28/12/11

“Del Pasado”



He hablado en sueños con el Maestro Lorenzo.

El sueño real, ha comenzado muy angustiante…

Estaba debajo de una gran montaña cubierta de nieve y empezaban a caer pequeñas piedras cerca de mí.

 En ese momento, me he despertado en el sueño y he escuchado la voz del Maestro:

- Serena, acércate a mi habitación… He de hablarte.

 Como si una fuerza desconocida me empujara, he volado hacía el cuarto del Maestro. Él estaba esperándome en la entrada:

- Yo conozco al Maestro Lecea desde hace años – Dijo con la mirada fija en ninguna parte – Pero yo solo lo envié de vuelta a su época… ese pasado en el que estáis ahora y que es tan diferente.

Torcí la cabeza desagradecida ante aquellas palabras:

- Maestro Lorenzo… - Comencé – Mi verdadero padre no puede ser maestro de nada.

Lorenzo asintió.

- Es bueno enseñando – Dijo – Pero no te falta razón en decir eso.

- ¿Alguien puede ser un buen maestro y no ser una buena persona? – Pregunté con la respuesta en mi cabeza.

Lorenzo no dijo nada durante unos segundos.

- Hay muchos que no se conocen y no por ello, son malos en lo que hacen – Dijo, con gesto de recordar.

Quise gritar y convencerlo de lo contrario, pero no podía abrir la boca.

- Eres una chica especial, Serena. Conoces las situaciones antes de que ocurran y no se te escapa cuando alguien no es sincero.

- Sí – Dije.

- Pero esta vez, estás confundida y lo entiendo… tu verdadero padre, fue a tu presente, tan solo para dejarte con tus ancianos padres. Ese pasado al que él pertenece, no te habría hecho bien…

- Pero yo… - Balbuceé - ¿Soy de esta época Maestro? No puedo ser de este pasado tan negativo – 
Apresuré abatida.

- No… Tú no eres de ese pasado… pero…

Aquel “pero”, me resonaba aún por todas partes de la habitación, cuando me desperté sin quererlo.

Valentín me miraba atónito:

- Has estado gritando amiga – Dijo – Y he tenido que despertarte.

Le miré cansada…

Necesito hablar más con el Maestro… Esta noche me dormiré pronto…

¿De qué época soy? ¿Cómo se puede liar tanto la historia?...

Hasta pronto. 



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21/12/11

“El Maestro Lecea”




El Maestro Lecea, ha terminado por confesar:



- Serena… Soy yo… Tu padre.

Con la mirada perdida, continuó:

- He estado pensando todos estos días… Nunca debí ir a tu época…

Lo miré con tristeza. Ante la figura de aquel hombre esbelto pero encorvado y melancólico, no pude más que suspirar:

- Sabía que eras tú desde que te vi – Le dije con calma – Y he sabido estar callada todos estos días.

Lecea levantó la cabeza.

- Nunca debí ir a tu época – Repitió como un autómata y se fue de la sala en la que estábamos.

No puedo comprender como una persona tan extraña, y con tan pocas ideas, puede ir y venir del pasado, sin apenas inmutarse.

Tal vez su misión ya la cumplió y ahora se ha encontrado con nosotros en este momento… y ya no sabe cómo reaccionar.

Jeno y Valentín, quieren que me acerque a él antes de marcharnos:

- Mañana puede ser el día – Me dijo el cocinero muy insistente – Es una persona con problemas, 
Serena… tenemos que tenerlo de nuestra parte.

Mis dos amigos, están convencidos de que corremos serios peligros en este pasado:

- Te recuerdo que los habitantes de la torre, son muy violentos… y no tienen remordimientos – Apuntilló Jeno sin respirar.

- Y que tú sabes que ese hombre que dice ser tu padre, es una persona inestable – Continuó Valentín.

