16/3/11

“Desolación En Mi Aldea”

Catástrofe, terror en las calles…

Esta noche he soñado con Tierra Opaca, mi aldea.
La oscuridad que siempre ha acompañado a la ciudadela, se mezclaba con la sangre y los gritos de desesperación:

- ¡El fin del mundo! – Gritaban los habitantes, con la cara desencajada.

Sin llegar a comprender el inicio de la tragedia, he visto a mis padres en la posada.
Viajeros de otros lugares, llenos de bártulos y comida, hacían cola en el abandonado mesón.

“No puede ser… mis padres cerraron la posada, cuando yo me fui” – Pensé por un momento.
Observé mejor la escena: mujeres y niños pequeños, andaban cogidos de la mano por las calles, sin rumbo. 

Los hombres se hacinaban en las casas y en las posadas, sin apenas aire para respirar…mis queridos y ancianos padres, luchaban por mantener el orden dentro de la casa:
- Primero los que no saben leer ni escribir. Necesitamos personas con habilidades manuales – Gritaba mi padre, mientras tosía sin descanso.

Una vez más, me he dado cuenta de que estaba soñando. Y he imaginado que todo lo vivido no era real.

- Es real – He escuchado en mi cabeza – Es real, Serena. Y tú lo sabes. Las luces de la aldea comenzaron a apagarse y personas de todas partes aparecieron como por arte de magia en aquel desolado lugar.

Mis padres… mis recordados padres… los echo tanto de menos…

- Cuidado Serena – He vuelto a creer escuchar – Las trampas del dolor te pueden coger.
Así, que con aquel galimatías y drama, he despertado sin risueño y con la sensación de haber estado en mi aldea de verdad.

Mis pasos se han dirigido velozmente, a ver a mi amigo y maestro:

- Maestro – Jeno me ha atendido al principio de mi historia – He soñado algo horrible. El otro día en la pequeña torre, mis padres…
- No, Serena. La pequeña torre es muy personal. Ninguna vivencia de allí puede ser contada.
- Pero – He replicado – No es eso. Esta noche he tenido un sueño…y creo que no era tal…
- Amiga – Me ha respondido Jeno con tranquilidad y cogiéndome de la mano – Si está relacionado con lo que viviste en la pequeña torre… no puedo ayudarte.

Mis esperanzas de ser ayudada por los maestros, se han evaporado.

Nadie me dice nada… y no encuentro a Valentín. Espero que no haya regresado al pasado sin nosotros…

Creo, que sé lo que ha pasado en la aldea. En mi sueño oía a una niña pequeña decir:
- Mamá… ¿Y si vienen a por nosotras también? Los seres de más allá de las montañas son malos y despiadados…
La madre de la niña la ha apretado contra su pecho, sin mediar palabra alguna.

Siempre hubo miedo en mi pueblo a los seres de fuera. Las manías e historias de los más viejos del lugar, hicieron de Tierra Opaca, un lugar gris y apartado.

¿Es posible que esos seres existan realmente, o será la propia ciudadela la que se ha creado esa  terrible catástrofe, capaz de matar a cada habitante de la aldea sin esperanza?

Sean o no las supersticiones lo que ha matado a mi pueblo, lo cierto, es que siento que ya no queda nada. Tan solo vacío.

Ojala los maestros quieran escucharme…
Voy a buscar al cocinero.
Besos para todos.
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