2/2/11

“Mi Historia”



Creo haber comprendido los sueños de mi despertar.

He estado en coma, aunque no lo estaba realmente.

Mis amigos a mí alrededor, se dieron cuenta al instante. Desde que llegamos al futuro del cocinero, cambié.

Me aterraba encontrarme con las luces brillantes y los silbidos atronadores, que acompañaban los cambios de época (aunque no de lugar).

Jeno ha sido muy generoso conmigo estos días, y se ha encargado de enseñarme alguna información que permanecía oculta en mi memoria.

- Serena… desde que los seres humanos conseguimos viajar en el tiempo y en el espacio, algo nos pasó – Comenzó el maestro con mucho interés – Los cambios que llegaron fueron grandes y muchos no supieron asumirlos.

- Esa parte del pasado la conozco – Dije, aún cansada por los acontecimientos.

- No creo – Me respondió el joven maestro – Hay muchas partes de la historia que dejaron de enseñarse. Tal vez, porque creímos que no la necesitábamos…

- ¡Pero siempre se necesita saber el pasado para progresar hacía el futuro! - Exclamé con sorpresa - ¿Cómo puede ser que generaciones supuestamente avanzadas hayan omitido cosas tan importantes?

Jeno me observó con la tranquilidad de alguien sabio y mucho más mayor, de lo que denotaba su cara:

- Eras una niña cuando tus padres te acogieron en su hogar… - Inició la historia de mi vida, sin apartar su vista de mis ojos.

- Y aprendí mucho con ellos Jeno – Interrumpí.

- No lo dudo amiga. Todo lo que has vivido te ha hecho como eres, pero detrás de esa donación a tus padres, hay algo más…

Le pedí con gestos que continuará la narración:

- Tu verdadero padre necesitaba escapar de su vida. Tú tendrías que haber vivido otra forma de existencia muy diferente a la que has tenido…

- Pero eso es lamentarse por lo que no se ha tenido- Dije indignada – Yo soy lo que soy por lo que he sido, maestro…

- Es así Serena – Dijo Jeno – Pero tu padre sabía quién serías en tu futuro y por eso te entregó en la posada… tu padre era un hombre con miedo.

- ¿Miedo? ¿A qué? – Pregunté casi gritando.

El maestro hizo una breve pausa y continuó:

- Como te he dicho, hubo muchas personas en el pasado que no supieron asumir los cambios de los viajes en el tiempo y en el espacio. Muchos se juntaron e intervinieron en las grandes decisiones, para que los cambios no se produjeran.

- No te entiendo amigo – Le dije cansada – Explícamelo mejor, por favor.

- Los “Teóricos de la Catástrofe”, así se les llamó a las personas que vaticinaban el fin de los días. Los cambios y el avance en la ciencia les asustaba, aunque ninguno de ellos lo reconocía. Tu verdadero padre era uno de ellos…

- ¿Y qué tiene que ver conmigo? – Pregunté.

- Tu padre era asiduo a las lecturas de profesionales espirituales…

- Un momento – Interrumpí – Esa profesión quedó obsoleta hace años… ¿aún existen?

- Claro. Se cambiaron de nombre, se lavaron la cara y siguieron con nosotros. Siempre dijeron que solo ellos eran capaces de predecir el futuro… pero como sabes, ellos no son los únicos.

- Claro. Es una de las materias de la torre. Todos tenemos la capacidad de aprendizaje. No es de unos pocos.

- Exacto… pues bien. Tu padre y los Teóricos, creían a pies juntillas todo lo que predecían esas personas. Y ellos nunca quisieron aprender. El miedo a avanzar hacía los viajes en el tiempo y el espacio, les movía a actuar sin pensar ni razonar.

- ¿Y yo? – Insistí.

- Tu padre supo desde antes de que tú nacieras, que viajarías en el tiempo más que ninguna persona. Eso le produjo un gran terror. Tu padre pensó que si se quedaba contigo su mundo y el tuyo propio, desaparecían en el vacío…

- ¿Y no supo que a pesar de alejarme de él, mi futuro avanzaría hacía lo que es hoy?

- Eso no se lo dijeron Serena. Recuerda que ese hombre solo oía lo que le interesaba y era un verdadero miedoso. Solo quería huir en sentido contrario a ti y a tu futuro…



Alucinada ante las palabras del maestro, comprendí que mi historia se remonta a años atrás. Mucho antes de mi actual nacimiento.

Soy una persona afortunada por contar con mi amigo Jeno.

Ha habido más revelaciones. Gracias a él y al cocinero.

Hasta luego. votar

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