29/12/10

“Cerca Del Mar”

- Es otra vida que tuviste, Serena – Me dijo Valentín el otro día, mientras comíamos – Creo que Jeno no quiere contarte más de lo que debe…

- ¿Más de lo que debe? - Parecía que el cocinero también me ocultaba cosas. Sus palabras me intrigaron – ¿Y tú, amigo? – Pregunté - ¿Tú puedes contármelo?

Valentín, alzó la vista de su plato hondo, y me observó pensativo.

- Bueno – Dijo – Yo no soy el maestro, y ni tan siquiera pertenezco a su época… - Se quedó dudando en silencio – Pero…

En esos momentos, uno de los chicos del patio, se sentó a nuestro lado:

- Creo que sé cómo ayudaros – Susurró con precaución – El Maestro Lorenzo quiere veros a los dos… Seguidme sin que se note – Continuó – Y por favor, no le digáis nada de esto a Jeno.

Valentín y yo, nos miramos confundidos.

¿No decirle nada al maestro? ¿Ayudarnos? Valentín tomó la iniciativa:

- Chico – Dijo – Nos tienes que decir algo más. Jeno es nuestro amigo y del Maestro Lorenzo, nos fiamos poco…

Roberto se quedó callado un rato, con el ceño fruncido. Parecía pensar en voz alta.

- De acuerdo – Respondió – El Maestro dijo que diríais algo así. Bien, lo justo es que os explique mejor.

- Sí – Dijo el cocinero con la voz ronca – Es lo justo.

- Esta mañana – Comenzó el chico – El Maestro Lorenzo me ha llamado a su habitación de estudio. Soy el único de los chicos del patio, que se relaciona con los demás inquilinos de la torre, así que, cuando he recibido la llamada, no me ha sorprendido.

Valentín se estaba poniendo nervioso.

- Vale… Al grano. ¿De qué se trata?

Roberto prefirió sacar unas fotos de su mochila:

- Mirad. Estas fotos me las ha dado el Maestro como prueba.

Me quedé anonadada cuando las vi.

- Pero… - Titubeé – Son las imágenes del sueño real que tuve hace dos noches – Miré al cocinero – Compartí el sueño con Jeno, y juntos descubrimos que ya nos habíamos conocido…

Valentín me miró con seriedad e hizo un gesto para que me callara.

- No creo que sea así, Serena – Dijo Valentín – Aquello no era más que un sueño. Y nosotros no tenemos nada que ver con el Maestro Lorenzo. Por favor, dile que no iremos.

Con sorpresa y algo de enfado, miré a mi amigo, que ya despedía sin remordimientos al chico.

Cuando se fue, dijo:

- Vamos a ver a Jeno, Serena… No debiste darle tanta información a Roberto.

- ¿Por qué? – Pregunté inocentemente – Es cierto que tuvimos ese sueño. Yo vivía con Jeno, cerca del mar. El paisaje de una de las fotos, era justo el que se veía desde mi hogar. Pescábamos para comer y no necesitábamos grandes cosas…

- Lo sé Serena – Respondió más calmado el cocinero – Jeno me lo ha contado. Estoy al tanto de vuestra vida pasada… pero se te olvida que aquí no estamos seguros y que no debemos fiarnos de nadie…

Apesadumbrada por los acontecimientos, opté por callarme y seguir a Valentín.

- Pero, no te preocupes Serena – Dijo expresivamente el cocinero – No pasa nada. Todo esto lo que nos dice, es que están espiando lo que hacemos… tendremos que tener más cuidado.

- Sí – Respondí – Vayamos a ver a Jeno. Tenemos que contárselo.

Con parsimonia, fuimos a la sala de Jeno, pero no lo encontramos. Lo buscamos por todas partes y no apareció.

Aún, no sabemos dónde está. Estamos muy preocupados…

Esperemos que no le hayan hecho nada…

Hasta pronto. votar

22/12/10

“Lengua Desconocida… Sueño Compartido”

Han pasado los días sin pausa.

Estuve hablando con Jeno sobre el hombre que me entregó en Tierra Opaca:

- Pienso que esa persona, no forma parte de mi actual vida… no creo que se haya relacionado conmigo…

- Yo pienso igual que tú, Serena – Respondió Jeno, con tono tranquilo – De hecho, es posible que esa persona ya no exista…

Miré a Jeno con interés. Él parecía saber muchas más cosas de las que me contaba.

