7/12/11

“Salimos De La Sala Blanca”


La sorpresa que nos tenía preparada la estancia en el pasado perdido del cocinero, iba a ser impresionante.

- Buenos días – Me dijo suavemente Jeno, mientras acariciaba mi brazo – Has dormido como un tronco – 
Continuó, mientras daleaba la cara para mirarme – Y has tenido que andar en sueños, porque no has parado de moverte…

Sonreí.

- Creo que he estado corriendo y gritando, amigo – Le dije casi sin recordar nada – Me duele hasta la garganta… - Callé para escuchar…

El ruido de una muchedumbre se aproximaba.

- Creo que vienen a por nosotros – Dijo Jeno con los ojos muy abiertos – Tenemos que prepararnos.

No entendí que significaba aquello, ya que la ropa que llevábamos puesta, era la misma durante el día y la 
noche, y Valentín, aún no nos había traído la comida y el agua para asearnos.
Jeno se dio cuenta de aquello:

- Cierra los ojos y respira profundamente. Tienes que visualizar la escena que va a ocurrir en breves instantes, con todo lujo de detalles, ¿de acuerdo?

Aquella preparación, la habíamos hechos juntos otras veces. Era para que las circunstancias salieran como nosotros deseábamos. Sin conflictos y con mucha calma.

En pocos minutos, los estudiantes ya estaban delante de la puerta de la sala blanca.

Valentín asomó la cabeza:

- Vamos amigos – Dijo –El Maestro nos espera.

Sin hablar, el cocinero se dio la vuelta y comenzó a caminar.

- ¡Espera! – Le advertí – No hemos comido nada desde ayer por la tarde… ¿No nos has traído desayuno?

Valentín negó con la cabeza.

- No. Y no creo que sea una buena idea que comáis. Vamos. Es tarde.

Con voz autoritaria, el cocinero nos guió, mientras un número indeterminado de estudiantes grandes y robustos, nos seguían murmurando.

- ¿Qué balbucean? – Preguntó Jeno – Parecen el ruido de cien mil cuchillos colisionando entre ellos…

- Están asombrados de veros. Piensan que sois algo así como dioses del futuro… - Respondió Valentín.

Llegamos a la habitación del Maestro Lorenzo en nuestra realidad.

- Aquí es – Señaló el cocinero – Tenéis que ser muy cautos. Aunque este hombre se parece a alguien que conocimos… él dice no recordarnos – Valentín me miró fijamente – Sobre todo tú Serena. Tienes que guardar la calma.

Con nervios y curiosidad, entramos en la sala.

Un hombre alto y esbelto, permanecía de pie, de espaldas a nosotros.

Cuando se giró, comprendí las palabras de mi amigo…. Aquella persona era igual que… Mi verdadero padre.

Casi grito del impacto, pero no lo hice.

El hombre se presentó como el Maestro Lecea. Dijo estar orgulloso de estar frente a los guardianes del 
futuro y de ser él el ser honrado que hablaba por primera vez con nosotros.

Luego nos confirmó que en dos o tres días, podríamos irnos de allí.

- ¿Tantos días? – Pregunté en voz baja. El hombre me escuchó.

- No son tantos, joven. Sé que serán de vuestro agrado.

Mañana tenemos una cena con todos los habitantes de la torre.

- Será en el patio central – Dijo el Maestro – Y luego haremos una ronda de preguntas.

Aturdida, asentí.

Yo creo que ese tal Lecea, sí es mi verdadero padre y que está disimulando…

Mi amigo insiste en que no lo es, pero si no es… ¿Por qué se parece tanto a mi padre?

Ya os contaré.

Hasta pronto.


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2 comentarios:

  1. Precioso capítulo, haber si descubrimos si es tu padre.
    Un besito de chocolate.
    Mau

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  2. Hola Mau :D Me alegra mucho que te haya gustado. Mañana sabremos más ;) Gracias por tus palabras! Muchos besos

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