No sé qué quieren que le diga… imagino que sus intenciones, son apaciguar a las fieras de este lugar… pero… no sé cómo hacerlo.

Mi mayor preocupación no es mi padre. Sé que voy a hablar con él y sé que todo esto tenía que ocurrir...

En realidad, lo que más me ronda la cabeza es como puede vivir este hombre, en una realidad tan extraña. No sé cómo ha llegado hasta aquí… Creo que el Maestro Lorenzo lo ayudó a viajar en el tiempo y en el espacio.

Desapareció de mi presente, sin dejar rastro. Y me imagino que el Maestro sabía que Lecea, también era maestro de la torre. Eso sí… en otro momento… en otra realidad.

Si Lorenzo ha sido capaz de ocultarme algo tan importante… ¿Qué más puede esconder?

Hace un rato, hablé con Jeno de mis ideas, y me ha dejado más inquieta:

- Lorenzo nunca nos engañaría… es el Maestro y sabe lo que hace.

- ¿Sí? ¿Tú crees? – Le he preguntado nerviosa – Quería encontrar a mi verdadero padre, pero… este viaje al pasado, no estaba previsto… ¿O sí?

Mi amigo no me ha respondido y ha puesto esa cara que conozco bien, de disimulo.

Esta misma noche me acercaré a Lecea.

Os seguiré contando.

Hasta luego.



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14/12/11

“Dioses”


Las preguntas que los estudiantes de la torre nos hicieron durante la comida, fueron de lo más variopintas.

Muchos de ellos, insistían en que nosotros estábamos allí para quedarnos.

- Sabemos que sois los dioses del futuro y os necesitamos – Decían un grupo de chicos – Imaginamos 
que vosotros sabéis que es así, ¿no?

El lenguaje de los habitantes de la torre, era algo arcaico. Hablaban con un vocabulario poco extenso y había ocasiones en que no entendíamos palabras que decían.

- Maestro Lecea – Interrumpió Valentín – Me prometiste que después de las preguntas, podríamos retirarnos hasta mañana.

El Maestro que miraba al suelo concentrado, no levantó la cabeza, mientras respondía:

- No os puedo dejar acostaros todavía – Dijo con tono grave – No sabemos una cosa muy importante y nos la tenéis que decir…

Mis amigos y yo nos miramos:

- ¿De qué se trata? – Preguntó Jeno.
- Es algo relacionado con nuestras posesiones… En pocos días una expedición del norte, llegará a la torre, cargada de tesoros de tierras lejanas… Nos han prometido que seremos los herederos del futuro y que podremos decidir en todo lo que ocurra…

El cocinero soltó una pequeña e involuntaria carcajada:

- No es para reír – Dijo el Maestro Lecea. Se giró y abrió los brazos en cruz:

- Es el momento adecuado… tenéis que saber que no sois nuestros invitados y que esta noche no dormiréis calientes – Indicó alzando mucho la voz – Necesitamos saber que nos pasará en el futuro…

No pude continuar callada:

- Es una locura – Advertí – No sabemos ni donde estamos… ¿Cómo vamos a saber que va a pasar en vuestras vidas?

Jeno y Valentín me miraron con enfado:

- No quiere decir eso – Afirmó el cocinero – Claro que sabemos todo eso que deseáis conocer… Serena no sabe de lo que habla… está aturdida.

- Atur… ¿qué? – Preguntaron un grupo de jóvenes, que no habían comprendido la palabra.

- Significa que ha tenido unos días muy tensos… No os preocupeis… Os lo diremos… - Tranquilizó el joven maestro.

Incrédula antes las palabras de mis amigos, continué sin hacer caso de lo que decían:

- Maestro Lecea… ¿de verdad no sabe quién soy yo? ¿Acaso eres quién dices ser?

Valentín fue rápido y clarificó:

- ¿Un descendiente de los Maestros de la torre? – Dijo sin respirar.

