28/4/10

“Mi Sueño”

Este es el sueño real que tuve:
“Caminaba por una aldea con paso lento.
Sentía que aquella era mi casa, pero era consciente de que nunca había visto aquel lugar.
Sin quererlo, grité a unos niños:
-         Vamos Mateo, venga Luis… el tiempo de descanso ya pasó.

Observé entonces mi cuerpo.
Miré a mis pies y vi que iba descalza. Me sorprendí mucho, ya que yo nunca estoy sin zapatos (siempre tengo los pies fríos).
Continué observándome…
Llevaba una gran falda marrón y mi cuerpo era mucho más pesado que ahora.
Me costaba un poco caminar.
Pensé: Que extraño, esto nunca me ha pasado.
Así, que me toqué de modo instintivo la barriga.
No lo podía creer… Tenía una enorme barriga. Y en cuanto puse mis manos en ella, sentí fuertes patadas.
Dije:
-         Venga Calma… pronto estaremos comiendo…

Continué andando muy despacio, detrás de los niños.
Al alzar mi vista, la vi.
Allí estaba la torre. Mucho menos desgastada por el paso del tiempo, pero sin duda alguna, era la torre.
Abrí mucho los ojos, e intenté darme golpecitos en la cara para despertarme, pero mi cuerpo parecía ir por libre.
Llegué a la torre, y un hombre joven me habló:
-         ¿Has comido ya? Creo que el cocinero te estaba buscando.
-         No – Le respondí – He ido a llamar a los chicos… cada día están más revoltosos. ¿Y tú?
El joven me miró con preocupación. Continuó:
-         Sí, tienes razón Estrella… los alumnos están este año muy raros.

En ese momento sentí un dolor muy fuerte en el vientre y comencé a gritar.
-         Creo que ya viene, Sebastian… Llama a mi madre. Ella sabe lo que hacer.

El muchacho salió corriendo, y yo me senté en el suelo de la entrada.
-         Vamos – Tranquilicé a la nueva persona que había dentro de mí – No tengas tanta prisa cariño… Ya viene la abuela”.

Ya no recuerdo nada más, solo que desperté con una sensación de escalofríos y preocupación.
Jeno y Josué no están de acuerdo en su significado.
Eso sí, dicen que he de regresar al pasado cuando pueda (cuando sepa, digo yo).
Jota no ha vuelto. Parece que han tenido problemas con algunos animales.
La sigo esperando.
Hasta luego.
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21/4/10

“El Maestro De La Naturaleza”

He soñado con “mi otro yo”. El pasado al que se refería la anciana, ha aparecido ante mí, en un sueño real.

Jota aún no ha regresado, pero he podido saber de ella, ya que uno de los maestros de la torre, ha estado viviendo en su aldea unos días.

El maestro, enseña aquí, la comunicación con los animales, pero nunca había visto la relación tan especial que los niños que vinieron, tenían con ellos. 
Ramiro, el maestro de la naturaleza, como se le llama en la torre, es un chico joven, poco dado a hablar.
Le gusta mucho enseñar, pero a la hora de entablar una conversación con él, apenas si se le escuchan dos palabras.
Como dice Jeno:
- Ramiro es como un gato. Silencioso, atento y muy independiente.

El joven maestro, regresó bastante pronto de la nueva aldea. Y en cuanto lo hizo, se encerró en su habitación.
Desde entonces, apenas si sale, y los que han podido entrar en su cuarto, han comentado, que tiene todo lleno de papeles y libros.

- Creo que está descubriendo algo. Creo que ni duerme – Dijo uno de los estudiantes, al salir de la habitación de Ramiro.

De todas formas, según parece, desde que Ramiro llegó de maestro a la torre, sus relaciones y sus actos, han sido muy parecidos.
A mí todavía no me ha dado clase, y apenas nos conocemos, pero cuando llegó a la torre, me buscó:

- Serena – Me dijo – Jota me ha dicho que te diga, que pronto regresará, que por favor, la esperes… y que si no lo haces, pues mejor…
No intercambiamos ninguna palabra más. El gesto serio pero divertido de Ramiro, me hizo comprender, que Jota y él, sí que habían estado hablando…
Como siempre Jota, intentado que de yo los pasos por mí misma…
Esta Jota…

Respecto al sueño de mí pasado…
He intentado hablar con Jeno y con Josué, pero no he podido hacerlo.
No sé si es que me están evitando, o es que realmente se ha dado la casualidad de no coincidir…
Voy a volver a intentar hablar con ellos esta tarde.
Os seguiré contando.
Hasta pronto.
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14/4/10

