23/2/11

“Pablo, Un Niño Sabio”



La historia me ha encontrado a mí.

A pesar de llevar días leyendo escritos de épocas pasadas, al final he comprendido un poco, gracias a un niño de la torre.

- Hola – Me dijo con voz dulce – Me llamo Pablo. Esta noche he soñado contigo.

Le miré con sorpresa. Sus grandes ojos marrones, me miraban desafiantes.

- ¿Sabes quién soy? – Le pregunté.

El niño entretenido con un insecto del suelo, me respondió sin mirar:

- ¡Claro! No te he dicho que he soñado contigo… - Pablo suspiró.

- Ya lo sé. Te he oído – Dije – Pero yo a ti, no te conozco.

- ¡Eso es lo que tú crees! – Exclamó el niño alzando la voz – Fuimos familia en otra época.

Las palabras que decía Pablo, las escuchaba, pero realmente no las oía. Delante de mí, otro manuscrito pasado, llamaba mi atención.

- “Las luciérnagas de colores” – Gritó el niño – Esa historia que lees la conozco.

Observé al chico despacio. Ciertamente había algo familiar en él. Dirigí mi vista hacia el escrito que tenía delante. Leí para mí: “Las luciérnagas de colores”. “Hace muchos años, un grupo de investigadores descubrieron como utilizar sus conocimientos para hacer la vida más fácil…”.

- Sí – Intervino Pablo – Y uno de esos descubrimientos, fue hacer que las luciérnagas, iluminaran en distintos colores.

Rápidamente fui a hablar con el chico, pero el continuó:

- A tu pregunta de si te escucho aunque no hables, es sí. Te oigo – Pablo sonrió.

Aturdida ante las capacidades del niño, pensé en no pensar. Cosa que me resultó inútil, ya que mi cabeza se llenó de preguntas sin respuesta: ¿Quién era aquel chico? ¿Cómo es que me conocía? ¿Por qué sabía leer la mente de modo tan simple?

Pablo se acercó a mi mesa, y se quedó mirándome:

- Veo que tienes muchas preguntas – Dijo sin pestañear – Bien – Expresó, mientras se sentaba a mi lado – Yo te explicaré.

La primera pregunta que me vino a la mente, después de aquello, fue que si había más como él en la torre.

Pablo asintió:

- Todos los de esta época, podemos hacerlo.

De repente, me di cuenta de que el Maestro Lorenzo y todos en la torre, habían escuchado mis pensamientos. Eso me inquietó.

- No Serena – me tranquilizó Pablo – Todos no te han leído la mente. Solo los que tienen alguna conexión contigo. Como ya te he dicho, yo te conozco de otra época.

- ¿De qué época? – Pude preguntar en voz alta.

- De la que tú provienes (o crees provenir).

Imaginé que estaba hablando con mi anciano padre y sonreí.

- ¡Qué va! – Rió el chico – No soy tu padre. Aunque bien mirado, habría estado curioso ¿Cuánto llevas sin verlos? Veo que los echas mucho de menos.

- No tanto – Dije en voz baja – He podido “recordarlos” hace poco.

- Ah. Eso es estupendo. Aún así, te gustaría abrazarlos, ¿no?

- Claro – Respondí.

- Te diré quién soy – Continuó Pablo – Soy tu primo lejano. El que te sacó de la aldea…

Miré a Pablo. - ¿Josué? – pensé.

- Claro Serena – Respondió el niño en voz alta – Soy tu primo.

- ¿Cómo es que te acuerdas de todo? – Pregunté convencida de que no sabría la respuesta.

- Aquí, todos recordamos nuestras vidas pasadas. Bueno… - Hizo una pausa – Algunos más que otros. Yo he vivido tantas vidas, que a veces se me hace difícil rememorarlas como yo quisiera. Pero de Josué… de Josué no es fácil olvidarse – Volvió a sonreír.

- Te pareces un poco a él – Dije sin creerlo.