- Cuándo tuve la ensoñación el otro día…- Dije, esperando encontrar respuestas – Acerca de aquel que se parecía a ti, te sonreíste… ¿qué significado tiene?

Jeno volvió a sonreír. Tranquilamente se levantó de la silla, y se acercó a una de las estanterías de su habitación, donde estábamos:

- Mira – Dijo relajado – Este libro está redactado en otro idioma. La mayoría de las personas de este futuro, no lo pueden leer… ¿Tú puedes?

Cogí el libro con intriga, y lo hojeé con ganas:

- Claro… entiendo perfectamente el libro ¿Por qué? ¿No está en nuestra lengua?

- No Serena – Respondió el maestro – Es otra diferente como te he dicho. Es una lengua poco conocida, porque nadie ha podido decir de qué época es…

- ¿De qué época es? – Pregunté – Entonces, si nadie la reconoce ¿por qué la entiendo?

- Es algo que estoy seguro que descubrirás esta misma noche. Cena temprano y acuéstate pronto. Nos veremos en tus sueños.

Con aquellas palabras, Jeno se despidió de mí y yo me fui a mi dormitorio.

- Una lengua desconocida… un sueño compartido – Dije en voz alta – Cada día me sorprende con algo nuevo…

Aquella noche hice lo que Jeno me había recomendado.

Nada más cerrar los ojos, sentí una presencia en la sala. Quise preguntar si había alguien, pero mi cuerpo estaba totalmente inmóvil.

La oscuridad del cuarto se fue. En su lugar, una claridad casi invisible, me rodeó.

Escuché palabras sin sentido y distorsionadas, hasta que una de ellas la oí claramente:

- Serena… Soy Jeno. Tienes que dejarte llevar. Vamos a encontrar al hombre que te dio a tus padres… respira profundamente.

Hice lo que Jeno me dijo. En un segundo estaba fuera de mi cuerpo, y volaba entre las nubes de la noche.

A mi lado, con una luz azul muy fuerte, Jeno me acompañaba.

- Tus padres no fueron precavidos en ocultártelo todo… eso es bueno, porque así, podremos llegar fácilmente a esa parte de tus recuerdos que has difuminado con los años…

Me agarré fuertemente a él, y llegamos a una especie de torre elegante.

- ¡Es aquí! ¿Verdad Serena? Aquí es donde naciste.

- Es la torre… pero no puede ser. Nada es como tiene que ser.

- ¿Es el futuro o el pasado, Serena? Tienes que saberlo.

Mi mente vagó por el lugar con dudas y miedo. Jeno se dio cuenta de aquello y me miró con los ojos muy abiertos:

- El miedo te hace regresar… el miedo te hace regresar…

La voz y las imágenes desaparecieron. Y de nuevo estaba en mi habitación…

Conmovida aún por la experiencia, intenté dormirme sin éxito. Pero después de mucho rato, lo hice. Hasta esta mañana. Creo que he dormido días enteros…

Os seguiré contando.

Hasta luego. votar

15/12/10

“La Voz”

Los días han ido pasando sin prisa. Desde que tengo el libro mágico, mis recuerdos y sueños reales, se han multiplicado.

Saber ya, quién era la chica del sueño del Arco, o como regresar a nuestro presente, me llenan de energía para seguir con la aventura.

He tenido que ser precavida a la hora de escuchar y leer el libro, porque como me dijo el maestro, hay mucho contenido en él y no puedo abarcarlo todo.

Aún no nos vamos de este futuro, ya que el libro pertenece a este mundo, y hasta que no estudie todo lo necesario, no nos moveremos.

La chica del sueño me habló a través del libro, y gracias a ello, pude saber más acerca del misterioso hombre que me entregó a mis padres:

- Serena… yo soy tú misma y sin embargo no soy tú. Cuando el hombre te dejó en Tierra Opaca, una parte de ti, se dividió en dos. Yo soy la que te ha acompañado en las tinieblas de la noche y en las penumbras de tu habitación. Era yo, la que te animaba desde pequeña, a dejar la oscura aldea en la que vivías.

La voz se hacía más clara a medida que pasaban los días:

- Tu benefactor era un pobre hombre, a pesar de ser una de las personas más ricas del lugar. Las tierras que te vieron nacer, son tierras de luz y de silencio. El mar lo abarca todo y el constante ir y venir de las olas, marcan el día a día de las gentes de allí.