“Jota Me Despertó”


Mateo ha sido un libro abierto. Me ha enseñado la “no técnica” como él la llamaba, y muchas cosas más.
Esta mañana él, los demás niños y sus animales, se han ido de la torre.
Jota también se ha ido, pero ha prometido regresar en breve.
Estos días, le he estado contando mis aventuras en el pasado, y como encontré a la anciana.
Se ha quedado muy sorprendida y algo preocupada con mi historia:
-         Pero Serena – Me ha dicho – Tendrás que regresar al pasado, si quieres comprender del todo, lo que la anciana te quiso decir, ¿no?
-         Pues… - Titubeé – No tenia pensado hacerlo… desde que se fue Lorenzo, todo es diferente… he estado intentado vivir con ello…

Jota con su aspecto cómodo y desaliñado, me miró largamente a los ojos:
-         Tú sabes que eres una persona muy fuerte y llena de seguridad. Te conozco amiga, creo que sabes que estás retrasando un viaje imprescindible…

Aquella conversación me dio mucho que pensar… Es cierto, que yo sabía que en algún momento regresaría al pasado, pero pensaba postergarlo mucho tiempo…
La “excusa” de la muerte de Lorenzo, ha hecho que descanse por todos estos días en la torre, sin pensar en la anciana ni en el pasado.
Pero Jota parece mágica. Ha llegado justo en el momento adecuado para despertarme.
Tampoco me ha insistido en que lo haga, pero Jota es una chica muy convincente…
Creo que realmente vendrá pronto a la torre, y me parece que está dispuesta a acompañarme al pasado…
Al irse, Jota me dijo:
-         Si la anciana eres tú en otra época… entonces, yo también he de estar por allí, ¿no te parece?
No la respondí, porque esas fueron sus últimas palabras, antes de emprender camino a su aldea.

Nuevos estudiantes llegan a la torre… voy a recibirlos.
Besos para todos.
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8/4/10

“Mateo Y Su Cocodrilo Enano”

El reloj de la sala principal, fue alcanzado por un rallo hace unos días.
Una tormenta nos dejó sin luces en toda la torre. Éstas, han estado estropeadas toda la semana.
No hemos podido dar nuestras clases, ni tampoco Jota y los niños, nos han podido enseñar con detenimiento sus animales.
Por eso, nos hemos divido las tareas, para por lo menos, conocer a uno de ellos.

Cada estudiante de la torre, nos hemos encargado de un niño y de su animal.

El niño que trajo una especie de cocodrilo enano, ha estado conmigo.
Se llama Mateo y le encanta hablar. A pesar de ser aún pequeño, tiene la voz grave y es muy avanzado.
Conoce muchas de las cosas que se enseñan aquí en la torre.
Me ha contado que sus padres, siempre fueron férreos defensores de la naturaleza y de los animales, y que desde que él nació, viajó con ellos por todas partes.
Esto fue así, hasta que alguien les avisó mientras hacían escalada, en una de las montañas más altas de los alrededores:
-         Hay una persona que nos necesita y nos busca – Les dijo un escalador amigo – Una aldea recién repoblada, busca gentes que deseen ayudar a su pueblo a avanzar, y a descubrir cosas nuevas.

Mateo me dijo entonces, que sus padres, apenas se lo pensaron. Recogieron todos los arneses, y todo el material y las tiendas de campaña, y se fueron al poblado.

Nada más llegar, les recibió Jota y el anciano, y juntos les enseñaron la aldea.
-         Esta es una de las cabañas más alejadas – Les dijo Jota – Nos gustaría que os instalarais aquí, y que vigilarais a las nuevas especies de animales que os encontréis.

Los padres de Mateo aceptaron y dejaron de moverse de un lado a otro.
Mateo no conocía esta forma de vida y me contó que le había costado mucho adaptarse, pero que una vez que encontró la diversión de conocer a otros niños por más tiempo que el acostumbrado, se sintió feliz y con ganas de participar en todas las actividades de la aldea.