Lecea se quedó absorto. Por unos instantes creí que iba a confesar que era mi verdadero padre, pero… levantó la mirada y susurró un escueto:

- Si.

Después de aquello, muchos estudiantes se retiraron a descansar y el Maestro decidió dejarnos tranquilos por esa noche.

Pero solo por esa noche…

Seguimos en este curioso pasado, y cada día es más extraño.

Los más jóvenes se acercan a nosotros y  nos hacen preguntas todo el tiempo.

Los más mayores, están convencidos de que somos los dioses del futuro, aunque no queramos 
reconocerlo y nos agasajan todo el tiempo.

Después de la otra noche, no hemos vuelto a ver al Maestro Lecea. Nadie nos dice donde está y la verdad, es que ya estamos cansados de este pasado.

Voy esta tarde a la biblioteca. Necesito saber más sobre estas gentes.

Ojala Pablo estuviera aquí… él sabría cómo tratarlos.

Hasta pronto.





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7/12/11

“Salimos De La Sala Blanca”


La sorpresa que nos tenía preparada la estancia en el pasado perdido del cocinero, iba a ser impresionante.

- Buenos días – Me dijo suavemente Jeno, mientras acariciaba mi brazo – Has dormido como un tronco – 
Continuó, mientras daleaba la cara para mirarme – Y has tenido que andar en sueños, porque no has parado de moverte…

Sonreí.

- Creo que he estado corriendo y gritando, amigo – Le dije casi sin recordar nada – Me duele hasta la garganta… - Callé para escuchar…

El ruido de una muchedumbre se aproximaba.

- Creo que vienen a por nosotros – Dijo Jeno con los ojos muy abiertos – Tenemos que prepararnos.

No entendí que significaba aquello, ya que la ropa que llevábamos puesta, era la misma durante el día y la 
noche, y Valentín, aún no nos había traído la comida y el agua para asearnos.
Jeno se dio cuenta de aquello:

- Cierra los ojos y respira profundamente. Tienes que visualizar la escena que va a ocurrir en breves instantes, con todo lujo de detalles, ¿de acuerdo?

Aquella preparación, la habíamos hechos juntos otras veces. Era para que las circunstancias salieran como nosotros deseábamos. Sin conflictos y con mucha calma.

En pocos minutos, los estudiantes ya estaban delante de la puerta de la sala blanca.

Valentín asomó la cabeza:

- Vamos amigos – Dijo –El Maestro nos espera.

Sin hablar, el cocinero se dio la vuelta y comenzó a caminar.

- ¡Espera! – Le advertí – No hemos comido nada desde ayer por la tarde… ¿No nos has traído desayuno?

Valentín negó con la cabeza.

- No. Y no creo que sea una buena idea que comáis. Vamos. Es tarde.

Con voz autoritaria, el cocinero nos guió, mientras un número indeterminado de estudiantes grandes y robustos, nos seguían murmurando.

- ¿Qué balbucean? – Preguntó Jeno – Parecen el ruido de cien mil cuchillos colisionando entre ellos…

- Están asombrados de veros. Piensan que sois algo así como dioses del futuro… - Respondió Valentín.

Llegamos a la habitación del Maestro Lorenzo en nuestra realidad.

- Aquí es – Señaló el cocinero – Tenéis que ser muy cautos. Aunque este hombre se parece a alguien que conocimos… él dice no recordarnos – Valentín me miró fijamente – Sobre todo tú Serena. Tienes que guardar la calma.

Con nervios y curiosidad, entramos en la sala.

Un hombre alto y esbelto, permanecía de pie, de espaldas a nosotros.

Cuando se giró, comprendí las palabras de mi amigo…. Aquella persona era igual que… Mi verdadero padre.

Casi grito del impacto, pero no lo hice.

El hombre se presentó como el Maestro Lecea. Dijo estar orgulloso de estar frente a los guardianes del 
futuro y de ser él el ser honrado que hablaba por primera vez con nosotros.