El cielo comenzó a tornarse rojo, cuando escuché como la voz de la que no era yo misma, continuaba su historia:

- Las estrellas te han guiado siempre. En esta realidad y en la pasada. También en la futura. El mar ha pertenecido a tu mundo, aunque no lo conozcas. Tus sueños reales se han encargado de que lo veas, tal y como es. Tu vida en aquel lugar habría sido como la que yo tengo…

Valentín llegó a mi habitación con un gran plato de comida:

- Serena… Llevas días sin salir de aquí. El maestro Jeno, me ha dicho que te traiga estas delicias. Las he estado haciendo toda la mañana. Dice que, es lo que ahora necesitas…

Sin más, el cocinero abandonó el cuarto, y yo me dispuse a comer.

En cuanto vi la comida, tuve un recuerdo no real en mí pasado: un hombre con una larga capa y pelo cano, me ofrecía esas empanadillas rellenas de verduras, mientras me decía:

- Mi querida y adorada esposa… Tomate esto. Lo necesitas para continuar tu viaje. Yo vendré mañana a verte. No te preocupes por nada. Sé que lo conseguirás.

El hombre me dejó sola en aquel recuerdo, y yo comencé a comer con mucho placer. Cerré los ojos y di un primer mordisco, que me llenó de tranquilidad y de olores familiares. El mar estaba cerca en aquella ensoñación y la luz de las estrellas, comenzaban a aparecer tintineantes. El grito de las gaviotas, el de las olas golpeando las rocas y el del viento, hicieron que continuara en aquel mágico lugar.

Todo pasó, cuando Jeno entró en mi habitación:

- ¿Sabes ya quién es el hombre? – Me preguntó con énfasis.

- No – Respondí aún hipnotizada – Pero acabo de ver a alguien que me recuerda a ti y que me ha llamado esposa… ¿lo entiendes?

Jeno sonrió.

- Está bien – Dijo – Es un gran paso. Ahora tienes que descansar Serena. Mañana será otro día.

Con mucho cuidado y atención, Jeno me ayudó a meterme en la cama y cerró las cortinas.

- Vendré a verte pronto. Que tengas muchos sueños…

Hasta pronto. votar

8/12/10

“El Libro Mágico”

En pocos días he conseguido averiguar todas las dudas y preguntas que tenía.

Me ha ayudado mucho el maestro Jeno, que con su peculiar modo de enseñar, me ha abierto los ojos y me ha introducido en un nuevo recuerdo real, sin apenas esfuerzo.

Ya sé quién es el hombre que me entregó a mis padres, quién es la chica del sueño del Arco, como regresar a mi presente y quién es en realidad el Maestro Lorenzo.

Mi intuición me decía que debía de confiar más en Jeno que en Lorenzo, pero mi lado más racional me hacía seguir al Maestro del futuro, con muchas ganas de aprender de nuevo de él.

- No es la misma persona – Me decían una y otra vez Valentín y Jeno – Créenos amiga. Nosotros conocíamos bien al Maestro, y esta persona no es él…

Al principio, no entendía porque decían todas aquellas cosas. No podía comprender como era posible que estuvieran tan seguros.

Todo cambió hace dos noches, cuando el Maestro Lorenzo vino a verme a mi habitación:

- Ya estás hecha toda una mujer Serena – Dijo con tono de sorpresa – Recuerdo la última vez que te vi… eras tan pequeña…

Aquellas palabras me despertaron:

- Maestro, pero si me viste hace pocos meses. Sigo siendo la misma Serena ¿No me recuerdas?

Lorenzo se quedó mudo y abrió muchos los ojos:

- Sí, sí… te recuerdo – Consiguió articular.

Después de aquello, fui a ver a Jeno y se lo conté. Éste me dijo que tenía que confiar en él y que debíamos de trabajar juntos, para conseguir irnos de ese futuro.

- ¿Quién es ese Lorenzo, Jeno? Parece que me conoce de hace mucho, pero no recuerda quién soy.

- Es así como tenía que ser, Serena… -Dijo el maestro – Lorenzo murió en el pasado siendo anciano y su esencia, aunque siga con nosotros, no es la de este Maestro del futuro.

- Ayúdame – Supliqué a Jeno – Necesito saber que pasa y como cambiar las cosas.

Jeno me observó, como otras veces había hecho e hizo un gesto afirmativo con la cabeza.