Sus padres comenzaron la búsqueda de nuevas especies, y en poco tiempo, encontraron multitud de ellas. También avisaron a otros amigos escaladores y el poblado, se fue llenado de personas amantes de los animales y de la naturaleza.
Todos los niños del pueblo, se encargaron de cuidar de uno de los animales. Iban al bosque todos los días y poco a poco, se acercaban a ellos, y los observaban con detenimiento.
Todo siguió así por un tiempo, hasta que uno de los animales (concretamente el cocodrilo enano), comenzó a intercambiar pensamientos y sensaciones con Mateo.
-         ¡Sí! – Exclamó el chico con muchas ganas – Un día sentí que el cocodrilo enano, necesitaba decirme algo. En ese momento, las distancias que nos separaban como humano y animal se disiparon. Y entonces comencé a escuchar palabras en mi cabeza provenientes del animal, y comencé a ver imágenes de este cocodrilo.

Encantada con la explicación detallada de Mateo, le convencí, para que me enseñara la técnica que usaban.
Me dijo que requiere algo de tiempo y sobre todo estar muy abierto a nuevas experiencias.
-         Estoy dispuesta a aprender lo que me enseñes – Le respondí – Por eso dejé mi ciudadela y a mis padres. Me gusta mucho conocer cosas nuevas.

El niño me dijo que de acuerdo.
Mañana comenzaremos las explicaciones de la técnica (aunque en realidad, Mateo dice que la técnica es que no hay técnica…).  
Veremos que me cuenta.
Hasta luego.
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1/4/10

“La Defensora De Los Animales”

Mientras me acordaba del padre de Marina, Jeno apareció en la puerta de mi cuarto con una gran sonrisa:

- Serena, ha venido alguien a verte. Creo que la conoces…

Con mucha curiosidad, me levanté y seguí al joven maestro por los recovecos de la torre. Fuimos hacía la entrada de la escuela. Por el camino Jeno me dijo que por un motivo que pronto comprendería, la persona que había venido a verme, no podía entrar hasta mi habitación.

Cuando llegamos a la entrada, no vimos a nadie. Sin pensarlo mucho dije:
- ¿Me has traído hasta aquí, para que saliera de mi reclusión?
Jeno me observó con media sonrisa en su rostro.
- Pues no. Hay alguien más allá de la primera esquina del camino. Creo que te gustará mucho – Jeno dejó de caminar – Ahora, me gustaría que fueras sola.

Sin mucho rechistar, continué mi camino.
Antes de llegar al lugar indicado, miré hacía atrás, y Jeno ya no estaba.
- Vaya… - Dije en voz baja – No sé que estará tramando este chico, pero todo es muy extraño…

De repente, una voz conocida, me sacó de mi letargo.
- Serena… ¡Por fin te encontramos! No sabía que la torre, estaba tan alejada.

Con una gran sonrisa, Jota se acercó a mí, no sin antes, señalarme a quién venía con ella. Un grupo de niños y niñas, todos ellos con una animal al hombro o entre sus pequeñas manos, me saludaban con muchas ganas.

Jota y yo, nos dimos un gran abrazo.
- Mira – Continuó – Estos niños han venido a enseñaros sus descubrimientos…

Los miré con más detenimiento. Uno de ellos, sostenía entre sus brazos una especie de cocodrilo enano, pero no era un cocodrilo.
- Ese animal parece peligroso- Dije, enfocando mi dedo índice hacía el cocodrilo.
- No es un cocodrilo – Dijo el niño que lo llevaba – Y no es peligroso. No hay que tener miedo a los animales…

Jota acarició el pelo del chico, y cogió al animal.
- Mira Serena. En la aldea de Marcelo, estamos muy contentos. Desde que os fuisteis hemos rehecho el poblado, y cada vez son más las personas que desean unirse a nosotros. Estos niños, son los hijos de un grupo de escaladores y amantes de los animales, que cierto día llegaron a mi nuevo hogar, con la intención de quedarse y de hacer avanzar a nuestras gentes.

La miré bien. Lo cierto es que mi amiga, estaba cambiada. Físicamente había cambiado…Ya no parecía la misma chica que dejé con Marcelo.
Era como si el descubrimiento que habían hecho, la hubiera transformado de algún modo.
- Sabes que yo siempre he sido una defensora de los animales, ¿verdad? Pues lo que os vengo a contar cambiará mucho las enseñanzas de la torre.

Así, que ya veis. Por fin he salido de mi habitación. Casi a la fuerza, pero con mucha ilusión.
Echaba de menos a Jota y pensé que no volvería a verla (por lo menos hasta dentro de mucho tiempo), y aquí está (creo que viene a quedarse. No lo ha dicho claramente, pero me da la sensación de que lo hará).
Os seguiré contando.
Hasta pronto.
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