Nada más aparecer en el futuro del cocinero, un chico joven
y robusto, se nos acercó:
- Hola – Nos dijo – Me llamo Manny. Si queréis sobrevivir, tenéis
que venir conmigo.
Valentín, Jeno y yo, nos miramos desconcertados.
- ¿Quién eres? – Preguntó Jeno.
Manny no dijo nada. Tan solo me cogió de la mano, y comenzó
su marcha.
Mis amigos nos siguieron.
Llegamos hasta la puerta de una sala blanca:
- Hasta aquí puedo acompañaros… Hace años, que no puedo
permanecer en una habitación blanca. De hecho, casi nadie en la torre puede. Aquí
estaréis a salvo.
El muchacho se alejó nervioso, dando palmadas en el aire.
- ¿Qué ha sido eso? – Pregunté - ¿Quién era ese tal Manny?
- Parece que nos conoce… - Apuntó el cocinero – Es como si
supiera que íbamos a llegar justo en este preciso instante.
Mientras hablaba, Jeno abrió la puerta de la sala blanca:
- Ya sabéis como tenemos que estar en esta sala – Recordó –
Sin miedos, sin expectativas, con la mente calmada… Juntos podemos. ¡Vamos! – Animó.
- Un momento – Dije – He escuchado unos pasos… Alguien nos
observa.
- Seguramente será Manny… No te preocupes Serena. Vamos a hacerle
caso… - Tranquilizó Valentín.
- No estoy preocupada – Respondí – Tengo una intuición… Creo
que…
Sin poder acabar la frase, un grupo de estudiantes grandes y
fuertes, se vislumbraron al final del pasillo:
- No es momento de hablar – Susurró el cocinero- Entremos en
la sala.
Mi amigo nos empujó y cerró la puerta tras él.
- Tengo que contaros algo importante – Dijo con intriga –
Creo que no estamos en mi verdadera época…
Jeno reaccionó:
- ¿Por qué dices eso?
El cocinero se quedó pensativo:
- No sé si es adecuado que os lo cuente… Es tan solo una
idea…
- Venga Valentín… cuéntanos… - Le dije – Aunque sea una
locura o lo parezca. Queremos saber tus dudas.
- De acuerdo…- Contestó – Como habéis visto todos los
alumnos que venían hacía aquí, eran muy altos y grandes, ¿no?
- Es verdad – Comentó Jeno – Pero… ¿Por qué es raro?
El cocinero decidió callar y acercarse a la puerta.
- Hay alguien aquí – Dijo señalando a la puerta blanca –
Están esperando a que salgamos… Pero, solo saldré yo. Soy como ellos…
Sin poder decirle nada, Valentín abrió la puerta y salió al
pasillo.
Apenas le escuchamos hablar. Tan solo susurros que se
alejaban.
Jeno y yo, seguimos en la sala blanca.
Los entresijos de los viajes en el tiempo y el espacio, aún
no los tengo claros, pero por lo menos, Jeno y yo, estamos compartiendo muchas anécdotas
estos días…
Le echaba de menos…
Os seguiré contando.
Hasta pronto.
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