1/6/11

“El Peligro De Los Sueños”

Salimos temprano ésta mañana.

Un grito de Josué, nos espabiló a todos:

-         ¡Venga! Hoy es un día largo. Pongámonos en marcha – Dijo mi primo ya preparado.

-         Déjanos dormir un poco más – Murmuró Jota, tapándose la cara con las manos.

-         No puede ser. No tenemos tiempo. He tenido un sueño telepático con el Maestro Lorenzo y…

-         Pero maestro – Le interrumpió Estrella – Tenemos que ser prudentes con esos sueños, ¿no? O eso me enseñaron en las clases de la torre.

Jeno y Josué, se miraron entre sí. Jeno tomó la palabra:

-         Depende Estrella – Si tenemos la suficiente práctica, los sueños telepáticos son totalmente reales y nada peligrosos.

Escuché a mi amigo con sorpresa.

Yo misma tuve sueños reales sin tener esa experiencia, de la que hablaba el joven maestro.

-         No lo entiendo – Intervine - ¿Y si no tenemos esa práctica? ¿Qué puede pasar?

Mi primo se acercó a mí y me rodeó con su brazo:

-         Déjalo Serena – Susurró – No hables de eso ahora.

Quería preguntarle el por qué de aquellas palabras, pero Jeno comenzó la marcha, mientras gritaba:

-         ¡Vamos amigos!

Todos comenzaron a seguirle, menos yo…

Me quedé quieta y mirando a Josué, que ya había emprendido la marcha:

-         Maestro – Dije – ¿He corrido peligro en algún momento dentro de mis sueños reales?

Josué se giró y extendió su brazo, para que yo me agarrara a él:

-         Si Serena… Aunque no fue un sueño telepático, aquel sueño que tuviste cuando conociste el mar, fue muy real, y una vieja técnica enseñada únicamente a los maestros más avanzados de la torre.

-         Pero…

-         Serena – Continuó mi primo – Hoy tenemos que viajar pronto, porque en mi sueño telepático, el Maestro Lorenzo, me avisaba de un peligro en nuestro viaje.

-         ¿Un peligro? – Pregunté, mientras caminaba al lado del maestro.

-         Tenemos que evitarlo y por ello, vamos a cambiar de planes y de lugares por los que pasar.

-         ¿No iremos por la cueva? – Dije preocupada.

-         Es posible que no… Pero – Continuó – Allí ya no hay nada ¿Por qué quieres pasar por la cueva?

-         Quiero ir también al cementerio… - Protesté.

-         Todo pasará como tiene que pasar. Ya hemos comenzado el camino y eso es lo más importante. Las consecuencias de este trayecto aún no podemos ni imaginarlas, pero estoy seguro de que son muy importantes para todos los habitantes del pasado, del presente y del futuro.

Jota corrió hacia nosotros:

-         Hemos llegado a una cascada impresionante. Vamos Serena. Corre – Mi amiga estaba muy alegre. Venía rodeada de mariposas – Es precioso.

Josué y yo dejamos nuestra conversación, con el ánimo de retomarla más adelante.

Salí corriendo detrás de Jota y pronto llegamos a la cascada.

Ha sido una experiencia inolvidable.

Y un día muy cansado.

Ya os contaré.

Hasta luego.
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