- No. No me parezco en nada. Pero sí tengo sus conocimientos. Eso me sirve de mucho. Ahora te dejo Serena – Dijo con un leve suspiro – Tienes que asimilar todo este encuentro. Vendré a verte mañana.

Pablo me dio un beso y se marchó.

Hoy es ya mañana.

Estoy esperando la visita del niño.

Besos para todos. votar

16/2/11

“La Historia Pasada”



Los viajeros en el tiempo y el espacio…

Estoy inmersa en la lectura de varios escritos de la época pasada.

Parece ser, que antes de controlar la mente, los seres humanos, fabricaban aparatos que los ayudaban.

Todas las cosas que me he perdido por los ocultadores…

Y mi padre verdadero era uno de ellos…

Los acontecimientos van llegando sin esperas.

Todo lo que ayer era nuevo para mí, ya no lo es.

Mis amigos siguen aquí conmigo. Ayudándome a entender y a aprender.

- Cuándo te reconocimos, Serena – Me dijo ayer Jeno – Dudábamos de todo y de todos. También de nosotros mismos. El cocinero y yo, creíamos que tardarías mucho más en conocer esa parte de la historia oculta.

- Gracias a vosotros, imagino – Respondí sin prestarle mucha atención, ya que estaba leyendo.

- No tienes que quitarte mérito Serena – Intervino Valentín – Tú eres una persona muy especial y tienes que saberlo.

Levanté mi vista del libro, y sonreí:

- Gracias amigo – Dije feliz – Pero soy igual de especial que los demás.



Estoy leyendo otros diarios, que hablan de los aparatos inventados por los seres del pasado.

Creían fielmente en ellos mismos y eran capaces de crear cosas inimaginables por las generaciones pasadas. En uno de los escritos, una joven hablaba con su abuelo de unos aparatos para hablar en la distancia (parece que no existía la telepatía por aquel entonces):

– Y dicen que en unos años, terminaremos hablando con ellos por la calle… y que todos tendremos uno… - Decía la joven al abuelo.

– Si claro – Respondía el hombre – Como si eso fuera posible. ¿Hablar con un aparato tan grande por la calle? A ver como lo hacen – Las risas burlonas del abuelo, enfadaron a la chica, que exaltada por la crítica, comenzó a escribir con letra tosca y rápida.

“Yo no le he dicho nada más al abuelo. Piensa que no vamos a avanzar nunca. Que todo será como en su tiempo… pero las cosas han cambiado y cada vez habrá más descubrimientos… tal vez él no lo vea, pero yo seguro que sí”.

Parece que la chica no se equivocaba. Años más tarde (unas páginas más adelante del diario), he podido leer como los seres de su tiempo, crearon unos aparatos pequeños y manejables, para hablar a larga distancia desde cualquier punto del planeta:

“Yo ya soy vieja, pero mis nietas verán con sus propios ojos, que los descubrimientos, nos harán cambiar. Nos harán ser mejor de lo que somos…”.

Y creo que si que cambiamos…

Cambiamos tanto, que ya ni siquiera sabemos en esta época, todo lo que pasó entonces.

He ido a ver al Maestro Lorenzo esta mañana:

- No entiendo porque no conocemos nada de lo que estoy leyendo, maestro.

Lorenzo me ha mirado, mientras se mordía el labio inferior:

- Serena – me ha dicho - Los seres humanos se perdieron. Ya les pasó a sus antepasados y quemaron su historia… ya sabes (como te he dicho muchas veces en las clases), que el pasado hay que estudiarlo y recordarlo para aprender de él, y mejorar (y no caer en los mismos errores). Pero…

- ¿No supimos hacerlo? ¿Pero, por qué?

- Los ocultadores son solo una parte en la historia… han habido otros que han cambiado la historia a su modo…

Lorenzo se ha ido de la sala con la cabeza agachada…

Parece que siente pena o vergüenza del pasado.

Creo que él estuvo en muchas partes de la historia que se perdió.

Mañana volveré a buscarlo.

