Lorenzo salió de la sala blanca cabizbajo. Algunos
estudiantes de la torre y algunos maestros, les esperábamos cerca, desde hace
días.
Sin embargo apareció solo:
- ¿Y mi padre? – Le pregunté sin quitar mis ojos de los suyos.
El Maestro parecía muy abatido y sin ganas de nada:
- Ha tenido que irse – Dijo – Ese hombre no regresará más.
Con el semblante de alguien que acaba de atravesar por un
mal momento, Lorenzo se fue caminando lentamente hacía el comedor.
- Llevo días sin comer – Prosiguió – Es una necesidad con la
que no contaba.
Sorprendida ante aquellas palabras, quise preguntarle a que
se refería, cuando el cocinero con su característica voz, gritó:
- Maestro. Menos mal que ha salido de la sala – Valentín
corría escaleras abajo, abandonando el comedor con prisa – Una persona ha
venido a verme hace unos minutos… Me ha dicho que…
Lorenzo interrumpió al cocinero, que velozmente se dio
cuenta de la cantidad de personas que seguían al anciano Maestro, y guardó
silencio.
- Ven conmigo – Le ordenó Lorenzo – Vamos a mi habitación.
Sin mirarme siquiera, el Maestro y Lorenzo, desaparecieron
entre la muchedumbre.
Esto ocurrió hace un día. Hace unas horas, Jeno ha venido a
verme:
- El Maestro te llama – Me advirtió – Dice que seamos
silenciosos y que esta noche, vayamos a su habitación, junto a Jota y tu primo.
- ¿Qué ha pasado? ¿A quién vio Valentín ayer? – Mi mirada
denotaba miedo.
- No puedo decirte nada Serena… Tan solo que tiene que ver
con tus ancianos padres…
- ¿Mis padres?... Pero si murieron hacen tiempo – Dije
sofocada.
- No sé más – Mintió mi amigo – Esta noche nos enteraremos.
Como si una manada de animales salvajes le persiguiese, Jeno
se fue de mi cuarto, no sin antes darme un fuerte abrazo:
- No te preocupes… Sigo contigo – Y desapareció sin más
palabras.
Al rato, vino Jota:
- Ya nos ha dicho Jeno. Dice que no sabe nada… Yo no lo creo
– Dijo mi amiga desconfiada – Ha puesto esa cara de “sé que no me crees y que
estoy mintiendo, pero es que no puedo hacer otra cosa…”.
Sin dejar de hablar se sentó en mi cama:
- Y Josué dice que no quiere saber nada… desde hace un
tiempo que no se quiere meter en líos… Está muy raro… Aunque de cierta forma lo
comprendo.
Llamaron a la puerta:
- ¿Sí? ¿Quién es? – Pregunté precavida.
- Soy yo Serena – Pablo apareció de detrás de la puerta –
Esta noche voy a ver al Maestro Lorenzo y me gustaría saber si…
- ¿Tú también vas? – Le interrumpió Jota – Esto es más
extraño de lo que parecía.
- Sí – Respondió el niño - ¿Y vosotras?
- Sí – Le he dicho – No tienes de que preocuparte… nosotras
tampoco sabemos nada, pero…
- Yo sí lo sé – Dijo Pablo con la mirada perdida – Lorenzo
quiere que vuelva a mi época…
No comprendemos nada…
En una hora iremos todos a la habitación de Lorenzo.
Espero que no sean malas noticias.
Hasta luego.
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