13/4/11

"Convencidos… Derrotados"


Los chicos del patio, han conseguido “convencer” a casi toda la torre. Vivimos bajo sus normas y nos escondemos, por miedo a sus reacciones.

Los maestros, han sido encontrados y puestos en celdas individuales. No hay contacto físico entre ellos, pero me consta que sí se ven en sueños. Pablo me lo ha dicho:

- Son seres expertos… No tengas miedo Serena. Saldremos de esta…

Estos días de revuelo y sinsentido, he estado buscando información, del que inició las no creencias de los chicos del patio.

Un ejemplo para todos ellos. Un sabio en la cabeza de los necios… esa persona existió… pero es posible que su mensaje se haya desvirtuado con el paso del tiempo.

He encontrado un escrito de él. Del primer chico del patio que se conoce. No tiene nombre, ni cara, y nadie sabe de qué época proviene. Este es el texto:

“Sin cuerpo… he nacido sin cuerpo.


Navego por la vida con un aspecto que no me corresponde. Soy lo que creen los demás que soy, pero en realidad no me conocen.


Camino sin pies por largas calles. Mirando a todas partes, sin miedo pero precavido. Si no estoy atento, alguien me pisará o me atravesará sin remordimientos.


Una pequeña mota de polvo, enturbia mis ojos. El cielo ha comenzado a oscurecer y yo observo sin descanso.


Hay muchas personas que me acompañan. Creen que soy, porque aparezco ante ellos sin máscaras. Pero no soy lo que ven.


Comprendo que tienen miedo de vivir. Son seres sensibles y llenos de esperanzas.


Yo ya no tengo nada. Pues nada me queda y nada tengo. Tan solo yo mismo.


Lo que creo no importa. Nada importa. Es silencio y tristeza lo que escucho dentro de mi alma.


Solidifico mis ganas de escuchar con verbos atados. No soy quien ellos ven.


Simplemente no creo en nada. Ni en nadie. Soy tan solo una sombra de la nada.


Una mota de polvo en la mirada”.

Parece ser, que era un erudito entre los suyos. Caminaba entre los estudiantes, con la cabeza muy alta, haciendo a los demás, pequeños a su paso.

Comprendo que algunos lo quisieran seguir sin condiciones. Muchos de ellos, dejaron de pensar por sí mismos.

- Es más sencillo no creer en nada… es mejor no pensar – Decían.

Las luces de la torre, se apagan temprano desde que los chicos del patio gobiernan. Si no obedecemos, nos castigan.

Pablo y yo, sobrevivimos, junto al cocinero, medio encerrados en la biblioteca. Comemos muy bien, gracias a la maña de Valentín y aprendemos mucho, junto al pequeño sabio.

Nos estamos preparando, dice Pablo, para lo que llega…

- En poco tiempo – Vaticina – Las personas de la torre, dejarán de ser ellas mismas. Ya no importará nada más que el grupo y las no creencias de los chicos del patio. Cuando eso ocurra… estaremos perdidos y necesitaremos mucha fuerza. Los sueños nos ayudarán.

Escucho al pequeño hablar de sueños y telepatía; veo al cocinero sanarse a sí mismo con gran acierto, y no logro comprender, como un grupo tan avanzado, ha caído en las trampas de los chicos del patio.

Respiro profundamente y me tranquilizo. Es la hora que estábamos esperando. Como dice Pablo: Todo va a salir bien.

Besos para todos. votar

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