Hasta luego. votar

9/2/11

“Los Viajeros En El Tiempo Y El Espacio”

Sigo en ésta época del cocinero, aprendiendo muchas cosas.
Gracias a Valentín y a Jeno, he podido acceder en estos días, a mucha información de los viajes en el tiempo y el espacio.

He estado en la biblioteca de la torre. Allí, sola y rodeada de libros, y de manuscritos antiguos, me he sentido como en casa.

La tenue luz de la gran sala, me ha hecho recordar mis largas veladas de niña, sentada en una de las mesas de la posada, leyendo libros que mi primo me traía, con tan solo la iluminación de un candil.

Mis queridos padres pasaban de vez en cuando a mi lado, me miraban con cariño y ternura y me acariciaban el pelo. No decían nada. No hacía falta. Sus gestos de amor, eran suficientes. Yo les sonreía y continuaba inmersa en mi lectura.



En una de las altas estanterías de la biblioteca, he encontrado un diario escrito por una chica de hace muchas épocas. El diario está en una sección reservada a unos pocos, pues algunos de los escritos allí recogidos son nuevos para parte de la torre (como los viajes en el tiempo).

La chica cuenta sus experiencias y las de su entorno, desde que tenía unos doce años.

Sobre todo cuenta sus sentimientos y sus vivencias personales. Lo cierto es, que en esa parte, se parece mucho a los que vivimos en épocas futuras. Al final del texto, la chica cuenta como está cambiando su mundo:



“Miércoles. Las 12:30 horas.

Hasta hace un par de horas, no encontraba el motivo de mis sueños. Desde que comencé a utilizar el VTE he tenido muchos sueños aparentemente reales. En ellos, me veo a mi misma con otro cuerpo y otra vida… tal vez mis padres tenían razón, y no debí de comprar el mal llamado simulador del futuro… estoy algo confundida. Dicen en algunos foros, que hemos vivido otras vidas anteriores y que el VTE, nos la hace recordar…

Hoy me he levantado con la certeza de ser otra persona. Concretamente, un hombre casi anciano, con el pelo blanco y con dificultades al andar… de hecho, al levantarme, he ido con mucho cuidado para no tropezar, hasta que me he dado cuenta de que mi cuerpo era ágil y joven…

Quisiera comprender lo que me está pasando, pero no encuentro información en ningún lado. Es como si esa parte la hubieran obviado a cosa hecha… nadie dice nada, nadie sabe nada. Esta tarde iré a la tienda del VTE. Los viajeros en el tiempo y el espacio, nos llaman. Hay personas que creen en ello desde hace años, pero no ha sido hasta hace bien poco, que la técnica se ha desarrollado lo suficiente para demostrarlo. Mis padres me miran algo asustados por mis nuevos gustos, pero mi abuela me comprende perfectamente. Ella sabía que todo esto pasaría. Lo sabía desde niña según me ha contado miles de veces: ¡algún día pasará hija, y lo mejor de todo, es que yo lo veré!

Voy a desconectar un rato de mis otras vidas, necesito…”



¿Necesito? Esa es la última palabra del escrito. La chica nunca acabó el diario (o eso parece).

Voy a seguir buscando temas relacionados con el VTE. Parece que idearon una máquina que hacía viajar o soñar en el pasado o en el futuro…

Estoy muy intrigada.

Os seguiré contando.

Besos para todos. votar

2/2/11

“Mi Historia”



Creo haber comprendido los sueños de mi despertar.

He estado en coma, aunque no lo estaba realmente.

Mis amigos a mí alrededor, se dieron cuenta al instante. Desde que llegamos al futuro del cocinero, cambié.

Me aterraba encontrarme con las luces brillantes y los silbidos atronadores, que acompañaban los cambios de época (aunque no de lugar).

Jeno ha sido muy generoso conmigo estos días, y se ha encargado de enseñarme alguna información que permanecía oculta en mi memoria.

