27/10/10

“Aprendiendo Del Futuro"

Hoy ha sido un día fructífero.

Me he levantado muy temprano, y he ido a clase. Más tarde, he estado intercambiando opiniones con algunos estudiantes de la torre.

Jeno y Valentín, me miran desconcertados.

- Pero Serena – Me reprochan – No puedes unirte a las personas, que nos quieren mantener en este presente.

- Ya lo sé, amigos – Les respondo – Pero, he de seguir aprendiendo. Sea aquí o en mi presente. No puedo desaprovechar la oportunidad de conocer cosas nuevas…

Parece que no me entienden…

Por más que les explico que las clases de este futuro, son muy interesantes, no me oyen. Ellos tan solo desean regresar por cualquier medio. Incluso Valentín desea salir de aquí para no volver nunca.

- Sé que suena raro – Me comentó ayer – Pero no puedo seguir viviendo en este presente. No comprendo a las gentes del lugar. No parece que hayan evolucionado en años de enseñanza.

Jeno, con su particular idea de los acontecimientos, le apoya:

- Es así, Serena. Este futuro, no es el más halagüeño. Creo que hay otros futuros, mucho más avanzados. Recuerda que tenemos que ir a aquel futuro de tu escrito…

Lo que yo pienso ahora mismo no les importa mucho.

No comprenden que lo interesante de estar aquí, es aprovechar hasta el último resquicio de sabiduría que haya. Cualquier cosa es bienvenida. Los chicos del patio, tampoco comprenden que hago yendo a clases y hablando con el maestro Lorenzo.

- ¿Por qué aprender? ¿Por qué creer en que eso te ayudará en algo?

Todas las noches, se acercan hasta nuestra ventana, y nos lanzan unas instrucciones para los sueños de esa velada.

- Tenéis que ser muy precisos – Nos dicen – Si queréis salir de este presente a través de los sueños reales, no podéis dejar de practicar.

Jeno y Valentín siguen intentándolo, a pesar de los malos resultados.

Yo, como digo, prefiero vivir en este presente. Descanso por las noches y estudio por el día… Lorenzo viene a por mí, cada mañana con un horario de actividades, acompañado de una estudiante de la torre. Cada día es una diferente.

- Tienen que aprender que hay otros “mundos” Serena – Me dice el Maestro – Intenta que comprendan quién eres y de donde crees que vienes.

Al anciano sigue convencido que no soy de mi presente…

El Maestro piensa que la posada y todos mis recuerdos no son del todo reales.

- ¿Dices que mis padres nunca han existido realmente, Lorenzo?

- Exactamente no… - Me dijo – Creo que tus padres te recogieron cuando eras un bebé… creo que alguien del futuro te abandonó en la posada y que tus llamados padres, se inventaron tu vida.

Así que, según el Maestro, parece que nunca nací en mi ciudadela. Él cree que mis padres me han mantenido engañada durante años…

Pero yo no puedo pensar eso. Ellos nunca me ocultarían algo tan importante…

Soy su hija, aunque como opina Lorenzo, no sean realmente mis padres…

- Dudo mucho que tus padres de la posada, sepan que vienes de otra época… - Me ha dicho el Maestro – Tan solo decidieron acogerte y darte una vida… sin más.

Sin más…

Hasta luego. votar

20/10/10

“Atrapados”

No hemos conseguido salir de este futuro…
Un grupo de estudiantes nos delató, cuando nos acercábamos al patio:

- ¡Allí están! – Escuchamos gritar – Que alguien dé la voz de alarma. Se escapan.

Valentín cargado de bolsas y otros bártulos, sudaba sin parar.

El maestro Jeno, no hacía más que repetir una y otra vez:

- No puede ser… no me lo creo.

Yo, por mi parte, intentaba ayudar con un leve:

- No pasa nada, todo se arreglará
El grupo de jóvenes, llegó hasta nuestro lado, y nos rodearon.

Uno de ellos, con larga melena y aspecto de líder, gritó:

- Es una vergüenza, que estemos pasando por esto. No habría ocurrido cosa semejante si el maestro Lorenzo, nunca hubiera abandonado su presente.

Un murmullo de afirmaciones se enredó en el ambiente:

- Si, si, eso es verdad.

- Si no hubiera ido…

- Sí, es cierto, muy cierto.

De repente una enérgica voz, inundó la torre:

- ¡Vamos, separaros chicos! – Dijo el maestro Lorenzo con voz firme – Es hora de que me dejéis a solas con los tres.

El líder de los estudiantes, le impidió el paso:

- No Lorenzo – Dijo – No podemos permitirlo…

El grupo de estudiantes y maestros, que se habían reunido alrededor, quedaron en silencio. Solo es escuchó a una niña susurrar:

- Le ha levantado la voz al Maestro…

El chico mantuvo su mirada fija en la de Lorenzo por un rato, hasta que se dio cuenta del poder del anciano, y lo dejó pasar:

- Es así como tiene que ser – Dijo el maestro – Y vosotros – Prosiguió, mientras miraba hacía nosotros tres – Seguidme.



