6/4/11

“Sin Creencias”

Le conté a Pablo mis dudas. El pequeño, se quedó pensativo durante un buen rato, hasta que dijo:
- Tenemos que hacer caso al maestro. Es posible que mi antepasado Josué, no esté preparado para encontrarme – Su cara denotaba la misma preocupación que había visto en Jeno, horas antes.

- Pero Pablo – Respondí fastidiada – Yo creía que tú deseabas venir conmigo… te necesitamos.

- Mira Serena – Continuó el chico – Yo soy pequeño, pero puedo adelantar los acontecimientos, teniendo en cuenta las variables que…

Un fuerte ruido y voces en el patio central, interrumpieron a Pablo.

Nos asomamos y vimos con sorpresa, como un amplio grupo de alumnos, giraban alrededor del patio, haciendo ruido con palos en el suelo y gritando. Uno de los chicos del patio, les alentaba:

“Nosotros os lo dijimos… Las personas del pasado son confiadas. Nos creyeron en todo lo que les dijimos. No son como nosotros. Creer no lleva a ningún sitio, tan solo a confiar en lo que no se puede confiar… ellos son la muestra de su incompetencia…”.

El murmullo de estudiantes, era cada vez más fuerte:

“Nosotros somos superiores. Hemos sido capaces de aprender a no creer en nada. Nada nos perturba, nada nos convence. Tan solo nosotros, somos los que tenemos la verdad absoluta…”.

Aplausos desde las esquinas del patio, molestaron más si cabe, al pequeño sabio:

- ¡No saben lo que dicen! Han conseguido lo que querían: controlar a los estudiantes incrédulos… muchos estaban indecisos ante que pensar o creer… nuestros actos al confiar en los chicos del patio, ha afianzado sus no creencias.

Pablo miraba sin descanso por la ventana. Su ágil cuerpo, se agarraba a la cornisa, con intenciones de no salir corriendo hacía la muchedumbre.

- Tenemos que parar esto – Gritó convencido – Ellos no pueden engañar a todos.

Abajo, el murmullo calló ante la aparición en la escena, del líder de los chicos del patio:

“Son unos ilusos. Esta noche querían irse al pasado, pero se lo impedimos. Hemos de pararlos. No pueden abandonar este presente. El pasado ya pasó. A nadie le importa nada lo que ocurrió”.

Los estudiantes escuchaban atentos al líder:

“Así, que propongo encerrar a todo aquel que crea en ellos. Incluyendo a los grandes maestros. Nadie ha de salir de aquí. No podemos permitirlo…”.

Pablo y yo nos escondimos detrás de la cortina.

- Serena – Susurró el joven – No pasa nada. Esto estaba previsto. El maestro Jeno y Lorenzo sabrán que hacer. Si es necesario, regresaremos todos juntos al pasado, para solucionar la locura que se está generando en este presente…

Atónita ante lo acontecido, asentí.

- De acuerdo Pablo… lo importante es mantener la calma y seguir unidos… tenemos que encontrar a los demás e intentar escapar…

- Lo haremos en sueños – Interrumpió el pequeño – Creo que hay una forma para ello. Busquemos a los maestros.

Todavía no los hemos encontrado. Estamos escondidos en una de las salas blancas de la torre. Dice Pablo, que aquí no nos pueden encontrar. Están demasiado obcecados en sus ideas, como para ser claros y sin miedos. La sala nos protege… pero, ¿hasta cuándo?

Espero que los maestros y el cocinero, nos encuentre a nosotros pronto.

Hasta luego. votar

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