14/9/11

“Sin Estrella”






Esta misma noche llegamos a la torre.


El camino ha sido tranquilo, aunque Estrella nos ha abandonado a mitad de camino:

- Me voy al este – Nos dijo de improviso – Necesito volver a ver a mi familia.

Ninguno dijimos nada, aunque la miramos con desolación.

En realidad, la comprendo. Yo acabo de volver de mi hogar y a pesar de que mis ancianos padres ya no estaban, he retomado energías para continuar mis estudios en la torre.

Jota se me acercó ayer bastante triste:

- ¿Qué ocurre? – Le pregunté.

- Echo de menos a Estrella – Me dijo – En estos últimos días, hemos compartido muchas cosas. Es una gran persona…- Suspiró -  Aunque está algo loca – Sonrió recordándola.

- Sí… yo también la echo en falta – Le dije – Pero ha hecho lo que deseaba.

Abracé a mi amiga, mientras sollozaba e intentaba hablar al mismo tiempo:

- No es algo fácil de superar… - Farfulló – La tenías que haber conocido más. Me contó muchas historias de su pueblo y…

Jota no pudo acabar la frase, pues acabó en lloro.

- Vamos amiga – La consolé – Seguro que ella estará bien ahora. No han sido unos días fáciles en mi aldea.

Jota se separó de mí y me miró como con desprecio.

- ¿Qué ocurre? – Quise saber.

- Tú. Tú has tenido la culpa de que se fuera – Expresó con un pequeño grito.

- Tranquila – Intenté decir, pero Jota ya se secaba las lágrimas con sus mangas y con la cabeza gacha se alejaba de mí.

- ¡Jota! – Grité – No pasa nada. Yo siempre estaré ahí cuando me necesites. Te comprendo. Estás pasando por un mal momento.

Mi amiga reaccionó entonces y se acercó velozmente:

- Lo siento – Me dijo – No sé por qué he dicho eso. Es que llevo muchos días sola. Tu primo está mucho tiempo con Jeno y apenas hablamos… Y desde que se fue Estrella…

La observé despacio.

- Y tú… - Continuó – Tú has estado con ese hombre que dice ser tu padre, tan ensimismada, que…

- Estoy aquí contigo Jota. Puedes contar conmigo. Lo sabes…

Mi amiga asintió y me dio un fuerte abrazo.

- Sin Estrella las noches no son tan divertidas – Dijo.

- Esta noche lo va a ser – La convencí – Vayamos a buscar a los chicos. Nos animaremos.

Y así fue. Pasamos una gran velada. Todos reímos y disfrutamos sin pensar en nada. Incluso mi verdadero padre, que ya parecía apartado de todo y de todos.

En unas horas llegaremos a la torre.

Tengo ganas.

Hasta pronto.



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