Todo el mundo se apartó para que pudiéramos seguir a Lorenzo.

Cuándo lo hicieron, pude ver a los chicos del patio, que sin apenas inmutarse, seguían escuchando música.



Lorenzo nos llevó hasta su habitación. Ésta, era exactamente igual que la del pasado. Lo único que no cuadraba en la escena, era él, el maestro.

Nos observó de uno en uno.

El desasosiego se notaba en el lugar.

Jeno habló:

- Maestro… - Dijo – Tienes que dejar que nos vayamos. Tú sabes que éste no es nuestro sitio.

Lorenzo asintió.

- Lo sé… Pero – Continuó – Las cosas son así. Sois vosotros los que habéis venido hasta aquí. Y ahora, dependéis de nosotros, para continuar vuestro viaje.

- Maestro… – Murmuré.

- Serena – Dijo él, mirándome fijamente a los ojos – ¿Has visto? Hay algo más… siempre hay algo más.

- Maestro – Repetí con la voz rota – Has dudado de mí. Tú, que me dijiste que…

Lorenzo me cortó:

- Te dije muchas veces, que el pasado, presente y futuro están en una misma línea temporal… y te lo dije, convencido de que tú, formabas parte de algún lugar de ese tiempo.

Agaché la cabeza, en vista de que no podía decir con palabras, lo que sentía en ese momento, de mi querido amigo y maestro.



Algo se ha quebrado en mí esta semana. En mí, y en mis compañeros de viaje. Menos mal que estamos los tres juntos. Sin Jeno y Valentín, todo estaría siendo más difícil.

Los chicos del patio, nos ayudan todos los días. Intentan acceder a nuestro encierro desde el patio, pero parece imposible.

A uno de ellos, se le ha ocurrido hacerlo a través de los sueños.

Tal vez así, salgamos.

Así lo deseo…

Hasta pronto. votar

13/10/10

“Los Chicos Del Patio”

Después de unos días sin recibir visitas, Valentín vino a verme:

- Serena… Siento la espera. No me dejaban venir a verte… - Dijo el cocinero con voz triste y una bandeja llena de comida en las manos.

- No pasa nada – Dije – Ya casi estoy acostumbrada a los encierros, Valentín…

- Tienes razón amiga – Continuó el cocinero – No entiendo que les pasa a las personas de este presente… siempre había pensado que eran más avanzadas que los que viven en tu presente… pero, veo que me equivocaba.

- Eso parece - Repliqué con fastidio – ¿Soy una amenaza o algo así, Valentín? ¿Por qué no ha venido Lorenzo a verme? ¿Y dónde está Jeno?

- El maestro Lorenzo… Es un erudito en esta época. Casi nadie se atreve a llevarle la contraria…

- Pero…- Interrumpí - ¿Por qué no me contaste que el maestro formaba parte de tu presente?

El cocinero se quedó callado y con la mirada pérdida.

- ¡Dime! – Exclamé - ¿Por qué?



Valentín, se levantó despacio y se aproximó a la puerta, cerrándola.

- Serena – Dijo suavemente – No es el Lorenzo que conoces… no puede ser. El maestro falleció en el pasado. Y esta persona, apareció a los pocos días del suceso, diciendo que había regresado. Todo el mundo piensa que es el maestro Lorenzo… bueno, casi todo el mundo…

Valentín, señaló por la ventana, a un grupo de jóvenes que escuchaban música en el patio.

-¿Los ves? – Preguntó.

Yo asentí.

- Son incrédulos. Aquí, catalogamos a las personas por lo que piensan solamente. No nos fijamos en quienes son. Ellos, no creen en casi nada. Por supuesto que tampoco en Lorenzo.

- ¿Por qué? – Pregunté con ganas de saber.

- Si me preguntas por qué no creen en nada, te diré que ellos mismos lo decidieron, después de darles a elegir entre varias formas de pensar. Y si me preguntas que por qué, permanecen en el patio durante horas…

Sorprendida ante la respuesta, volví a preguntar:

- ¿Qué ocurre en este futuro? No entiendo a la gente… tantas historias contadas, tanto que saber, y ¿hay personas que no quieren creer en nada? Pasan ahí su tiempo, no me digas más… en mi presente había seres así. En mi aldea, muchos eran así… no tenían ganas de saber de nada, ni se interesaban por nada. Tan solo vivían… siempre ofuscados…

- No creo que sea lo mismo, Serena. Date cuenta, de que aquí se les ha dado a elegir. Ellos saben que hay otras opciones…

Callé y miré a los chicos del patio, que reían y cantaban, despreocupadamente.



De repente, unos golpes en la puerta, nos sacaron de nuestra conversación.

- Serena – Susurró el cocinero – Abre la puerta, pero hazlo muy lentamente.

Sin mediar palabra, me levanté de mi cama, y me acerqué a la puerta.

Al abrirse chirrió como un grito, en toda la sala.

