12/10/11

“La Piedra De La Luna”



- Una sirena – Me dijo Josué muy tranquilo – La he visto en sueños. Y me pareció tan real, que no puedes hacerte una idea lo feliz que me hizo.

- ¿Qué dices, primo? – Le pregunté ansiosa – No entiendo nada de lo que dices. Viste una sirena en tu sueño, y me dices que las sirenas viven en el mar y que tienen cola de pez… ¿Estás bien?

Josué no dijo nada, tan solo me miró sin expresión.

Jota estaba a su lado, y le cogía de la mano:

- No es para tanto amiga – Señaló – Cuando Josué dijo que te lo explicaría todo, se refería a este sueño real que tuvo… Te lo he dicho… Él no sabe nada de nada.

Que insensatos. No quieren que me quede en esta realidad. Dicen que el futuro depende de eso. Y para colmo, me han encerrado en mi habitación sola.

- ¿Y por qué soy la única que no puede salir? – Le dije a Lorenzo ayer – No es justo. Josué y Jota están todo el día en el patio (lo sé porque los veo y hasta han hablado conmigo)… Y…

El anciano fue más rápido que yo y me interrumpió:

- Las dudas que tienes son normales. Está bien Serena. Los demás no tienen que esconderse de su otro yo…

Pensé en mi primo y en Pablo. Parece que el Maestro me leyó la mente:

- No es lo mismo – Afirmó – Ellos son de realidades y épocas distintas.

- Claro… Y la supuesta Serena de esta realidad y yo, también – Respondí más confundida que convencida de mis palabras.

- ¿Estás segura? – Preguntó el anciano misteriosamente – Yo solo sé que desde que fuisteis al Norte, las cosas cambiaron… desde que tu verdadero padre apareció algo se rompió.

- ¿En el pasado? ¿En el futuro? ¿Cuándo? – Mascullé sin ganas.

- En el presente, Serena… En el presente. Recuerda, todas las épocas están conectadas. Algo hizo ese hombre…

Dejé de escucharle. En mi cabeza solo oía el relato de fantasía que mis queridos padres me contaban de pequeña:

Y una luz brillante, llego sobre el lago de las altas montañas. Sin mirar atrás, la afortunada muchacha de tez luminosa se dejó caer en el agua. Su pelo, su ropa, su cuerpo se mojaron, pero ella continuó con las estrellas bordadas en sus ropas. La chica magullada, agarró la piedra de la luna y la apretó fuertemente contra su pecho: “Las estrellas, la luna y el agua, son mi casa. A ellas regreso sin dudar. Sin miedo…”.

- Serena, ¿me escuchas? – Me alertó el Maestro – Llevas más de diez minutos sin hablar y creo que no me prestabas atención… ¿Me equivoco?

No se equivocaba, pero no se lo dije. Asentí, sin haber escuchado nada de lo que me había explicado.

Todas las creencias que tiene Lorenzo, parecen esa historia de fantasía que me contaban mis padres. No tienen sentido. Sin embargo, algo ha cambiado en esta realidad, porque no me dejan ver a la supuesta yo… Y me tienen encerrada como una fugitiva… Iba a ser maestra de la torre, era importante en otras épocas… ¿Qué ha pasado? ¿En qué parte del camino me quedé?

Estoy muy cansada. Voy a dormir y espero que a soñar con las respuestas.

Hasta pronto.



votar

No hay comentarios:

Publicar un comentario