La idea que tenía de mi verdadero padre, no era real.
Le he preguntado a Jeno, porque me contó que mi padre era
una persona miedosa. Me dijo que estaba en contra de los viajes en el tiempo y
en el espacio, y que formaba parte de los llamados “Teóricos de la Catástrofe”.
- Hace meses me dijiste que mi padre fue un hombre con
pánico a los cambios y a los avances – Le indiqué, sin apartar mis ojos de su
rostro – Y sin embargo, según Roberto me abandonó para que no sufriera… ¿Qué
tengo que creer?
Mi amigo me miró durante un largo rato, y apenas sin
pestañear, me respondió de forma tranquila:
- Tu padre fue alguien difícil de conocer, Serena… Lo que yo
sé de él, son las historias que se contaban en la torre. Se decía que era uno
de los iniciadores del miedo a lo desconocido. Un verdadero “Teórico de la
Catástrofe”. Vaticinaba el fin de los días sin remordimiento alguno.
- Me abandonó porque estaba huyendo… ¿De qué huía? –
Pregunté con la necesidad de escuchar una respuesta aceptable.
- Sabes que no lo sé, Serena. Roberto es la persona con la
que tienes que hablar. Él lo conoció… yo no.
Algo enfadado, el maestro que casi nunca se alteraba,
terminó la conversación y se alejó en silencio.
Roberto no aparece. Desde hace días, que nadie sabe nada de
él. Es como si nunca hubiera existido.
Toda esta situación me incomoda y me pone nerviosa. No
entiendo cómo es posible que alguien desaparezca sin dejar rastro. Incluso hay
muchas personas de la aldea, que dicen no haberlo visto nunca (y eso que se
supone que habló con todos ellos, la primera vez que teóricamente llegamos a la
aldea).
Jota y Estrella están más alejadas de mí que antes. Ambas
siguen convencidas de sus pensamientos. No son ellas mismas. Jota ha dejado de
cantar y de hacer malabares. Estrella apenas habla con nadie y con cara de
pocos amigos, se pasea por las calles de la ciudadela, con intención de irse
pronto.
- No es nuestro
lugar. Hemos de irnos ya – Grita sin descanso – Hoy convenceré a los maestros.
Todas las noches se repite la misma escena, como si
viviéramos en un bucle en el tiempo: Estrella habla con Josué y Jeno, y les
dice el peligro que corremos si nos quedamos en la aldea. Jota la acompaña con
la mirada perdida. Yo observo la escena, mientras que los dos maestros, sin
prestar atención a las dos chicas, cenan con calma.
El Norte parece estar restableciéndose sin problemas. Las
gentes de aquí, viven una vida medio normal y cada vez con menos miedo.
Sin embargo a nosotros, estas tierras, nos están cambiando. Cada
uno de nosotros, vivimos aferrados a una idea de la que no podemos deshacernos.
La situación se está volviendo insostenible. Esta noche
hablaré yo también con los maestros, junto a Estrella.
Alguno de nosotros
tendrá razón… digo yo.
Espero que Roberto aparezca de la nada. Necesito saber la
verdadera historia del hombre que me abandonó.
Os seguiré contando.
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