18/1/12

“Ya No Son Los Mismos”


Los cuerpos de mis amigos, han comenzado a cambiar. Jeno ya no es el chico esbelto que era. Desde que llegamos a este pasado, el cocinero y él, han estado comiendo sin pausa y sin moverse un ápice.
Yo he estado algo desaparecida estas semanas y apenas me había dado cuenta de ello… pero esta mañana, lo he visto:
- Serena – Me ha gritado con voz ronca el maestro Jeno – Es la hora del aperitivo… ¿Dónde estabas?
Cuando lo he mirado detenidamente, he visto a otra persona. Parecía un habitante de esta realidad y no mi amigo. Su cuerpo parecía el triple del que era, y sus modos eran muy rudos.
- Jeno… - He titubeado - ¿Qué te ha pasado?
Mi amigo apenas me ha mirado. Tan solo ha continuado enfrascado en sus deseos:
- El aperitivo, después de desayunar es la mejor manera de comenzar un nuevo día – Ha dicho.
Valentín ha llegado en ese instante, mucho más grande de lo que era. En sus manos traía un kilo de galletas:
- Aquí están Jeno – Ha señalado – Los mejores tentempiés del mundo.
Ambos se han puesto a comer como si nunca lo hubieran hecho. No miraban a ningún lugar en concreto. Tan solo comían y comían sin descanso.
- ¿Cuándo nos vamos de esta realidad? – He intervenido - ¿No os dais cuenta de que ya no sois los mismos?
Ninguno de los dos me ha mirado. Han seguido comiendo sin respirar.
De repente una gran luz ha invadido la sala:
- Es la hora de que regreséis – Ha dicho el Maestro Lorenzo.
Mis amigos han levantado la cabeza, pero en seguida la han vuelto a meter entre las numerosas galletas que rebosaban en la mesa.
- Es la hora ya – Ha repetido la voz del Maestro – Serena… Olvida a tus amigos y ven a la sala blanca del pasillo central.
Sin titubeos, he respondido:
- No me voy sin mis amigos – He señalado – Si fueras Lorenzo lo sabrías…
La voz permaneció callada unos minutos. Mientras tanto, la luz fuerte y brillante que se había colado en la habitación, se fue calmando.
- Serena… Olvida esta realidad… es lo mejor que puedes hacer… Tus amigos ya no son los que eran y se han olvidado de su presente.
Sin apartar la mirada de mis amigos glotones, respiré hondo.
- De acuerdo Maestro – Dije – Esta tarde iré a la sala.
No dije más y la luz como la voz, desaparecieron de donde estábamos.
No he ido a la sala que me dijo el Maestro. He decidido intentar hablar con mis amigos antes de que sea demasiado tarde.
Hasta luego.


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