15/2/12

“Un Poco De Historia”


Hubo un tiempo en la torre, en que las personas no participaban en ninguna decisión que aquí se tomaba. Tan solo unos cuantos, decidían que hacer y qué no hacer, y el resto continuaban enfrascados en sus libros y estudios.

Hubo un tiempo, en la ciudadela en la que yo vivía, en la que unos pocos (normalmente personas sin escrúpulos), mandaban sobre los habitantes de la aldea. Ellos agachaban la cabeza, tenían miedo a las represalias y apenas se salía de casa.

Mis ancianos padres me contaron, como cuando ellos eran niños, un hombre que nadie sabía de dónde venía, se instaló en la zona alta de la montaña y creó una gran casona para vigilarlos a todos.

Me dijeron que desde ese día, el cielo de Tierra Opaca, se oscureció tanto, que se sentía el miedo en cada rincón de la ciudad:

- Nadie salía de casa para jugar. Algunos mayores salieron a quejarse de la mala vida que llevaban, mientras aquel hombre y sus súbditos, vivían sin problemas de ninguna clase, y nunca más se supo de ellos…

- ¿Por qué nadie más hizo nada? Si contamos a las personas de la aldea y a los que viven en la casona… somos más los de aquí abajo, ¿no? – Preguntaba yo de pequeña, con las ideas muy claras pero algo inocente.

Mi padre me miraba con paciencia y sin abrir más la boca:

- Pueden escucharnos. Hay orejas en todas partes… como se enteren que hablamos de estas cosas, desapareceremos también…


- ¿Cómo es la guerra? – Me ha preguntado esta mañana, muy serio el niño sabio - ¿Por qué antes las personas luchaban unas contra otras? No lo entiendo.

Su cara parecía demasiado preocupada.

- ¿Aquí en la torre también había miedo? – Ha querido indagar el niño.

Sin parpadear le he mirado y he respirado hondo:

- Nuestros antepasados creían que la guerra era necesaria… – Le he dicho – Para mantener la paz.

Pablo ha esbozado una sonrisa.

- Claro – Ha respondido con burla – Y para ser feliz lo mejor es estar triste todos los días, ¿no?

Con su sarcasmo ha dejado claro que no entendía aquella parte de la historia… y es normal… No cabe en cabeza sabia alguna, que para tener paz haya que ir a la guerra.

- Mis ancianos padres conocieron la barbarie de otra época – Le he contado.

- ¿Cómo era? – Ha querido saber - ¿Cuántas personas se juntaron para ponerse de acuerdo y vivir en armonía?

He vuelto a resoplar.

- Tenían miedo Pablo – Le he contestado con la cabeza hacia abajo – No quería perder a sus seres queridos… No deseaban ser infelices…

- Pero lo eran – Ha medio gritado el chico – No creo que llegue a comprender esa parte de la historia.

- Deseo que nunca lo entiendas… - Le he dicho en voz baja – Deseo que nunca más volvamos a ser como nuestros antepasados…

- Gracias Serena – Pablo ha sonreído con buen humor – Eres mejor que un libro de la biblioteca.

Besos para todos.



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