5/1/11

“El Chico Jeno”

Al final Jeno apareció en la habitación del Maestro Lorenzo.

- He estado esperándoos aquí… ¿Qué ocurre?

Jeno nos miraba al cocinero y a mí, con sorpresa:

- Me dijo Lorenzo que viniera, que vosotros me buscaríais… - El maestro, hablaba muy lento y su expresión parecía la de un muñeco – Pero, por favor, pasad y sentaros, Lorenzo no tardará en llegar.

Valentín me asió del brazo con fuerza:

- Serena, ten cuidado. Creo que algo le pasa a Jeno.

- Ya veo, amigo… - Respondí en susurro – Veremos que nos cuenta.

Nos sentamos al lado del maestro, y éste comenzó una fantástica historia, en la que él era el protagonista:

- Llegué a las cascadas de noche. El frío que hacía se metía entre los huesos. De repente, no os puedo decir cuándo, escuché un sonido que no reconocí.

- Jeno… - Le interrumpí - ¿Qué te pasa?

Jeno me observó con detenimiento.

- No, ¿qué te pasa a ti? ¿Quién eres? ¿Por qué me llamas maestro?

Valentín se percató al instante de la situación, e intentó comunicarse conmigo en voz casi inaudible:

- Serena… este no es Jeno. Tiene su misma cara, pero no es él.

- Las cataratas estaban llenas de agua limpia – Continuó el chico – Yo creo que el sonido provenía de dentro de las rocas…

- Y entonces, ¿Qué ocurrió? – Preguntó el cocinero.

- Entonces, llegaron a mi memoria unos ruidos, que se parecían mucho a aquel que escuchaba… provenía de otra época, de otro modo de vida, de otros habitantes del lugar…

¿Estaba hablando Jeno de otra vida, de nuevo? – Pensé para mí.

- No comprendía nada – Continuó – Hasta que Lorenzo me lo dijo: Jeno, tú no eres tú y tienes que descubrir quién eres. Si no lo haces, te quedarás atrapado en tus pensamientos para siempre… ¡Abre tu mente! Me ordenó el anciano.

- ¿Y lo hiciste? – Pregunté.

Jeno no respondió. Miró hacía Valentín, y continuó su relato:

- Sí, claro que lo hice. Lorenzo es el más sabio del lugar y nunca me ha mentido. Creo que es como un padre para mí… aunque realmente no recuerdo cuando lo conocí…

Todo parecía ir de mal en peor. Ahora el Jeno, que ya no era Jeno, no me hablaba y además, creía en el maestro Lorenzo.

- Quiero deciros algo importante… ya sé porque no os vais a vuestra época… vosotros y yo mismo, pertenecemos a este mundo…

Valentín asintió.

- Claro. Yo soy de este lugar, pero Serena… ¿Y tú?

- Yo el primero. No recordaba muchas cosas de mi infancia… y ya sí. A Serena la conocí, cuando éramos niños. Desde entonces, la he seguido en mis sueños… hasta ahora.

Algo asustada, dije, sin ninguna expresión en mi rostro:

- Eso no suena nada bien amigo… No puedo creer que seas la misma persona de hace unos días… y si eres tú ¿Qué te han hecho? ¿Qué te has hecho?

Jeno no respondió. Yo miré al cocinero con prisa:

- Valentín nos tenemos que ir ya. Dejemos a Jeno que recuerde… volveremos más tarde.

- De acuerdo – Respondió – Pero Jeno, recuerda quién eres de verdad… sé tú mismo. No te enredes en historias de las que tal vez no puedas salir. Te estaremos esperando en la habitación de Serena.

Todo esto ocurrió ayer. Estamos esperando pacientemente a que Jeno regrese… ojalá lo haga pronto.

Besos para todos. votar

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