- Claro que te ayudaré Serena – Respondió – He estado esperando a que te acercaras a mí, para pedirme ayuda. Ese era mi cometido en esta aventura al futuro. Ven – Dijo, mientras, se acercaba a uno de las estanterías de la sala – Aquí tengo todo lo necesario para comenzar…

Jeno cogió una gran llave que guardaba en uno de los cajones de la cómoda, y abrió un compartimento cerrado de la estantería:

- Este libro te ayudará a entender. Tienes que tener cuidado, ya que es un libro mágico, y en él se encierran muchos misterios. Tan solo tienes que descubrir los tuyos, sin ir más allá ¿Has comprendido?

- Si, maestro – Dije con poco convencimiento – Intentaré no ir más allá de mis dudas, pero…

- Ya lo sé – Prosiguió mi amigo – Eres una gran curiosa y te va a resultar difícil, pero tienes que hacerlo… de ello depende nuestro destino en esta realidad…

- De acuerdo – Afirmé – No te preocupes Jeno. Lo haré bien.

El libro es un susurro en mi cabeza. Todo el día parece que me habla y me cuenta historias y métodos para conocer más y más, acerca de mi misma.

- Si todo fuera así de fácil – Le he dicho a Valentín esta mañana.

- Todo es así de fácil – Me ha respondido el cocinero – Lo es, si tú lo deseas.

Todas las dudas parecen estar despejándose. Os seguiré contando.

Besos para todos. votar

1/12/10

“La Fábula De Las Baldosas”

“Las baldosas son todas iguales y no hay una que no dependa de la otra”.

Así comienza una fábula que el Maestro Lorenzo, nos ha enseñado.



Desde que desperté de mis sueños o pesadillas, ya no he vuelto a recordar ninguno.

Los chicos del patio, dicen que no entienden como no ha surtido efecto sus brebajes.

- Es lo más potente que hay en este lugar. Si eso no te ha ayudado a regresar… no sabemos que está pasando.

Jeno y Valentín, siguen cada día que pasa, mis recuerdos.

- Y entonces – Me dicen - ¿Hoy tampoco has visto nada?

- No – Respondo con pereza – Ya os he dicho que el sopor se fue y que no recuerdo ningún sueño, amigos.

Los dos siguen preocupados, con ganas de volver a nuestro presente. Pero siguen pensando, que soy yo la responsable de que sigamos aquí.



- ¿Has estado en tu casa de niña, no? – Me preguntó ayer Jeno.

- Sí. Y vi a mis ancianos padres más jóvenes, y “descubrí” que les fui entregada por un hombre, que…

- Sí, vale – Me interrumpió el maestro – Todo eso ya lo sé, pero lo que necesito es que me digas, si sabes quién es el hombre.

- Nunca lo vi, Jeno. Y tampoco sé si realmente eso ocurrió de verdad… recuerda – Le dije, mientras le miraba fijamente a los ojos – Que me disteis aquel menjunje… y que seguramente nada de lo que recuerdo sea verdad.

Jeno se quedó callado por un rato.

- Te hemos pedido ya disculpas de todas las maneras, amiga – Dijo con pena – Lo sabes. Lo sentimos mucho. Nos equivocamos. Pero conseguimos dos cosas muy provechosas, ¿no crees?

- ¿A qué te refieres? – Pregunté.

- Has estado en tu pasado y has podido tener un sueño revelador, Serena.

- No creo que haya estado en mi pasado, Jeno. Y el sueño… se quedó ahí. Después de atravesar el arco, solo recuerdo la luz cegadora y el fuerte ruido en mitad del bosque… por lo demás… no he sacado nada en claro.



Parece que después de esa charla con el maestro Jeno, éste y Valentín, me han dejado tranquila por unas horas.

Esta mañana he ido a clase con el Maestro Lorenzo. Allí he aprendido la fábula de las baldosas. Es ésta:

“Las baldosas son todas iguales y no hay una que no dependa de la otra.

Todas están hechas de un material delicado.

Si conseguimos poner uno de nuestros pies por encima de una de ellas, sin que nada cambie, el siguiente paso es avanzar hacía la baldosa contigua.

Pero si una de las baldosas se rompe, las que la rodean, se fragmentarán también en miles de trozos.

Hay que tener cuidado en el primer paso que demos. Si es con delicadeza conseguiremos avanzar por las baldosas, sin romperlas. Pero, si no tenemos cuidado, todas las baldosas se romperán.

Sabrías decirme tú ahora, ¿Cuál es el siguiente paso?”.


Hasta luego. votar