Luego nos confirmó que en dos o tres días, podríamos irnos de allí.

- ¿Tantos días? – Pregunté en voz baja. El hombre me escuchó.

- No son tantos, joven. Sé que serán de vuestro agrado.

Mañana tenemos una cena con todos los habitantes de la torre.

- Será en el patio central – Dijo el Maestro – Y luego haremos una ronda de preguntas.

Aturdida, asentí.

Yo creo que ese tal Lecea, sí es mi verdadero padre y que está disimulando…

Mi amigo insiste en que no lo es, pero si no es… ¿Por qué se parece tanto a mi padre?

Ya os contaré.

Hasta pronto.


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30/11/11

“Violentos”



Una figura alta y cansada apareció en la puerta de la sala blanca:

- Chicos… Han sido días duros y de largas charlas con los estudiantes de esta torre… pero por fin, he conseguido mi propósito.

Valentín estaba ojeroso y hablaba con la voz ronca:

- Mis antepasados son bastante curiosos en esta época. Creen en un nuevo amanecer y confían los unos en los otros sin dudar.

- Entonces porque estamos encerrados aquí ¿Cuál es el peligro? – Pregunté mientras permanecía sentada en el suelo.

- Todos – Respondió el cocinero misterioso – Estas personas son muy amables con los que conocen o son como ellos, pero con los desconocidos no son tan simpáticos…

- A mí  no me importa, Valentín… Qué más da que no sean muy simpáticos con nosotros… - Dije.

- No lo entiendes – Dijo mi amigo con los ojos en blanco – Estas gentes son violentos… han aprendido a solventar sus miedos a fuerza de golpes… son unos cobardes…

Jeno intervino:

- ¿Por qué les has llamado antepasados? ¿No estamos en el futuro?

Valentín asintió con la cabeza.

- Algo falló en el viaje… algún hecho imprevisto, nos hizo desviarnos de nuestro destino – Respondió más tranquilo el cocinero.

- Si estas personas son violentas… - Continuó hablando el joven maestro – Tenemos un problema, ¿no?

- Ya no – Dijo feliz Valentín – Les he convencido y creen que sois los dueños del futuro. Piensan que sois sus yos futuros.

- No son muy listos, ¿verdad? – Dije con tono de burla – Tantos golpes y tanta crueldad… No piensan muy a menudo…

Valentín nos hizo callar con gestos.

Escuchamos a un grupo de jóvenes que acababan de salir de una de sus clases. Como todos los miércoles, se quedarían en la puerta de la sala durante varias horas, haciendo mucho ruido y luego se irían a sus habitaciones.

- ¿Sabes ya por qué se paran aquí desde hace unos días? – Preguntó sabiamente Jeno.

- Sí… - Contestó Valentín – Creen que dais buena fortuna y que si están cerca de vosotros serán seres más ricos y poderosos.

- Todo esto no tiene sentido amigo – Le dije al cocinero.

- Lo sé… Por eso tenemos que salir de aquí cuanto antes… pero primero tenéis que hablar con el Maestro de la torre. Es necesario…

Sin más, Valentín nos dejó sin resolvernos más dudas, en busca de nuestra comida y de nuestra ropa recién lavada.

Menos mal que estoy con Jeno… sino, la espera, sería menos soportable…

Hasta luego.




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23/11/11

“Fuertes y Robustos”


Nada más aparecer en el futuro del cocinero, un chico joven y robusto, se nos acercó:

- Hola – Nos dijo – Me llamo Manny. Si queréis sobrevivir, tenéis que venir conmigo.

Valentín, Jeno y yo, nos miramos desconcertados.

- ¿Quién eres? – Preguntó Jeno.

Manny no dijo nada. Tan solo me cogió de la mano, y comenzó su marcha.

Mis amigos nos siguieron.

Llegamos hasta la puerta de una sala blanca:

- Hasta aquí puedo acompañaros… Hace años, que no puedo permanecer en una habitación blanca. De hecho, casi nadie en la torre puede. Aquí estaréis a salvo.

El muchacho se alejó nervioso, dando palmadas en el aire.

- ¿Qué ha sido eso? – Pregunté - ¿Quién era ese tal Manny?

- Parece que nos conoce… - Apuntó el cocinero – Es como si supiera que íbamos a llegar justo en este preciso instante.

Mientras hablaba, Jeno abrió la puerta de la sala blanca:

- Ya sabéis como tenemos que estar en esta sala – Recordó – Sin miedos, sin expectativas, con la mente calmada… Juntos podemos. ¡Vamos! – Animó.

- Un momento – Dije – He escuchado unos pasos… Alguien nos observa.

- Seguramente será Manny… No te preocupes Serena. Vamos a hacerle caso… - Tranquilizó Valentín.

- No estoy preocupada – Respondí – Tengo una intuición… Creo que…

Sin poder acabar la frase, un grupo de estudiantes grandes y fuertes, se vislumbraron al final del pasillo:

- No es momento de hablar – Susurró el cocinero- Entremos en la sala.

Mi amigo nos empujó y cerró la puerta tras él.

- Tengo que contaros algo importante – Dijo con intriga – Creo que no estamos en mi verdadera época…

Jeno reaccionó:

- ¿Por qué dices eso?

El cocinero se quedó pensativo:

- No sé si es adecuado que os lo cuente… Es tan solo una idea…

- Venga Valentín… cuéntanos… - Le dije – Aunque sea una locura o lo parezca. Queremos saber tus dudas.

- De acuerdo…- Contestó – Como habéis visto todos los alumnos que venían hacía aquí, eran muy altos y grandes, ¿no?

- Es verdad – Comentó Jeno – Pero… ¿Por qué es raro?

El cocinero decidió callar y acercarse a la puerta.

- Hay alguien aquí – Dijo señalando a la puerta blanca – Están esperando a que salgamos… Pero, solo saldré yo. Soy como ellos…

Sin poder decirle nada, Valentín abrió la puerta y salió al pasillo.

Apenas le escuchamos hablar. Tan solo susurros que se alejaban.

Jeno y yo, seguimos en la sala blanca.

Los entresijos de los viajes en el tiempo y el espacio, aún no los tengo claros, pero por lo menos, Jeno y yo, estamos compartiendo muchas anécdotas estos días…

Le echaba de menos…

Os seguiré contando.

Hasta pronto.  



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16/11/11

“El Legado De Los Viajes En El Tiempo”


En unos legajos antiguos, he encontrado la clave de los viajes.

Mi amigo Jeno, me ha explicado que antes de que yo naciera, ya existían personas con las inquietudes de viajar a otras épocas, y con la necesidad de comprender el pasado de modo distinto a como nos lo contaron.

Si cierro los ojos, aún puedo ver esas letras de las que he aprendido tanto:

Los viajes no son cosa de estos tiempos. Siempre han existido. La mente humana, enfrascada en sus problemas y en cometer los mismos errores, no ven más allá de sus ojos. Hay una verdad más cierta si atravesamos el velo del miedo.

Los antepasados eran seres sabios. Algunos creen que por no tener nuestros conocimientos, por no saber leer de la forma en que nosotros lo hacemos, por no pensar como pensamos hoy en día, eran personas torpes, más cercanas a los animales que al hombre… Pero se equivocan. La necesidad de conocer y el deseo de ser libre, es universal. Siempre ha ocurrido. Ni siquiera los animales se libran de ellos.

Hemos encontrado evidencias que nos dicen, que hubo algunas gentes en el pasado, que conocían mucho más de lo que creemos hoy en día. Seres con la intuición suficiente como para saber que el ser humano, podría viajar en el tiempo y en el espacio sin impedimentos y con extraña facilidad.

