28/9/11

“Hacia la Habitación del Maestro”



Lorenzo salió de la sala blanca cabizbajo. Algunos estudiantes de la torre y algunos maestros, les esperábamos cerca, desde hace días.


Sin embargo apareció solo:

- ¿Y mi padre? – Le pregunté sin quitar mis ojos de los suyos.

El Maestro parecía muy abatido y sin ganas de nada:

- Ha tenido que irse – Dijo – Ese hombre no regresará más.

Con el semblante de alguien que acaba de atravesar por un mal momento, Lorenzo se fue caminando lentamente hacía el comedor.

- Llevo días sin comer – Prosiguió – Es una necesidad con la que no contaba.

Sorprendida ante aquellas palabras, quise preguntarle a que se refería, cuando el cocinero con su característica voz, gritó:

- Maestro. Menos mal que ha salido de la sala – Valentín corría escaleras abajo, abandonando el comedor con prisa – Una persona ha venido a verme hace unos minutos… Me ha dicho que…

Lorenzo interrumpió al cocinero, que velozmente se dio cuenta de la cantidad de personas que seguían al anciano Maestro, y guardó silencio.

- Ven conmigo – Le ordenó Lorenzo – Vamos a mi habitación.

Sin mirarme siquiera, el Maestro y Lorenzo, desaparecieron entre la muchedumbre.

Esto ocurrió hace un día. Hace unas horas, Jeno ha venido a verme:

- El Maestro te llama – Me advirtió – Dice que seamos silenciosos y que esta noche, vayamos a su habitación, junto a Jota y tu primo.

- ¿Qué ha pasado? ¿A quién vio Valentín ayer? – Mi mirada denotaba miedo.

- No puedo decirte nada Serena… Tan solo que tiene que ver con tus ancianos padres…

- ¿Mis padres?... Pero si murieron hacen tiempo – Dije sofocada.

- No sé más – Mintió mi amigo – Esta noche nos enteraremos.

Como si una manada de animales salvajes le persiguiese, Jeno se fue de mi cuarto, no sin antes darme un fuerte abrazo:

- No te preocupes… Sigo contigo – Y desapareció sin más palabras.

Al rato, vino Jota:

- Ya nos ha dicho Jeno. Dice que no sabe nada… Yo no lo creo – Dijo mi amiga desconfiada – Ha puesto esa cara de “sé que no me crees y que estoy mintiendo, pero es que no puedo hacer otra cosa…”.

Sin dejar de hablar se sentó en mi cama:

- Y Josué dice que no quiere saber nada… desde hace un tiempo que no se quiere meter en líos… Está muy raro… Aunque de cierta forma lo comprendo.

Llamaron a la puerta:

- ¿Sí? ¿Quién es? – Pregunté precavida.

- Soy yo Serena – Pablo apareció de detrás de la puerta – Esta noche voy a ver al Maestro Lorenzo y me gustaría saber si…

- ¿Tú también vas? – Le interrumpió Jota – Esto es más extraño de lo que parecía.

- Sí – Respondió el niño - ¿Y vosotras?

- Sí – Le he dicho – No tienes de que preocuparte… nosotras tampoco sabemos nada, pero…

- Yo sí lo sé – Dijo Pablo con la mirada perdida – Lorenzo quiere que vuelva a mi época…

No comprendemos nada…

En una hora iremos todos a la habitación de Lorenzo.

Espero que no sean malas noticias.

Hasta luego.


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