10/8/11

“La Duda”



He ido al encuentro con mi verdadero padre.

Me he topado con un hombre anciano, lleno de miedos y de dudas.

- El tiempo y el espacio no se han roto – Me dijo nada más verme – Los astros tenían razón… estás hecha toda una mujer.


Ante aquellas primeras palabras, tomé precauciones y apenas le abracé:

- ¿Los astros? – Pregunté.

-  Si hija querida. Y las cartas… todo estaba predestinado a que pasara.

La cara de ese hombre desconocido, se iba desencajando por momentos.

-  ¿No sabes nada de lo que te digo? – Preguntó con un hilo de voz.

- Claro – Respondí - Lo enseñan en la torre… todos aprendemos de todo… también la historia de las artes adivinatorias y como ponerlas en práctica.

Josué, al que había pedido encarecidamente que me acompañara al encuentro, me tocó el brazo:

-  Serena tiene muchas preguntas – Dijo dirigiéndose a mi padre – Ella no está muy convencida, de que realmente seas quien dices ser…

Los ojos de aquel hombre se abrieron, llenando su expresión de terror:

- Soy quien digo ser – Afirmó – Y no entiendo porque has tenido que venir acompañada Serena – Me dijo mirándome fijamente a los ojos.

 No hablé casi nada durante todo el encuentro.

La idea que tenía de esa persona, parecía afianzarse con cada segundo que pasaba.

- Los dueños de la posada… - Comenzó a hablar.

- Mis padres – Apuntillé.

- Sí, tus padres… - Dijo el hombre de la voz cansada – Nunca me dejaron ir a verte. Contactaba con ellos todas las semanas, a través de cartas. Y eso, que no era lo convenido…

- No es verdad – Dije – Ellos eran buenas personas. Nunca habrían hecho algo así.

- Créeme hija, es cierto – Respondió titubeante.

- No voy a confiar en ti – Le espeté seria – Mis ancianos padres ya no están para defenderse… y yo confío en ellos.

Josué me vio tan alterada, que decidió acercarse a mi verdadero padre y susurrar algunas palabras cerca de su oído.

- Ya está Serena – Me dijo mi primo cuando acabó de hablar con el desconocido – Nos vamos. Esta mañana he hablado con Jeno y ha llegado el momento de volver a la torre. No tenemos tiempo de nada más.

Es cierto que yo había pedido a Josué que viniera conmigo al encuentro. También es verdad, que le dije que si me ponía muy nerviosa, hiciera cualquiera cosa para poder irnos, pero… aquel modo de cortar la conversación… aún no sabía todo lo que necesitaba… así que reaccioné mal:

- No tienes que protegerme primo. Este hombre tiene mucho que explicar – Indiqué casi gritando – Yo no me voy del Norte hasta que no me diga porque me abandonó.

Ambos se me quedaron mirando, sin abrir la boca.

- Vale. Lo sé… no estoy siendo coherente ni estoy serena – Dije – Pero esta situación va más allá de lo que puedo afrontar.

Josué hizo un gesto afirmativo y me dio la mano.

- De acuerdo Serena – Me tranquilizo – No nos iremos a la torre hasta que tengas todo esto resuelto… pero ahora… no es el momento. Nos vamos a la aldea.

Sin mucho rechistar seguí a mi primo, no sin antes, quedar con mi verdadero padre para otra ocasión.

Hay algo en el ambiente que nos está perjudicando a todos los de la torre.

Jota y Estrella siguen en sus trece. Los maestros no hacen caso. Pero yo creo que llevan razón. Tenemos que irnos pronto. El aire de esta aldea, sigue “contaminado”…

Mañana iré de nuevo a ver a ese hombre que afirma ser mi padre.

Necesito respuestas. Necesito volver al inicio de todo.

Os seguiré contando.

Hasta luego.



votar

No hay comentarios:

Publicar un comentario