Los libros antiguos nos desvelan los secretos de sus experimentos. Todo ha quedado oculto por el devenir de los días, pero una pequeña parte de sus legados, han reaparecido.

Como viajar en el tiempo y en el espacio, ya se enseñaba en las torres del pasado.

Hubo personas, quizás perseguidas por sus ideas, que se adelantaron (como piensan muchos) a su tiempo, y lo que lo único que hicieron fue navegar por los desconocido si miedos.

Hoy en día os puedo asegurar, que sin sus experimentos, no podríamos conocer muchas cosas que hoy sabemos.

Para viajar en el tiempo y en el espacio se creó una máquina. Varios científicos la crearon a la vez, en diferentes partes del mundo, sin conocerse de nada. Un instrumento mágico, hizo que esas personas se conocieran y compartieran sus claves para los viajes. Muchos no los creyeron. Otros dijeron que estaban locos. Y otros, que se adelantaron demasiado a su época. Sin embargo, juntos consiguieron hacer sus sueños realidad.

Los neutrinos, se convirtieron en parte esencial de sus trabajos. Aún en ciernes, las investigaciones se llevaron a cabo en la más absoluta intimidad. Nadie conocía a esas personas y mucho menos sus experimentos.

Sin embargo, en pocos años, consiguieron ir hacía el pasado. Un pequeño animal de laboratorio, fue el primero en aparecer diez años antes. La cámara instalada dentro de su cabeza, hizo que la fantasía se hiciera realidad. Las grabaciones del pasado, resultaron ser perfectas y muchos se asombraron de ver el reciente pasado a través de los ojos de una rata.

¿Pero cómo consiguieron estas personas tal hazaña, si como muchos creían, los antepasados eran torpes e inmaduros?

Muy sencillo… con el poder de sus pensamientos. Sus ideas, se convirtieron en imágenes y en poco tiempo, esas imágenes se tornaron realidad.

¿Quién dijo que en el pasado, nadie sabía nada? ¿Cómo pudimos ser tan egocéntricos?

El miedo a desaparecer nos hizo callar durante años, pero desde hoy, las sombras han dejado de existir.

Este tratado sobre los viajes en el tiempo, abrirá la mente de muchos. Y muchos querrán viajar con nosotros. Sin duda…”.

Estoy emocionada. El cocinero vendrá esta tarde y terminará por contarme los secretos de los viajes.

En pocos días, nos iremos a su futuro y entonces buscaré a mi verdadero padre.

Eso no se lo he dicho a Valentín ni a Jeno. Pero, sé que cuando llegue el momento, ellos me ayudaran.

Hasta luego.



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9/11/11

“Cómo viajar en el tiempo y en el espacio”



- Tú te vienes conmigo – Me ordenó mi amigo el cocinero cuando estábamos solos en el comedor– Tenemos que dar con el mago que me engañó.

Levanté la mirada de mi plato de comida y quise expresar mis temores a viajar a su época, pero Valentín se sentó enfrente de mí con total parsimonia, y continuó hablando:

- No tienes por qué preocuparte amiga. Yo sé cómo hacer las cosas. Tan solo me has de seguir y dejarte llevar.

Negué con la cabeza.

- Va a ser todo muy sencillo. Ya verás. No nos perderemos. Tengo mucha práctica en ir a mi presente.

- Pero – Pude decir – después de todo lo que vivimos en esa época… no creo que regresar, sea lo más adecuado…

- No pasa nada. Es muy probable que ese futuro haya cambiado por completo. Por favor, tienes que venir conmigo – Me suplicó.

Pensé por un momento, hasta que se me ocurrió una idea:

- De acuerdo… Iré. Pero Jeno me acompañará… y me tienes que explicar cómo se hacen los viajes en el t
tiempo y en el espacio…

Valentín me miró angustiado:

- No creo que deba contarte nada, Serena.

- Pues entonces… no creo que vaya contigo. Me da miedo regresar.

El cocinero se levantó de la gran silla roja y me miró con altanería:

- No tienes por qué ser así, amiga. Estoy convencido de que ese mago, es alguien realmente importante para tu historia... – Dijo misterioso.

Lo miré sin aspavientos y dije:

- Son mis condiciones. No quiero arriesgarme a quedar atrapada de nuevo.

Con un suspiro se acercó detrás de mí y me tocó los hombros:

- Vale. Estoy conforme. Pero tienes que prometerme que no contarás nada.

Se lo prometí y se fue tranquilo a la cocina.

Yo hoy, he estado indagando.

Sé los fenómenos físicos que ocurren a mí alrededor y en mi misma, cuando viajo, pero el mecanismo en sí, se me escapa.

En el futuro del cocinero, hace años, que los seres humanos aprendieron a viajar de esa manera. Muchos saben la técnica y la manejan casi a su antojo. Claro, que hay una gran mayoría, que ni la utiliza ni sabe cómo hacerlo:

- Es un legado que proteger – Me advirtió mi amigo.

Sin duda, mañana aprenderé por qué, pierdo la conciencie, veo luces fuertes y escucho sonidos atronadores, cuando viajo en el tiempo y el espacio.

Necesito saber más.

Pronto os contaré.

Besos para todos.



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2/11/11

“Todo Está Claro”


El tiempo no cambió cuando estuvimos en el Norte. Ya está todo aclarado.

Aquella mujer que se hizo pasar por la madre de la Serena de esta época, confesó todo:

- Hablé con un mago, un controlador de mentes, para que me ayudara – Relató.

- ¿Y esa persona fue la que se hizo pasar por el padre de Serena? – Preguntó el cocinero expectante.

- Si – Dijo casi en susurro.

Valentín se quedó realmente fastidiado:

- No me di cuenta de nada, amiga – Se disculpó.

- No ha sido culpa tuya – Le dije al cocinero – Nadie se dio cuenta. Ni siquiera los maestros más sabios de la torre…

Y así fue. Ni tan siquiera el Maestro Lorenzo, fue capaz de ver el engaño.

- ¿Y qué fue del mago? – Quisimos saber.

- No lo sé – Respondió la mujer – Desapareció sin más. Como si nunca hubiera existido. Como un fantasma.

Pensé en mi verdadero padre. Él también desapareció sin más motivos…

Lorenzo me miró despacio:

- No ha sido él, Serena. No era tan hábil – Me señaló el viejo Maestro – Y no creo que sepamos nunca quién fue… Tal vez viniera de otra época.

- Si – Dijo la farsante gritando – Era eso. Vino de otro momento y…

- Deja de inventar – Dijo el cocinero enfurecido – Me has engañado y se nota que sigues mintiendo…

La embaucadora mujer se quedó en silencio. Lorenzo decidió llevársela a otra habitación:

- Ven conmigo – Le instó – Es mejor que dejes que nos hagamos a la idea de lo que hemos vivido…

Todo un engaño de nuestra mente… y fue compartido… Todos creían que estábamos en otra época, en otro momento temporal, que nada tenía que ver con los que fuimos al Norte…

Pablo ha respirado tranquilo al enterarse:

- No quería que te fueras, Serena – Me ha dicho – No entendía nada, pero sabía que algo raro estaba pasando.

El pequeño sabio… Creo que nadie se encargó de escucharle en su momento… Al igual que a mí. 

Todos estos días encerrada en mi cuarto… sin poder solucionar mi marcha…

Pero ya todo está resuelto. Aunque Valentín no está nada conforme. Sigue enfadado. Dice que hará todo lo posible para localizar al mago y que si es necesario, regresará a su futuro.

- Tal vez allí, sepan algo más - Apuntilló.

Yo si estoy tranquila y feliz por los acontecimientos.

Hasta pronto.


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