- He vivido tanto – Me dijo la otra noche mi verdadero
padre, con la voz apagada – Que ya no tengo fuerzas para hacer nada…
La luz del fuego, hacía sombras con las ramas de los árboles
y daba un aspecto sombrío a la escena.
- He vivido con tanto miedo. Tantas dudas. Tanta pena…
Aquel hombre no dejaba de lamentarse. Yo ya estaba cansada
de aquello y le espeté:
- ¡Siempre porque tú has querido!
La expresión de mi cara tuvo que ser bastante dura, ya que
mi padre agachó la cabeza y cerró los ojos.
- Lo siento, hija – Murmuró – Solo soy un pobre viejo, que
no puede hacer ya nada por nadie…
- Quejas y lamentos… No creo nada de lo que dices – Dije con
la intención de hacer que reaccionara –
Eres una persona con mucha fuerza y muy
perseverante – Continué – Aquí estás, al lado de tu hija,
después de tantos
años…
Parece que sonrió, movió la cabeza y me miró fijamente a los
ojos:
- Serena – Dijo – No soy yo el que tiene el mérito de estar
junto a ti.
- No entiendo lo que quieres decir – Le expresé con tono
suave.
Mi padre me cogió la mano y la apretó con fuerza.
- Eres tú la que tienes el poder. Tú, la que tienes la
fuerza y la voluntad. Desde antes que nacieras, ya sabíamos que serías
especial.
Comenzaron a aparecer lágrimas en sus ojos.
- Mi niña… Pronto tendremos que volver a separarnos. Es tu
destino.
No pude preguntarle por mi verdadera madre, ya que el
anciano se tumbó en el acolchado suelo, cerró los ojos y cayó en un profundo
sueño.
Tampoco pude saber el porqué de nuestra separación…
Creo que tengo claro, que es cierto que mi padre me abandonó
por miedo. Dice que le obligaron, pero…
Alguien que siempre se movió por lo que
decían unas adivinaciones, por unas cartas…
No sé qué destino me espera, pero ese hombre parece saber
mucho más de lo que cuenta.
Yo solo sigo viendo un hombre asustado, temeroso de lo nuevo
y horrorizado con los cambios. Vive en un continuo dolor que parece
inventado... Se queja y reza continuamente que nos separaremos.
Estamos cerca de la torre. Espero que Lorenzo pueda aclararme
mis dudas.
Hasta luego.
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