He hablado en sueños con el Maestro Lorenzo.
El sueño real, ha comenzado muy angustiante…
Estaba debajo de una gran montaña cubierta de nieve y empezaban
a caer pequeñas piedras cerca de mí.
En ese momento, me he despertado en el sueño y he escuchado
la voz del Maestro:
- Serena, acércate a mi habitación… He de hablarte.
Como si una fuerza desconocida me empujara, he volado hacía
el cuarto del Maestro. Él estaba esperándome en la entrada:
- Yo conozco al Maestro Lecea desde hace años – Dijo con la
mirada fija en ninguna parte – Pero yo solo lo envié de vuelta a su época… ese
pasado en el que estáis ahora y que es tan diferente.
Torcí la cabeza desagradecida ante aquellas palabras:
- Maestro Lorenzo… - Comencé – Mi verdadero padre no puede
ser maestro de nada.
Lorenzo asintió.
- Es bueno enseñando – Dijo – Pero no te falta razón en
decir eso.
- ¿Alguien puede ser un buen maestro y no ser una buena
persona? – Pregunté con la respuesta en mi cabeza.
Lorenzo no dijo nada durante unos segundos.
- Hay muchos que no se conocen y no por ello, son malos en
lo que hacen – Dijo, con gesto de recordar.
Quise gritar y convencerlo de lo contrario, pero no podía
abrir la boca.
- Eres una chica especial, Serena. Conoces las situaciones
antes de que ocurran y no se te escapa cuando alguien no es sincero.
- Sí – Dije.
- Pero esta vez, estás confundida y lo entiendo… tu
verdadero padre, fue a tu presente, tan solo para dejarte con tus ancianos
padres. Ese pasado al que él pertenece, no te habría hecho bien…
- Pero yo… - Balbuceé - ¿Soy de esta época Maestro? No puedo
ser de este pasado tan negativo –
Apresuré abatida.
- No… Tú no eres de ese pasado… pero…
Aquel “pero”, me resonaba aún por todas partes de la
habitación, cuando me desperté sin quererlo.
Valentín me miraba atónito:
- Has estado gritando amiga – Dijo – Y he tenido que
despertarte.
Le miré cansada…
Necesito hablar más con el Maestro… Esta noche me dormiré
pronto…
¿De qué época soy? ¿Cómo se puede liar tanto la historia?...
Hasta pronto.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada