2/3/11

“En La Pequeña Torre”

Anoche me pasó algo extraño. Mi primo Josué me despertó con gritos:
- ¡Vamos Serena! Es hora de que te vistas. Tus padres te esperan al otro lado.

Desorientada y algo cansada, miré a Josué y le dije:

- No es de día todavía. Necesito seguir durmiendo. No quiero despertar…

Pero antes de acabar mis palabras, mi primo ya que había destapado y zarandeado para que me incorporara.

- Tus padres te esperan al otro lado. Si no vienes tú, ordenaré que te detengan.

Fueron esas palabras, las que me hicieron comprender que estaba soñando y que en realidad llevaba meses sin ver a mi primo:

- Me he dado cuenta. No voy a ir. Esto no es más que un sueño.

Josué me miró.

- Bien. Haz lo que quieras y piensa lo que quieras… Pero tus padres te esperan y si no vas, se preocuparán.

- No se preocuparán, puesto que no existen… todo está en mi cabeza.

- No te acuerdas, ¿verdad? – Preguntó con tranquilidad.

- ¿Acordarme? ¿De qué?

Mi primo no abrió la boca. Pasó unos minutos callado y entonces me contó:

- Encontramos un aparato del futuro. Mariana lo desenterró al poco de irte tú de la torre. Tenía unas letras grabadas: VTE.

Abrí mucho los ojos.

- Veo por tu expresión que sabes de lo que hablo.

- Sí – Respondí – Son las siglas de Viajeros del tiempo y el espacio. Viene de un pasado muy lejano…

- Ya lo sé prima – Dijo Josué sin apenas mover la cara – Tienes que ayudarnos. Te necesitamos.

- ¿Cuándo he vuelto a la torre de mi presente?

Josué me miró con lastima:

- Es verdad. No recuerdas nada de nada. Serena – Continuó – Sigues en la torre en la que estabas… soy yo, el que ha venido gracias al aparato…

- Entonces… Todo esto no es real, ¿no? Tú en realidad no estás aquí. ¿Y Pablo?

- ¿Quién es Pablo? – Preguntó el joven maestro – No sé de quién me hablas. Pero venga… tus padres te esperan.

Respire profundamente y moví la cabeza de un lado a otro:

- Está bien… iré contigo. ¿Dónde están mis padres?

- Al otro lado de la puerta de la pequeña torre.

- No conozco esa torre… - Murmuré.

- Yo te llevo. Es de noche y tus padres están al otro lado desde la mañana. Es posible que estén dormidos… pero es la mejor hora para viajar… vamos.

Sin una explicación más, Josué salió primero del cuarto. Yo lo seguí despacio.

Atravesando el patio, llegamos a una explanada, y allí estaba la pequeña torre.

- Tienes que ir sola – Me dijo – Si no, no funcionará.

- De acuerdo – Respondí bostezando.

- Serena. Tienes que estar despierta – Me aconsejó el maestro – No cierres los ojos. Hazlo como te digo, por favor.

- Vale…

Al atravesar la puerta, sentí un escalofrío y el sueño me inundó por completo. Sin poder remediarlo mis ojos se cerraron. A pesar de ello, seguí caminando en la oscuridad. El miedo era cada vez más intenso.

Escuché:

- Serena. ¿De dónde vienes? Te hemos estado esperando. Ya no podrás vernos…

- ¿Papá? ¿Mamá? – Pregunté con cautela.

- Si hija… ya no estamos en tu presente. Ya no estamos. Hemos querido venir a verte para despedirnos… en la aldea todo se ha vuelto negro. Todas las personas mueren enfermas… apenas se puede respirar… por favor, hija. No vengas más a la ciudadela… nada bueno te espera allí…

- ¿Papá? ¿Mamá? – Repetí como en sueños.

- Adiós hija. Te queremos.

Creo que ya no están vivos… no en su época… algo ha ocurrido en Tierra Opaca… Tengo que descubrirlo...

Hasta pronto. votar

3 comentarios:

  1. Con esos finales nos dejás fritos, una pausa del tiempo que se estanca esperando y esperando con la sensación que tiene Serena a partir de su viaje al descubrimiento.

    Abrazos.

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  2. Precioso relato...me ha encantado...muy bueno...un saludo

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  3. Adrián: Gracias por tus palabras! Después de la espera llegará la respuesta :) Un abrazo ;)

    Fibonacci: Muchas gracias :) Me alegra que te guste! Un saludo

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