- Serena… desde que los seres humanos conseguimos viajar en el tiempo y en el espacio, algo nos pasó – Comenzó el maestro con mucho interés – Los cambios que llegaron fueron grandes y muchos no supieron asumirlos.

- Esa parte del pasado la conozco – Dije, aún cansada por los acontecimientos.

- No creo – Me respondió el joven maestro – Hay muchas partes de la historia que dejaron de enseñarse. Tal vez, porque creímos que no la necesitábamos…

- ¡Pero siempre se necesita saber el pasado para progresar hacía el futuro! - Exclamé con sorpresa - ¿Cómo puede ser que generaciones supuestamente avanzadas hayan omitido cosas tan importantes?

Jeno me observó con la tranquilidad de alguien sabio y mucho más mayor, de lo que denotaba su cara:

- Eras una niña cuando tus padres te acogieron en su hogar… - Inició la historia de mi vida, sin apartar su vista de mis ojos.

- Y aprendí mucho con ellos Jeno – Interrumpí.

- No lo dudo amiga. Todo lo que has vivido te ha hecho como eres, pero detrás de esa donación a tus padres, hay algo más…

Le pedí con gestos que continuará la narración:

- Tu verdadero padre necesitaba escapar de su vida. Tú tendrías que haber vivido otra forma de existencia muy diferente a la que has tenido…

- Pero eso es lamentarse por lo que no se ha tenido- Dije indignada – Yo soy lo que soy por lo que he sido, maestro…

- Es así Serena – Dijo Jeno – Pero tu padre sabía quién serías en tu futuro y por eso te entregó en la posada… tu padre era un hombre con miedo.

- ¿Miedo? ¿A qué? – Pregunté casi gritando.

El maestro hizo una breve pausa y continuó:

- Como te he dicho, hubo muchas personas en el pasado que no supieron asumir los cambios de los viajes en el tiempo y en el espacio. Muchos se juntaron e intervinieron en las grandes decisiones, para que los cambios no se produjeran.

- No te entiendo amigo – Le dije cansada – Explícamelo mejor, por favor.

- Los “Teóricos de la Catástrofe”, así se les llamó a las personas que vaticinaban el fin de los días. Los cambios y el avance en la ciencia les asustaba, aunque ninguno de ellos lo reconocía. Tu verdadero padre era uno de ellos…

- ¿Y qué tiene que ver conmigo? – Pregunté.

- Tu padre era asiduo a las lecturas de profesionales espirituales…

- Un momento – Interrumpí – Esa profesión quedó obsoleta hace años… ¿aún existen?

- Claro. Se cambiaron de nombre, se lavaron la cara y siguieron con nosotros. Siempre dijeron que solo ellos eran capaces de predecir el futuro… pero como sabes, ellos no son los únicos.

- Claro. Es una de las materias de la torre. Todos tenemos la capacidad de aprendizaje. No es de unos pocos.

- Exacto… pues bien. Tu padre y los Teóricos, creían a pies juntillas todo lo que predecían esas personas. Y ellos nunca quisieron aprender. El miedo a avanzar hacía los viajes en el tiempo y el espacio, les movía a actuar sin pensar ni razonar.

- ¿Y yo? – Insistí.

- Tu padre supo desde antes de que tú nacieras, que viajarías en el tiempo más que ninguna persona. Eso le produjo un gran terror. Tu padre pensó que si se quedaba contigo su mundo y el tuyo propio, desaparecían en el vacío…

- ¿Y no supo que a pesar de alejarme de él, mi futuro avanzaría hacía lo que es hoy?

- Eso no se lo dijeron Serena. Recuerda que ese hombre solo oía lo que le interesaba y era un verdadero miedoso. Solo quería huir en sentido contrario a ti y a tu futuro…



Alucinada ante las palabras del maestro, comprendí que mi historia se remonta a años atrás. Mucho antes de mi actual nacimiento.

Soy una persona afortunada por contar con mi amigo Jeno.

Ha habido más revelaciones. Gracias a él y al cocinero.

Hasta luego. votar