8/2/12

“Cómo Una Lagartija”


Todo está en calma hoy. No tengo nada que hacer… tan solo sentarme en el alfeizar de la ventana y tomar el sol… cómo una lagartija.

Pablo ha venido a estar conmigo y se ha sentado a mi lado:

- Menos mal que ha regresado Lorenzo – Me ha dicho – Estaba preocupado…

El niño sabio me ha sonreído con una pequeña mueca.

- Es verdad – He respondido – Las cosas en la torre no serían lo mismo sin él…

Jota lleva toda la semana algo triste y cabizbaja. Mi primo Josué, a pesar de que ha intentado animarla y de que suele ser perseverante, ya ha perdido la paciencia.

- Si tú no puedes hacer que se ría… No creo que lo consiga yo – Le he dicho, mientras nos dejaba a Jota en mi habitación.

- Ya no sé qué decirle ni que hacer… Valentín se ha ido… y no podemos hacer nada – Ha expresado cansado mi primo.

- Sí que podemos – Ha reaccionado Jota – Ir a por él, traerlo de vuelta… claro que podemos hacer algo…

Josué se ha ido del cuarto y Jota se ha sentado a nuestro lado. Ha cerrado los ojos nada más encontrarse con el sol.

- Mis mascotas no comprenden cómo hemos abandonado a un amigo – Ha dicho, mientras una pequeña lagartija se ha posado en una de sus manos.

Pablo entretenido con el animal, ha comenzado a jugar con él.

- No tiene mucha diversión esta mascota tuya – Le ha reprochado a Jota – No se mueve. No hace nada… que aburrida…

- Está calentándose al sol… y me está acompañando… - Ha respondido Jota sin ganas y algo ofendida – Es una gran amiga… no como nosotros.

Pablo ha dejado al animal y se ha alejado prudentemente de Jota.

- Amiga – He comenzado a decir.

- Sí amiga… ¿Amiga de quién? – Me ha interrumpido casi con un grito.

He acariciado la otra mano que tenía libre y se ha derrumbado:

- ¿Cómo pudisteis dejarlo solo? No sabía quién era. No se lo merecía…

Jota ha tragado saliva y ha comenzado a llorar:

- No es para tanto Jota – Le he querido tranquilizar – El Maestro Lorenzo dice que lo ha dejado bien. Que si quiere podrá regresar… si despierta.

- ¡Eso es! – Ha exclamado enfadada – Si despierta, ¿no? – Ha hecho una pausa para respirar - ¿Y quién, si se puede saber, lo va a ayudar a hacerlo?

- ¿Nadie? – Ha intervenido Pablo.

Jota lo ha mirado con algo de desprecio.

- Quiero decir – Ha querido explicar el niño – Que cada uno decide cuando despertar. No podemos intervenir en eso…

Jota se ha limpiado las lágrimas de los ojos y se ha levantado muy dispuesta:

- Me voy con mi lagartija… No os entiendo. No os comprendo y no os quiero ver.

Como si acabara de nacer y estuviera quejándose del frío y del hambre, Jota se ha ido de la habitación, no sin antes dar un fuerte portazo.

- Se le pasará – Me ha dicho el joven sabio – No es para tanto…

Algo apesadumbrada he decidido hacer caso al chico.

Mañana será otro día.

Hoy voy a volver a ser una lagartija al sol.

Hasta luego.  



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