- ¡Serena! – Gritó el maestro Jeno, empujando la puerta, para abrirla por completo – Por fin te veo…

- Maestro, que alegría – Dije, mientras abrazaba a mi amigo.

- Tenemos que irnos ya – Dijo Jeno – Este presente no es seguro. Por eso te han traído Serena… Tenemos que ir hacía el futuro de los escritos que encontraron.



Observé la cara redonda del cocinero, que miraba a Jeno con expresión de asombro.

- Sí – Dijo – Nos vamos. Busquemos a los chicos del patio. Ellos nos ayudarán a partir.

Sin conocer nada más de Jeno ni del porque de nuestra huida, seguí a ambos hacía el patio.

Jeno se acercó a uno de los chicos:

- Sí, claro… - Escuché decir a uno de ellos – Nosotros os ayudaremos. Venid aquí en tres días y lo tendremos todo preparado.

Ha llegado el día.

Hasta luego. votar

6/10/10

“El Futuro Del Cocinero”

Después de una larga y movida noche, llegamos al futuro de Valentín.

- ¡No entiendo por qué nos ha costado tanto llegar a mi presente! – Exclamó el cocinero exhausto.

- Creo que hay una razón para ello – Dije.

Valentín se quedó pensativo.

- Es cierto, Serena… Tiene que haber una razón… busquemos al maestro Jeno. Tal vez, él sepa que ocurre…


La luz de ese presente parecía apagada, a pesar de ser ya mediodía.

Los ruidos normales de la torre, no se oían.

Apenas se veían pasar estudiantes.

Valentín se apresuró a una sala y entró sin esperarme.

- Aquí está – Gritó – He traído a la soñadora.

- ¿La soñadora? – Susurré.

- Que bien que hayáis llegado – Dijo una mujer mayor, de aspecto enérgico – Vamos, sentaros, por favor. Ha llegado el momento.

Sin dar más explicaciones, la mujer se sentó, en una de las sillas del centro de la sala.

Las pocas personas que había en la habitación, nos miraban con curiosidad, de pie alrededor del lugar.

- Serena – Dijo una voz masculina, escondida entre las estanterías – No podíamos imaginar que llegarías tan pronto.

- ¿Pronto? – Preguntó Valentín – Pero, si hemos tardado en llegar toda la noche…



La sombra alargada del hombre que acababa de hablar, salió de su escondite.

- Pero amigo – Dijo el maestro Lorenzo – Me resulta sorprendente que aún no sepas, que el tiempo es diferente según quién lo mide… y según dónde lo hace…

- Maestro – Grité con alegría – Estás realmente aquí…

Lorenzo me miró pacientemente, con su sonrisa burlona.

- Serena… No pensé que nos veríamos en estas circunstancias… pero ven – Dijo, señalando tres sillas al lado de la mujer que había hablado en primer lugar – Sentémonos juntos. Tienes que contarnos muchas cosas…

¿Contarles yo muchas cosas? Pero… ¿qué podía yo contarles, si lo que yo necesitaba era saber que hacía el maestro Lorenzo en ese presente? Si era yo, y no ellos, los que debían de darme explicaciones…

- Queremos que nos digas, como es posible que llegues a estar en un futuro que nadie conoce ¿Quién eres y de dónde vienes realmente? – Preguntó sin descanso la mujer, que se había presentado como Noelia.

- Yo… - Balbuceé – No soy nadie. Tan solo una chica del pasado… que se crió en una posada y que tuvo la fortuna de salir de allí para encontrarse con seres extraordinarios…

Valentín interrumpió la escena:

- ¿Qué os pasa? ¿Para esto he traído yo a la chica? No es nuestra enemiga. No podemos tratarla como si así lo fuera…

- Tienes razón amigo – Dijo Lorenzo – Pero es que no podemos entender…

- Maestro – Dije – Tú me conoces… sabes quién soy y de dónde vengo. Porque… ¿eres tú? ¿Verdad maestro?

Lorenzo se quedó mudo durante un rato:

- Sí Serena, soy yo. Nunca pertenecí a tu pasado, tan solo era una especie de “viajero en el tiempo”. Agoté todos los límites y cuándo los sobrepasé no me quedó más remedio que morir allí…

- Entonces… - Intervine nerviosa.

- Entonces… - Continuó el maestro – Yo solo te conozco por Josué. Él me dijo que venías de una aldea oscura y de una posada, pero yo nunca lo vi… de hecho, nunca lo creí por completo.

Asustada y triste por las palabras del anciano, miré alrededor de la sala.

No podía creerlo… Lorenzo estaba allí y no confiaba en mí…

- Terminemos con esto – Dijo Noelia – Si no quieres hablar, estarás en tu habitación, hasta que lo decidas…

Sin más palabras, me llevaron a mi habitación del futuro.

- Serena – Me dijo el cocinero – No te preocupes… yo te ayudaré. Ahora descansa…


Sigo en el futuro del cocinero. En mi habitación.

No sé que ha pasado.

No sé que quieren que diga o que haga…

Os seguiré contando. votar