Mirando atrás, a todo lo que he vivido desde que inicié mi
aventura de dejar mi aldea, veo como he cambiado.
Cuando abandoné la ciudadela, no era más que una niña con
ansias de comprender el mundo y de ver nuevos paisajes.
Aún no sabía todo lo que ocurriría en el viaje. Aún así, me
sentía con fuerzas y llena de vitalidad para enfrentarme a lo desconocido.
Hoy conozco más que hace un par de años, y a pesar de seguir
en la torre, mi necesidad de aprender activamente es cada vez menor.
Ahora, lo que deseo es aprender a través de mi propia
experiencia, de mis sueños reales y de todas las personas que conozco.
Los libros están siendo relegados a pesar mío a un segundo
plano. A penas he tenido tiempo de hacerlo en estos últimos tiempos.
Ya hemos llegado a la torre. Desde que pusimos un pie en
ella, el Maestro Lorenzo se encerró con mi llamado padre, en una de las salas
blancas. No sé de qué estarán hablando o si lo estarán haciendo, pero mi
perspectiva de esos dos hombres, ha cambiado.
Una semana sin verlos, una semana en la que he estado lejos
de mi amiga Jota (que ha vuelto a estar feliz con Josué), y lejos de todos.
También de Jeno y de Valentín. Este último, está más distante que antes.
No sé
el por qué. Lo raro, es que tampoco me importa.
Ojalá pudiera convertirme en un susurro en el tiempo y
atravesar el infinito…
Si pudiera convertirme en aquello que mi padre dice que soy,
en aquello que todos dicen que soy.
Por lo menos tengo a Pablo… el niño sigue a mi lado, a pesar
de mi desaparición del mundo. Cree en mí, pero no me presiona para ser como se
supone que tengo que ser. Y yo… se lo agradezco. Siempre es bueno tener una
mano amiga cerca, que te agarre en los momentos de desesperanza.
Aunque no estoy sin esperanza. Curiosamente, todo lo
contrario, me siento como si esta vida no fuera la mía, como si dentro de poco,
una sombra de lo que fui y una ráfaga de lo que seré, fuera a venir a llevarme
deprisa y sin miedo.
Sé que las cosas mejoraran y creo que Lorenzo me contará
todo lo que está ocurriendo en esa sala. Si es que siguen ahí dentro…
Como he dicho, me siento fuerte y extrañamente feliz.
Os seguiré contado.
Besos para todos.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada