Esta misma noche llegamos a la torre.
El camino ha sido tranquilo, aunque Estrella nos ha
abandonado a mitad de camino:
- Me voy al este – Nos dijo de improviso – Necesito volver a
ver a mi familia.
Ninguno dijimos nada, aunque la miramos con desolación.
En realidad, la comprendo. Yo acabo de volver de mi hogar y
a pesar de que mis ancianos padres ya no estaban, he retomado energías para
continuar mis estudios en la torre.
Jota se me acercó ayer bastante triste:
- ¿Qué ocurre? – Le pregunté.
- Echo de menos a Estrella – Me dijo – En estos últimos
días, hemos compartido muchas cosas. Es una gran persona…- Suspiró - Aunque está algo loca – Sonrió recordándola.
- Sí… yo también la echo en falta – Le dije – Pero ha hecho
lo que deseaba.
Abracé a mi amiga, mientras sollozaba e intentaba hablar al
mismo tiempo:
- No es algo fácil de superar… - Farfulló – La tenías que
haber conocido más. Me contó muchas historias de su pueblo y…
Jota no pudo acabar la frase, pues acabó en lloro.
- Vamos amiga – La consolé – Seguro que ella estará bien
ahora. No han sido unos días fáciles en mi aldea.
Jota se separó de mí y me miró como con desprecio.
- ¿Qué ocurre? – Quise saber.
- Tú. Tú has tenido la culpa de que se fuera – Expresó con
un pequeño grito.
- Tranquila – Intenté decir, pero Jota ya se secaba las
lágrimas con sus mangas y con la cabeza gacha se alejaba de mí.
- ¡Jota! – Grité – No pasa nada. Yo siempre
estaré ahí cuando me necesites. Te comprendo. Estás pasando por un mal momento.
Mi amiga reaccionó entonces y se acercó velozmente:
- Lo siento – Me dijo – No sé por qué he dicho eso. Es que
llevo muchos días sola. Tu primo está mucho tiempo con Jeno y apenas hablamos…
Y desde que se fue Estrella…
La observé despacio.
- Y tú… - Continuó – Tú has estado con ese hombre que dice
ser tu padre, tan ensimismada, que…
- Estoy aquí contigo Jota. Puedes contar conmigo. Lo sabes…
Mi amiga asintió y me dio un fuerte abrazo.
- Sin Estrella las noches no son tan divertidas – Dijo.
- Esta noche lo va a ser – La convencí – Vayamos a buscar a
los chicos. Nos animaremos.
Y así fue. Pasamos una gran velada. Todos reímos y
disfrutamos sin pensar en nada. Incluso mi verdadero padre, que ya parecía
apartado de todo y de todos.
En unas horas llegaremos a la torre.
Tengo ganas.
Hasta pronto.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada