21/12/11

“El Maestro Lecea”




El Maestro Lecea, ha terminado por confesar:



- Serena… Soy yo… Tu padre.

Con la mirada perdida, continuó:

- He estado pensando todos estos días… Nunca debí ir a tu época…

Lo miré con tristeza. Ante la figura de aquel hombre esbelto pero encorvado y melancólico, no pude más que suspirar:

- Sabía que eras tú desde que te vi – Le dije con calma – Y he sabido estar callada todos estos días.

Lecea levantó la cabeza.

- Nunca debí ir a tu época – Repitió como un autómata y se fue de la sala en la que estábamos.

No puedo comprender como una persona tan extraña, y con tan pocas ideas, puede ir y venir del pasado, sin apenas inmutarse.

Tal vez su misión ya la cumplió y ahora se ha encontrado con nosotros en este momento… y ya no sabe cómo reaccionar.

Jeno y Valentín, quieren que me acerque a él antes de marcharnos:

- Mañana puede ser el día – Me dijo el cocinero muy insistente – Es una persona con problemas, 
Serena… tenemos que tenerlo de nuestra parte.

Mis dos amigos, están convencidos de que corremos serios peligros en este pasado:

- Te recuerdo que los habitantes de la torre, son muy violentos… y no tienen remordimientos – Apuntilló Jeno sin respirar.

- Y que tú sabes que ese hombre que dice ser tu padre, es una persona inestable – Continuó Valentín.

No sé qué quieren que le diga… imagino que sus intenciones, son apaciguar a las fieras de este lugar… pero… no sé cómo hacerlo.

Mi mayor preocupación no es mi padre. Sé que voy a hablar con él y sé que todo esto tenía que ocurrir...

En realidad, lo que más me ronda la cabeza es como puede vivir este hombre, en una realidad tan extraña. No sé cómo ha llegado hasta aquí… Creo que el Maestro Lorenzo lo ayudó a viajar en el tiempo y en el espacio.

Desapareció de mi presente, sin dejar rastro. Y me imagino que el Maestro sabía que Lecea, también era maestro de la torre. Eso sí… en otro momento… en otra realidad.

Si Lorenzo ha sido capaz de ocultarme algo tan importante… ¿Qué más puede esconder?

Hace un rato, hablé con Jeno de mis ideas, y me ha dejado más inquieta:

- Lorenzo nunca nos engañaría… es el Maestro y sabe lo que hace.

- ¿Sí? ¿Tú crees? – Le he preguntado nerviosa – Quería encontrar a mi verdadero padre, pero… este viaje al pasado, no estaba previsto… ¿O sí?

Mi amigo no me ha respondido y ha puesto esa cara que conozco bien, de disimulo.

Esta misma noche me acercaré a Lecea.

Os seguiré contando.

Hasta luego.



votar

No hay comentarios:

Publicar un comentario