no he podido ver a la sabia anciana.
Los amigos de Lorenzo, me han dicho, que creen que ha salido del pasado.
- Algo grave está pasando Serena – Me dijo el anciano más hablador – Nunca ha pasado que ella, esté tanto tiempo sin dar señales de vida…
Dudosa de sus palabras, me dirigí al rejuvenecido Lorenzo:
- Maestro – Inquirí - ¿Es posible que la anciana haya ido a nuestro presente? Tal vez lo más adecuado sea salir a buscarla…
Lorenzo con la mirada perdida y sin ganas de hablar, me respondió:
- No Serena. Eso está ya hecho. Nosotros no podemos hacer nada.
El “anciano” siguió jugando con uno de sus compañeros.
A pesar de estar sola, aquí en el pasado (ya que Lorenzo está muy perdido, y apenas si conozco gente), me siento muy bien con todas estas personas.
Y a pesar, de que estoy algo inquieta por la desaparición de la anciana, no estoy preocupada por ello.
Tengo el convencimiento de que todo lo que pase, ocurrirá sin más problema.
Sé que la anciana, está en algún lugar y que más tarde o más temprano, volverá al pasado con nuevas noticias.
He podido pensar toda esta semana en la imagen que la anciana me enseñó.
En ella, me veía a mi misma, con muchos más años, rodeada de muchas personas. Parecía ser la maestra de todos ellos…
Creo que la anciana ha vuelto.
Voy a ver si es así.
Necesito saber más de mí otro pasado.
Besos para todos.
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21/1/10

“La Anciana del Pasado”


Las conversaciones con Lorenzo de estos días, me están haciendo ver la vida de modo más global.
Ya no creo tanto en lo bueno y en lo malo, lo real y lo irreal…
Todos los acontecimientos (pasado, presente y futuro), se han unido en uno solo (como siempre ha enseñado el viejo maestro).
La anciana más sabia del pasado, me ha dicho cual es el siguiente paso. Aunque aún no lo entiendo muy bien.
Cuando llegué a verla, una chica muy joven, me atendió con gran disposición:
- Hola - Me dijo - Eres Serena, ¿no? La anciana ha pedido verte la primera. Pasa. Está al final de la tercera puerta.
Sin mediar palabra alguna con aquella persona, me dirigí al lugar señalado.
Una vez en la puerta, un pequeño hombre, me estaba esperando.
- Alto Serena - me avisó - Antes de entrar, tienes que comprender varios aspectos de la habitación a la que vas a entrar... ¿estás familiarizada con los colores de las salas?
Sorprendida de que en el pasado (y tan lejos de la torre), las cosas se parecieran tanto a mi presente, le contesté con un somero "sí".
Al entrar, lo primero que descubrí fue el cambio de color de la habitación.
Antes de entrar yo, era de color apagado claro, pero una vez que entré, el color se volvió muy fuerte y llamativo.
- Veo que vienes con mucha fuerza - Dijo la anciana con la voz tranquila - Pasa, y siéntate a mi lado.
Hice lo que me mandó, me cogió de la mano, y en ese momento caí en un profundo recuerdo, del cual no quedaba rastro en mi memoria consciente.
Es el siguiente:
Me vi a mi misma en la posada. En una época difícil para mí. Era una adolescente con deseos sin cumplir y sin ganas de trabajar con mis padres.
Una noche, ya metida en mi cama, después de sollozar durante mucho rato (como acostumbraba a hacer por aquel entonces, demasiado a menudo), una luz en los pies de mi cama, me llamó la atención. Con miedo abrí poco a poco los ojos mojados por las lágrimas, y observé como de la luz se formaba la imagen borrosa de una anciana de pelo cano y sonrisa amable. Sin embargo, sus palabras, no fueron nada tranquilizadoras:
- Serena, tienes que ayudarme. Tienes que hacer que esto salga a la luz. No debes permanecer en esa situación por más tiempo. Tú eres yo. Yo soy tú. Ayúdame. Estoy muriendo sola...
Me limpié rápidamente las lagrimas, para observar con más detenimiento aquella aparición, pero una vez que lo hice y que me incorporé (aún con miedo) de la cama, la imagen de la anciana y la luz, ya no estaban.
Después de aquel recuerdo, abrí los ojos en el pasado.
La anciana (la misma que había venido a verme en mi adolescencia), me observaba en silencio.
- Veo que has recordado el momento en que nos conocimos. Has estado años sin acordarte de mí, sin embargo, el mensaje que te dí, si penetró en tu vida. Por eso, estás aquí hoy.
- Sabia anciana... - Balbuceé - ¿Qué te ocurre? ¿Acaso estás enferma? ¿Puedo ayudarte?
- Ya lo estás haciendo Serena - respondió - Te busqué hace ahora exactamente un día y varias horas, y ya estás aquí. Tengo que decirte lo que ahora tienes que hacer.
Abrió un gran libro que sostenía en sus piernas, y me enseñó unas imágenes:
- Esta eres tú, en unos años. Tus compañeros de la torre, tienen que saber que corren un grave peligro de desaparición.
Mire con recelo el libro, y vi a una mujer mayor, con el pelo suelto, rodeada de niños y de seres que sobrevolaban la escena (como los ancianos, amigos de Lorenzo).
- Eres tú… – Estuvo un rato sin hablar y continuó – En otro pasado.
Muy atenta a lo que la anciana decía y con los ojos muy abiertos, respondí:
- ¿Cómo puedes saber cosas de mi futuro? ¿Qué va a pasar en la torre?
Sin responder a mis preguntas, la anciana prosiguió:
- Serena, tu siguiente paso es volver a este otro pasado. Tienes que regresar a la torre.
En ese momento, un fuerte sonido fuera nos distrajo.
La chica joven, entró corriendo:
- Sabia anciana… has de venir.
Sin ninguna prisa, la anciana dejó el libro encima de la mesa cercana, se levantó de su asiento y me dijo:
- Seguiremos en otro momento Serena. Ahora, he de irme.
Después de aquello, no la he vuelto a ver. Ella tampoco me ha llamado.
Mientras que ocurre, estoy disfrutando de las sabias charlas de Lorenzo y sus amigos.
Espero aclarar todas mis dudas pronto.
Hasta luego.
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14/1/10

“Sin Ninguna Preocupación”


Las ideas de otras vidas están en mi cabeza toda la semana.
Mis antepasados no se han movido de mi lado en todo este tiempo.
No hemos salido del pasado y no tenemos intención de hacerlo.
Lorenzo ha empezado a rejuvenecer. Curiosamente su rostro está cambiando.
Me recuerda a una persona, pero no sé con certeza a quién.
Llevamos días sin ver a nadie del presente.
En el pasado, las personas están más tranquilas y menos preocupadas.
No sé por que, pero el anciano (bueno, el sabio), ya no reflexiona tanto como antes.
No solo ha cambiado su aspecto.
Yo, por el contrario, estoy exhausta y algo mareada. Pero no me importa.
Creo que el aire de aquí, me hace alucinar y estar en calma.
Fuimos a ver a mis padres, pero no eran ellos (aunque sí eran ellos…).
Mi padre era una mujer joven, que vivía en una cabaña cerca del mar (de verdad… aquí, en el pasado hay mar), y por las noches amasaba pan. Por las mañanas mi madre (un hombre de ropas oscuras y cabello cano), iba a recogerlo y a venderlo de puerta en puerta.
No hablé con los dos. Solo con mi padre. La mujer era una persona abierta y dispuesta a conocer cosas nuevas. Me di cuenta, de que tenía muchas cosas de mi padre del presente, pero sin embargo era más avanzado aquí.
No lo entendí en ese momento, pero Lorenzo me contó, que a veces, al olvidar lo que fuimos, las experiencias de otras vidas, no nos sirven para el presente.
Dijo que solo recordando el pasado, podríamos afrontar los cambios del futuro…
Es una persona muy especial este maestro… pero aún no recuerdo de que me suena su nueva apariencia. Seguramente éramos familia en esa otra vida.
Después de ver a mis padres, olvidé por completo que necesitaba verlos y mi mente descansó (por fin. Después de todos estos días de aventuras, no había podido dejar de pensar en ellos, aunque fuera por momentos).
Y ahora no los echo de menos (sé que volveré a verlos pronto, sea como mis padres o como amigos, así que no me importa).
Voy a ver a la anciana más anciana y sabia del pasado.
Aquí, las cosas como os digo son muy diferentes…
Hasta pronto.
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7/1/10

“El Cielo Rojo”


He desaparecido en los sueños de otra persona, y es realmente una experiencia extraña, pero inolvidable.
Por fin, Lorenzo me ha llevado con él al pasado.
Las luces en este lugar son tan diferentes…
Estoy como hipnotizada desde que llegué.
Al final, el sabio anciano, me ha convencido y me ha ayudado a superar los obstáculos que mi mente me ponía para ir con él.
Los seres voladores regresaron a los dos días de la experiencia pasada.
Entonces, yo ya estaba preparada.
Jeno me advirtió:
- Como cometas el error de aprender a volar en sueños, corres el peligro de abandonar este mundo.
La verdad es que no me importa…
Si Jeno viera lo que yo estoy viendo, si sintiera lo que estoy sintiendo…
La magia existe en este lugar mucho más que en la torre (y ya es decir).
Mis antepasados han regresado conmigo y yo me siento más despierta que nunca.
Aunque lo cierto, es que estoy en silencio y en sueños, pero en fin…
Lorenzo me ha dicho que todo esto es real.
Que es tan real como yo quiera que sea.
Le he dicho que quiero ir a ver a mis padres.
El maestro dice, que podemos intentarlo, pero que es posible que mis padres en el pasado no sean mis padres.
- Su cuerpo será otro Serena – me ha comentado – Y tienes que prestar especial atención a las circunstancias de esa vida. Si ellos no están preparados no interactuarán contigo.
Me he quedado algo triste, por que lo que yo deseo, es ver a mis padres tal y como son ahora. Sus caras, sus cuerpos, sus formas de ser…
- Ellos son ellos Serena – Me ha recalcado el anciano – Aunque tú no los veas como son ahora, ellos son tus padres ¿Lo entiendes?
Pues no… no entiendo aún lo que significa eso.
Creo que tiene que ver con que la energía no desaparece, aunque lo material se esfume como si nunca hubiera existido…
Y con eso que a Lorenzo le gusta repetir:
- El presente, pasado y futuro son uno. Somos lo que somos y fuimos lo que fuimos, pero somos sin más.
Ay… Este anciano… cada vez creo más en sus palabras, y veo a los demás de la torre con mucho miedo ante lo desconocido. Es como cuando en mi ciudadela, el cielo algunas mañanas se tornaba de color rojo. Mis padres y muchos mayores del lugar vaticinaban que algo terrible vendría ese día…
Al final nunca ocurría nada, claro.
Las supersticiones de mi aldea, parecen haber renacido en ese lugar mágico, que es la torre.
Es curioso…
Ahora mismo tengo la sensación de que esto ya lo había vivido.
Voy a contárselo a Lorenzo.
Besos para todos.
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